PLANETA CANARIO

Este domingo 28 de junio se celebra el Día del Orgullo LGTBI, marcado este año por la suspensión de actos públicos masivos debido a la pandemia del Covid-19.  Se celebra en todo el mundo para reivindicar los derechos de este colectivo, un batalla en el que ha logrado grandes avances en numerosos países pero que todavía debe continuar porque son muchos los prejuicios, las persecuciones y la desigualdad que aún amenaza estos logros.

En 8 países continúa la pena de muerte para las personas homosexuales, bisexuales y transexuales, mientras que en otros 67 se mantienen las penas de prisión para la ciudadanía con una orientación  no heterosexual.

Esta fiesta conmemora los disturbios que ocurridos en Stonewall (Nueva York) de 1969, inicio del movimiento de liberación homosexual contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno.

La noción básica del «orgullo LGTB» reside en que ninguna persona debe avergonzarse de lo que es, sea cual sea su sexo biológico, orientación sexoafectiva, su identidad sexual o su rol de género.  Esta definición transmite la idea de una dignidad intrínseca que todo ser humano posee y que no debe verse afectada por su conducta o por su orientación sexual. 

En esta ocasión, se traslada un mensaje global de fuerza, apoyo, visibilidad y esperanza a todas las personas del colectivo LGTBI que más están sufriendo esta emergencia socio-sanitaria y económica actual.

Numerosas instituciones públicas canarias se suman a este día y algunas han hecho ondear la bandera o los colores  del arcoiris, símbolo LGTIB+ , aunque no en pabellones oficiales, ya no está permitido más que los símbolos oficiales.  Este año además se celebran los 15 años de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.

El Comité Organizador del Orgullo Estatal LGBTI, del que forma parte  la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), el confinamiento por la pandemia ha agravado problemáticas ya existentes en la vida diaria del colectivo, como la soledad de las personas mayores pues en un 52% de los casos viven solas (frente al 24% del total de la sociedad española) y tienen nulas o escasas redes de apoyo.

Además, la necesidad de permanecer en el domicilio incrementó situaciones conflictivas dentro del propio hogar como las que viven las víctimas de violencia intragénero. Estas personas sufren agresiones físicas y psicológicas que, por lo general, no se denuncian por miedo a la falta de formación sobre este tipo de violencia entre los cuerpos y fuerza de seguridad. Sin embargo, la imposibilidad de cambiar de residencia libremente durante el estado de alarma ha generado un aumento en el número de denuncias durante el último mes y medio.

También se agrava la situación de las personas LGTBI que conviven con familias que no respetan su orientación sexual y/o su identidad de género. Se trata de personas jóvenes, por lo general, que en la actualidad tienen limitado el acceso a sus círculos más cercanos o redes LGTBI, sin independencia económica y que viven 24 horas al día o fingiendo ser quienes no son o sufriendo agresiones LGTBIfóbicas por parte de las personas que deberían quererles y protegerles.

Asimismo, las solicitudes de asilo se paralizaron desde el inicio del confinamiento lo que implica que personas solicitantes se encuentren sin ayudas, agotando recursos económicos, y con situaciones que rozan la emergencia, puesto que muchas no están trabajando y carecen de redes de apoyo.

Por otra parte, muchas mujeres trans, empujadas al trabajo sexual por la frecuente transfobia dentro del mundo laboral, se encuentran en la actualidad en situaciones de extrema necesidad pues el estado de alarma imposibilitó que siguieran desarrollando las actividades que les garantizan los ingresos.

Igualmente, muchas personas LGTBI siguen teniendo que acudir a sus puestos de trabajo sin poder ser visibles, con el estrés que eso añade al ya existente por la situación actual. Otras, como le sucede al resto de la población, se están viendo afectadas por ERTES o sufriendo el impacto del cierre de actividades económicas que afectan particularmente a las personas con empleos más precarios y peor remunerados.

Los colectivos LGTBI+ quiere evitar que esta crisis «suponga un retroceso en los derechos  pues ahora cuando muchas de las discriminaciones que sufren a diario se están agravando y quienes hasta ahora eran vulnerables, lo son aún más.»

Manifiesto leído en el Cabildo de Tenerife