VICENTE PÉREZ
La entidad que gestiona el Canal de Araya, una infraestructura de 40 kilómetros de largo que abastece a más de 100.000 habitantes, sobre todo del área metropolitana de Tenerife, ha reconocido que «en muchos tramos» esta obra se ve afectada por «una falta de civismo», con «actos vandálicos, vertidos de basuras y roturas» que ha denunciado «reiteradamente».
Así lo asegura la gerente de Canal de Araya, Patricia Pérez, en respuesta a las quejas de asociaciones de vecinos del Suroeste de Santa Cruz de Tenerife sobre el estado de esta conducción.
Asegura además que la reparación de estos daños «se realiza con los medios disponibles y en los plazos más breves posibles» y que «se trabaja continuamente para asegurar las mejores condiciones de transporte y almacenamiento».
Quejas vecinales
Las asociaciones de vecinos, La Unión de La Gallega, y El Humilladero-Chorrillo, en su denuncia pública y en escrito presentado ante la entidad gestora del Canal de Araya, se refieren a este canal como «tan antiguo como deficiente, y que es un problema de calado, ya que discurre por determinadas zonas donde existen viviendas y población».
Estos colectivos vecinales critican además que el canal, en estos barrios del Suroeste chicharrero, «no ha sido reconvertido a tuberías subterráneas o canalización más adecuada como sí se ha hecho en otros tramos».
El no entubamiento, decisión de los promotores
Sobre esta reivindicación, la gerente expone que el trazo del canal «es mayoritariamente en superficie, con elementos tradicionales de piedra y cemento, y que ha ido respetado por decisión de los propios promotores de edificaciones adyacentes, que han optado por no solicitar su sustitución por tubería cerrada, tal como permite la normativa vigente».
«Esta decisión, legítima, conlleva responsabilidades técnicas y constructivas que no pueden atribuirse a una infraestructura preexistente», subraya Patricia Pérez, quien recuerda que el canal «es anterior al crecimiento urbano que ha ocurrido en muchos tramos, por lo que en diversas zonas urbanizadas se encuentra rodeado por construcciones que fueron ejecutadas posteriormente, a menudo sin tener en cuenta las condiciones legales que establece el Código Civil respecto a las servidumbres de acueducto».
Por lo expuesto, arguye la gerente, «los problemas de humedades en edificaciones colindantes no pueden atribuirse de forma automática al canal, máxime cuando muchas de estas construcciones se han adosado sin sistemas adecuados de impermeabilización o drenaje».
Un canal histórico
El Canal de Araya, que data de las primeras décadas del siglo XX, discurre a través de los municipios de Güímar, Arafo, Candelaria, El Rosario, Santa Cruz de Tenerife y La Laguna,.
Por ello, su gerente alega que «el Canal de Araya, «como infraestructura anterior, no puede asumir responsabilidades derivadas de deficiencias constructivas o urbanísticas ajenas a su funcionamiento».
«Se trata de una infraestructura hidráulica reconocida como parte de la red básica de la isla de Tenerife en el vigente Plan Hidrológico Insular», subraya la responsable de la gestión de esta canalización.
Ofrecimiento a buscar soluciones
En cualquier, la entidad gestora del canal desea «trasladar a la ciudadanía y a los colectivos vecinales» su «voluntad de colaboración y compromiso con la mejora constante del servicio público» que presta, con el fin de «consensuar» con «asociaciones, ayuntamientos y autoridades competentes mejoras y soluciones conjuntas, desde el respeto mutuo, el conocimiento técnico y la responsabilidad compartida»
En el año 2023, según publicaciones de la época, el Canal de Araya recogía a su paso el agua de 21 comunidades de pozos y galerías, con un volumen total de 15.033 metros cúbicos transportado al día.
