Sobrevivir más de un siglo para una empresa es un logro que pocas han conseguido. En Tenerife, son 30 las que sobrepasan la centuria, y el Cabildo de Tenerife, por acuerdo plenario, les ha concedido una distinción honorífica, la Medalla de Oro de la Isla. Son ya patrimonio histórico de la economía insular. Un reconocimiento que ha tenido en cuenta su contribución al empleo y a la economía familiar, el sector al que pertenece, el número de generaciones implicadas desde su fundación y su compromiso social y medioambiental.
La entrega de este galardón se celebró este lunes en el Palacio Insular, en un acto que contó con la presencia de representantes de esta treintena de empresas y del presidente del Cabildo, Carlos Alonso; y el del jefe Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo; así como de otros cargos públicos de la Corporación insular y los alcaldes de los municipios donde se hallan establecidos estos negocios de larga vida.
En representación de los homenajeados, Silvia Rieu, de Ópticas Rieu, agradeció el reconocimiento, y señaló que «sobre la espalda» de los galardonados «recae el deber de hacerlo siempre lo mejor posible, sin horarios, sin excusas…, porque la única razón por la que una empresa logra sobrevivir tantos años es porque detrás hay gente luchadora, dispuesta al sacrificio y porque hay un vínculo de cariño y apego que solo una empresa familiar posee, y nuestro deseo de ofrecer lo mejor siempre a los tinerfeños”.
“Tenemos un gran reto por delante, y es ahora cuando debemos ser más fuertes que nunca. Está claro, que nuestras instituciones deben también ser conscientes de todo esto y traducirlo en planes específicos que nos faciliten un poco este proceso”, manifestó Rieu.
Por su parte, Alonso echó mano de una célebre frase de Einstein («Cuando la suerte me venga a a visitar me encontrará trabajando») para reflexionar que la supervivencia de esta empresas no ha sido fruto del azar, y aunque » siempre se necesite un poco de fortuna, si detrás de los proyectos no existe el talento, la capacidad y la entrega, es muy difícil que nada salga adelante».
El mandatario insular destacó de las entidades galardonadas que “han sabido adaptarse a los cambios, a la modernización y a las novedades de un mercado complejo. Pero que no olvidan una cosa, son empresas locales, arraigadas en el tejido social de las Islas. Un patrimonio que diferentes generaciones de consumidores han avalado con su confianza. Y constituyen la verdadera riqueza de una sociedad como la nuestra porque son negocios cuyos beneficios se quedan en Tenerife y se redistribuyen en nuestra propia economía.
Farmacia Feria (1900)
Farmacia Castillo (1899)
Ya no se trata de una empresa familiar, pues fue adquirida por sus actuales propietarias en 1996. Sin abandonar la formulación magistral que realiza actualmente a través de laboratorios terceros, la empresa se ha especializado en homeopatía, cosmética y dietética. Por su compromiso con la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) recibirá próximamente la primera acreditación en la isla de Amigable con el Alzheimer por su concienciación y sensibilidad con los afectados por esta enfermedad.
Grupo Óptica Rieu (1900)
Pirotecnia Hermanos Toste (1788)
Sucesores de Miguel Herreros (1898)
Su espíritu innovador les llevó en los años 80 a introducir la actividad de la importación en la empresa, ampliando progresivamente el número de puntos de ventas. Extendieron la comercialización a todo el Archipiélago y entraron en el suministro a sectores como el hotelero y el sanitario, además de crear una red de compras en los diferentes puntos de origen. Con la tercera generación se inició en los 90 la actividad de importación y distribución en el territorio nacional a través de Drago Textil, organizando una red de venta de cobertura nacional.
También inician la internacionalización de la empresa con aperturas de tiendas en Senegal, a través de Leharien´s Boutique y completando para algunos productos la integración vertical mediante la inversión en China a través de China Drago Huainan, Limited.
Con la entrada en el S. XXI, la distribución textil pasa a manos de Miguel Herreros hijo, fallecido en 2014, y junto a la tercera generación ya se están incorporando nuevos miembros de la cuarta. En el ranking provincial de empresas de Tenerife según ventas, la empresa Sucesores de Miguel Herreros SA, en 2016, logró la posición 271, y el puesto 81 en el ranking de empresas del sector comercio al por menor de prendas de vestir en establecimientos especializados según ventas.
Víctor Núñez (1865)
Víctor Núñez Fuentes, hijo, amplió la sombrerería a otros municipios como La Orotava y Puerto de la Cruz. La tercera generación ha abandonado el obrador de sombreros, aunque continúa con la venta de sombreros de las mejores firmas e introduce la zapatería de caballeros. La cuarta generación incorporó la zapatería y complementos de señora. La empresa siempre ha mostrado un especial apoyo y cariño al folclore y a la vestimenta tradicional de las Islas, siendo la venta de sombreros y calzado canario uno de sus artículos estrella.
En la actualidad están introduciendo de nuevo la elaboración artesanal con la confección de tocados y, en un futuro no muy lejano, de sombreros de alta costura, de la mano de la quinta generación.
Farmacia de Fuentes (1879)
Está dirigido por la cuarta generación, que ha querido conservar la esencia de épocas pasadas, como se puede contemplar en parte de su antiguo mobiliario y decoración, adaptándose a los nuevos tiempos tecnológicos y a las exigencias del mercado. Sin dejar de lado su legado en la elaboración de fórmulas magistrales y la esmerada atención personalizada de todo su equipo, ofrece también servicios de atención nutricional y cosmética.
Comercio García Feo (1909)
Reestructuraron su planta comercial, eliminaron artículos y potenciaron otros, según las necesidades de mercado y la demanda de su clientela, especializándose en tejidos para el hogar, sin dejar de lado los artículos propios de nuestro traje regional. De la labor de estos años, destacan su política de trato directo al cliente, de atención personalizada, enseñándole la distinción y características de sus productos de gama media alta con buenos precios.
Ferretería Orotava (1904)
Ingenio, cercanía con la clientela, resolución de problemas y búsqueda de soluciones forman parte de la estrategia empleada por este negocio villero para fidelizar a su clientela y sumar nuevos clientes a su haber. Hace unos años la Ferretería de la familia Reyes pasó a manos de Esteban García Morales, un empleado del hijo del fundador, que ha sabido mantener la actividad y la esencia de la empresa.
Café Taoro-Casa Egón (1916)
Continúa abierto, tal cual, el antiguo despacho de dulces que fundó Egón en el número 5 de la calle León, en un inmueble del siglo XVIII. El salón de Café Taoro apenas ha cambiado y continúa funcionando el restaurante abastecido con vino de cosecha propia. Sólo cuestiones técnicas y adaptaciones como la Terraza de Casa Egón en el Jardín Victoria, son las novedades que se han permitido incorporar. De resto, los dulces son los de siempre. Una visita a Casa Egón es realizar un viaje sensorial al pasado donde milhojas, roscos de yema y galletas ocupan los puestos de honor de este negocio.
Calzados Afonso (1904)
Al entrar en el local de Calzados Afonso retrocedemos a principios del siglo XIX al contemplar el mismo mobiliario y las hormas y otros artilugios para la toma de medidas, elaboración de alas y planchado en la confección de sombreros que utilizó su fundador y que, hoy en día, continúan adornando el local de este negocio, que ha sabido mantener su esencia gracias al trato personalizado de una clientela fiel a un producto de calidad.
Dulcería Isora (1905)
El mercado al que se dirige esta dulce producción es el local y el insular, aunque su prestigio ha traspasado fronteras y son también conocidos a nivel peninsular. Los productos de Dulcería Isora han recibido diferentes galardones, como el Premio Gánico 2008, otorgado por el Centro de Iniciativas Turísticas de Tenerife, al ser un referente y atractivo turístico gastronómico, pues son miles los turistas que se acercan para degustar y comprar sus dulces. También ha recibido el Premio de Gastronomía que le otorgó la Fundación Diario de Avisos a la Mejor Repostería en 2008.
Farmacia Santos-Lecuona (1822)
Pese a tiempos de crisis y a los cambios generacionales, esta empresa ha conseguido mantenerse y hoy en día es un elemento ilustre en la historia del casco antiguo de la Ciudad de los Adelantados, hasta tal punto que las memorias de la familia fueron cedidas, dada su relevancia, al Archivo Histórico.
Seis generaciones han regentado la Farmacia Santos desde que fuera fundada en 1822, o quizás un año antes, por el burgalés Olegario Santos López, quien en 1836 fue también fundador de una famosa tertulia de intelectuales laguneros que mantuvo sus reuniones periódicas durante casi un siglo. Valeriano Santos Cámara, hijo del fundador, llegó a ser alcalde de La Laguna y, tras su fallecimiento prematuro, le sucedió en el negocio su hijo Manuel Santos, también un gran activista especialmente en el ámbito de la cultura y uno de los fundadores del Ateneo de La Laguna (1904).
El cambio de los Santos a los Lecuona se produce en el cuarto relevo generacional, ante la ausencia de descendencia de Manuel Santos, que adopta a su sobrino Humberto Lecuona Mackay y lo convierte en su heredero. La esencia del negocio que soñó y fundó Olegario Santos aún se conserva entre las paredes del negocio y antigua casa familiar como ejemplo del rico patrimonio de Aguere.
Musical Paz Cerezo (1900)
Esta empresa familiar especializada en instrumentos musicales fue fundada en 1900 por Manuel de Paz Cerezo y actualmente es regentada por la cuarta generación. Llegó a tener delegación en la calle de San Sebastián de la capital santacrucera y en la actualidad se encuentra ubicada en la calle Capitán Brotons, en La Laguna. La atención al cliente se lleva a cabo con personal especializado al ser todos músicos con amplia experiencia que pueden asesorar profesionalmente y de forma práctica, y dispone de una variada gama de artículos de las marcas más prestigiosas y mejor consideradas del mercado musical.
Molino de Gofio La Molineta-Estrella de Oro (1866)
Esta empresa lleva 152 años moliendo gofio y puede presumir de ser el único molino que ha sobrevivido hasta la actualidad en el centro de La Laguna, en la calle de Núñez de la Peña, zona conocida en el pasado bajo la denominación de Llano de Los Molinos. El molino fue construido en 1866 por Isidoro Ortega, afamado constructor palmero que revolucionó toda la molinería de aquella época con su molino de viento de doce velas que le permitía moler más rápido.
La empresa siempre se ha caracterizado por la elaboración de gofio de gran calidad, sin dejar de apostar por la innovación, desde el trigo de siempre, pasando por el de millo, a los siete cereales o el gofio de garbanzos. La Molineta fue la primera empresa con línea eléctrica en La Laguna y el primer molino de gofio en utilizar maquinaria de envasado y otras muchas innovaciones que siguen haciendo de esta empresa el molino más a la vanguardia. Son múltiples sus colaboraciones con organizaciones como Banco de Alimentos, Comedor de la Iglesia San Juan, ONG Sonrisas Canarias, la Asociación Kairós, Maratón de Navidad Mírame Televisión, Federación Insular de Vela de Tenerife, Club de Fútbol Padre Anchieta y muchas otras más.
Hotel Aguere (1855)
Edificio del siglo XVIII que fue transformado en 1885 en el Gran Hotel Aguere Continental por el inglés Benjamín A. Renshaw, para albergar en un principio a los enfermos locales y anglosajones que venían a sanar sus dolencias del pulmón. El hotel se convirtió con el tiempo en un lugar emblemático de La Laguna donde sus huéspedes, la mayoría catedráticos de la Universidad, organizaban animadas tertulias y, donde las familias pudientes laguneras, se reunían para pasar en sus patios interiores y cafeterías las tardes de verano.
Declarado Patrimonio Histórico-Artístico de la Ciudad de los Adelantados, su imagen ha permanecido casi intacta a lo largo de estos 258 años de antigüedad desde su construcción, conservando su fama y tradicional elegancia en estos 133 años como hotel. En 1920 fue adquirido por Esteban González Díaz y permaneció en la familia durante tres generaciones hasta que, recientemente, fue incorporado al Grupo Rosa-Grupo Fariones, grupo hotelero que fue galardonado con la Medalla de Oro del Turismo del Gobierno de Canarias en 2006 por ser un grupo pionero en la renovación turística.
Pedro Duque Canarias (1898)
En 2016 contaba con 70 empleados y ocupaba el puesto 27 entre las principales empresas de la provincia provincial en ventas y la posición 58 como comercio al por mayor, no especializado, de productos alimenticios, bebidas y tabaco.
Litografía Romero (1880)
Es un referente en el sector de las empresas dedicadas a la impresión y las artes gráficas en Canarias. Fundada en 1880 por el andaluz Ángel Romero Tardido en la calle Castillo, inició un gran periodo de actividad con la impresión de libros para Latinoamérica, producción que se acentuó en la década de los 70 en los que aumentó la exportación a todo el mundo, desde el Norte de EE.UU y Canadá hasta Australia.
El auge en la elaboración de cigarrillos expandió el trabajo de la compañía Romero hasta el continente africano donde llegó a instalar una empresa. Pero en 1975, como consecuencia de la crisis del petróleo, la familia Romero se declara insolvente y son instituciones como la antigua Caja General de Ahorro, Sodican y el Cabildo de Tenerife, junto a pequeños inversores, los que consiguen salvar y recapitalizar la empresa.
El fenómeno de la deslocalización de miles de compañías de todo el mundo que comienzan a instalarse en Asia, en busca de paraísos fiscales, y comienzan a encargar sus trabajos gráficos a empresas más cercanas, afecta de forma negativa a Litografía Romero al decaer de forma alarmante su exportación por la imposibilidad de competir con los precios mucho más baratos de empresas asiáticas del sector. Una de las más nefastas consecuencias fue la pérdida de plantilla, que pasó de los 525 empleados a 275 en menos de 15 años.
A pesar de numerosos contratiempos, la compañía ha conseguido mantenerse en activo de forma ininterrumpida durante 138 años. Está actualmente estabilizada y se mantiene como líder del sector en Canarias, gracias en gran parte a su alto nivel tecnológico y profesional de primer orden. Si bien la orientación principal de la empresa se ha modificado con el paso de los años (embalaje de cigarrillos, embalaje industrial de alimentación), todavía una parte de su facturación proviene de la impresión de libros y folletos publicitarios. Ocupa, en 2016, el puesto 160 en el Ranking de Empresas de Tenerife según ventas, y la posición 43 en la clasificación por ventas en actividades de impresión y artes gráficas.
Calzados Dorta-La Bandera Blanca (1900)
En la década de los 50 llegaron a abrir una tienda en la parte alta de la capital santacrucera y otra en la calle de Triana en Las Palmas. En los 60, a consecuencia de la particiones se produjo el reparto del negocio, se cerró la fábrica de curtidos y el calzado empezó a llegar directamente de la Península. A mediados de los 80, tras el fallecimiento de Felipe Martín Dorta, recoge el testigo de la empresa su esposa, María Josefa Dorta, que reformó el local, una acción que siempre parece marcar en esta familia una nueva etapa en el negocio. El éxito y pervivencia de la empresa lo atribuyen a tener cariño a las tradiciones, y a la existencia de una clientela fiel incluso de generaciones.
Farmacia El Negrito (1907)
Actualmente, con 14 empleados, que dispensan farmacopea, homeopatía, dermatología, belleza y productos infantiles. Además, El Negrito destaca por sus fórmulas magistrales que elaboran desde su laboratorio, ubicado dentro del mismo inmueble. La farmacia ha superado algunos contratiempos y crisis económicas, pero como comenta su actual dueña, Encarnación Fernández, El Negrito continuará en la calle Cruz Verde durante mucho tiempo, fiel a su estilo y a su tradición, pero adaptándose a los nuevos cambios tecnológicos.
Farmacia La Estación de Tacoronte (1906)
Desde recetarios de remedios de los años 20, extraños artilugios para fabricar artesanalmente las píldoras, frascos, ungüentos, máquinas registradoras con timbre, pesarios utilizados para las operaciones de medición desde los años 30, diferentes tipos de microscopios, ampollas para el colirio, jeringuillas de vidrio, centrifugadores, mechos de pico, etc. Y es que para poder abrir antes una botica se necesitaba contar previamente con todo este tipo de instrumentos con los que se elaboraban fórmulas mágicas, remedios y medicamentos. Esta farmacia colabora con la Fundación Canaria Familia Quesada Sánchez.
Gráficas Sigú & García, S.L. (1909)
Imprenta Bonnet, S.L. (1834)
Seis generaciones de Bonnet se han dedicado plenamente a esta imprenta que ha mantenido en sus descendientes el espíritu de innovación y calidad que su fundador le imprimió hace ya 184 años. Estos casi dos siglos de recorrido la convierten en la empresa familiar del sector de industrias gráficas más antigua de España. Cuenta con los más modernos modelos de maquinaria y plotters para la impresión digital.
Hotel Marquesa–Marquesa Plaza Hoteles (1883)
Un referente en la historia del turismo de la Isla y de Canarias. En 1883, la familia de comerciantes Cólogan decide dedicar una antigua casa señorial del siglo XVIII, en el casco antiguo del Puerto de la Cruz, a la explotación turística convirtiéndolo en un hotel con encanto que ha llegado hasta nuestros días como el Hotel Marquesa. El edificio es un testimonio del proceso de crecimiento económico-social de esta ciudad turística, fue lugar de encuentro de las élites científicas y culturales y testigo del nacimiento del turismo en la isla de Tenerife, de los primeros establecimientos de este sector y su boom de mediados del siglo XX.
Toda esta historia se refleja en los muros del hotel más legendario de la ciudad, el Marquesa, y de la transformación de La Paz de espacio agrario en turístico. En definitiva, es el reflejo de una época histórica donde la vida cultural y social favoreció el desarrollo de la modernidad en la comarca y, en general, en la Isla. En la actualidad, esta hermosa casa, alberga uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad, siendo todo un símbolo destacado de la hospedería histórica del Puerto de la Cruz. En su interior, muchas cosas mantienen aún el lustre aristocrático del pasado. El hotel pertenece desde el año 2010 a la Cadena Marquesa Hoteles, que ha llevado a cabo una gran reestructuración de servicios y de renovación de sus instalaciones, para la comodidad de sus clientes.
La Moderna–Muebles Mirabal (1902)
Empresa de carpintería tradicional que va en sintonía con los tiempos que corren. Fundada en 1902 en la calle del Castillo de Santa Cruz por dos grandes amigos y socios, José Mirabal Correa y Manuel Espinosa Quintero. En 1926 se trasladan a las actuales instalaciones ubicadas en la calle de Méndez Núñez, esquina a calle de El Pilar y, años después, por motivos de enfermedad, Manuel Espinosa vende a José Mirabal su parte.
Tres generaciones de esta familia han gestionado hasta la actualidad la también conocida como Carpintería Mirabal, talleres en los que llegaron a trabajar 52 personas entre oficiales de primera, segunda, tercera y pinches, creándose una auténtica escuela de ebanistas, tapiceros, tallistas, barnizadores, etc.
Los actuales propietarios solicitaron al Cabildo de Tenerife el reconocimiento como empresa artesana, el cual se les concedió con el Nº 0001. Comienza entonces la empresa una nueva andadura con grandes proyectos de futuro para intentar que no se pierda el oficio de la ebanistería, apostando por la creación de una academia para formar a nuevos ebanistas, una profesión que se ha ido perdiendo en Canarias. Para ello con unas nuevas instalaciones en La Laguna donde forman, fabrican, restauran y continúan dando servicio a su clientela, tanto en productos de nueva fabricación, como en muebles elaborados artesanalmente que por el paso del tiempo necesitan ser restaurados, consiguiendo que se conserve este patrimonio que nuestros antepasados nos han legado.
Almacenes La Venta Nueva, S.L (1918)
La Venta Nueva abarca todo Tenerife, con almacenes en el norte y el sur de la Isla. Empresa dedicada a la distribución exclusiva de productos de alimentación, bebida, limpieza y otros, para los sectores de restaurantes, bares, hoteles, colectivos, supermercados y bazares. En el año 2006 completó la incorporación de la tercera generación. Y ya la cuarta está preparándose para garantizar la continuidad.
Antiguo Molino de Agua Chano (s. XVI)
Los molinos de agua de La Orotava forman parte de su paisaje urbano desde los siglos XVI y XVII y son en la actualidad un elemento de identidad de este pueblo. Su importancia e interés reside en que forman parte del patrimonio industrial agroalimentario y que han permanecido en funcionamiento hasta la mitad del siglo pasado, produciéndose harina y gofio para amplios sectores sociales de la comarca.
Tras pasar por numerosos propietarios a lo largo de su historia, el antiguo molino de agua es adquirido en 1955 por Sebastián González Hernández, Don Chano. Al Molino de Don Chano acuden desde todos los rincones de la isla, incluso muchas veces desde otras Islas del Archipiélago, a buscar el sabroso gofio canario.
Molino y venta directa de gofio en sus variedades tradicionales de trigo, millo y mezcla, elaborado siguiendo el proceso tradicional que se venía realizando desde el siglo XVI, salvo en que ya la energía que mueve la piedra del molino no proviene del agua. En la actualidad está regentado por uno de los hijos de Don Chano, manteniendo intacto el estilo de molienda y tueste de los distintos cereales usados para elaborar nuestro gofio.
Molino de Gofio La Máquina (1634)
En la década de los cuarenta del pasado siglo fue adquirido por Ángel Domínguez González, ya fallecido. La familia Domínquez sigue siendo hoy su propietaria y permanece en activo en régimen de arrendamiento en manos de uno de sus empleados que actualmente lo regenta, Manuel Hernández Cabrera. A su actividad tradicional de elaboración de gofio en sus distintas variedades tradicionales ha incorporado otras con aroma a vainilla o chocolate y nuevos productos como las barritas energéticas, con el gofio como elemento principal.
Panadería Santiago e Hijos (1906)
Fundada en 1906 por Rosalía Sálamo, fue luego regentada por su hijo, Santiago Bautista Sálamo, conocido popularmente por Pancho el Panadero. Situada en la Calle Peralito, en la Villa de Arriba del Casco de La Orotava, continúa actualmente con la tradicional elaboración de pan, incorporando además otros productos como las tortas de manteca y los rosquetes con la receta heredada de sus progenitores. Sus productos son consumidos por particulares, cafeterías, restaurantes y hoteles. Tras convertirse en sociedad limitada, es dirigida por la tercera generación, hijos de Santiago Bautista.
Bar Chucho–Casa Emiliano (1899)
Ha sido desde su inauguración en 1899 lugar de encuentro de los vecinos de La Orotava. Inicialmente conocido por Casa Emiliano y hoy regentado por Chucho, descendiente del fundador, sigue manteniendo el espíritu del inicio y conservando la fidelidad de los parroquianos del barrio de La Cruz del Teide, y de los que no viviendo en la zona son asiduos visitantes, bien para catar algunos de sus vinos, o bien para compartir una animada partida de cartas o dominó.
