VICENTE PÉREZ
El director del Observatorio Atmosférico de Izaña, Emilio Cuevas, asegura que a partir de 2030-2040 todo apunta a que aumentarán las sequías en el Archipiélago canario, y que ya hay indicios de tropicalización de las Islas. «No quiero ser alarmista ni dramático, sino que son los datos los alarmantes, tal vez peores de lo que se pensó, y hay que actuar ya en todo el mundo» contra el calentamiento global, ha subrayado en una conferencia dentro de unas jornadas sobre el Cambio Climático y los Recursos Hídricos de Tenerife, con motivo del Día Mundial del Agua, que han organizado organizado el Consejo Insular de Aguas y el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Santa Cruz de Tenerife.
Y en Izaña, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), a la que pertenece dicho observatorio, ha constatado un aumento de 1,6 o 1,7 grados desde 1916, por lo que si se está intentando no llegar a un incremento de 1,5 grados a escala mundial, «según el sitio de la Tierra donde estemos ya se ha superado esa cifra con respecto a la época preindustrial», apunta Cuevas.
Cuevas afirma que en todas las estaciones de Tenerife se ha visto que aumenta la temperatura mínima, lo que hace que la variación diurna esté disminuyendo, de modo que las mínimas y las máximas se están acercando. Por partes de la isla, «el calentamiento es mucho mayor en cumbres que en costas, mayor en el norte que en el sur y también más en las mínimas que en las máximas».
Sobre cómo puede influir en Tenerife y Canarias en general el calentamiento de la Tierra, sostiene que las olas de calor están siendo cada vez frecuentes y todos los años, cuando antes había años en que no se producían. «Ya las tenemos en invierno, por lo que estamos ante un nuevo paradigma», señala. En todo caso, a partir de 2030 el cambio climático supondrá un aumento de los periodos secos «de forma ostensible en Canarias». La temperatura del agua del mar también está aumentando «de forma importante» en el Archipiélago, subraya.
El Observatorio de Izaña constituye precisamente un «lugar privilegiado» para tomar mediciones «en la troposfera libre, en su estado puro». Allí, a más de 2.000 metros de altitud, se ha constatado que los gases con efecto invernadero aumentan al año 2,2 partes por millón ( moléculas por millón de aire), y se ha superado ya la «barrera psicológica» de las 400 partes por millón.
La temperatura media anual de los registros de 103 años (1915-2018) dice que hay un aumento térmico por el incremento de emisiones de gases de esos gases, que absorben la radiación infrarroja procedente del suelo. «En este caso las variables año a año no son relevantes, sino la tendencia, con una perspectiva histórica, en largas series temporales», explica el físico de la AEMET.
En cuanto a la insolación en los últimos 103 años se observa una tendencia a aumentar, por disminución de las nubes y por los aerosoles. En humedad relativa, la tendencia es a disminuir.
Indicios de tropicalización de Canarias
«Hay indicios de que la región tropical se esta extendiendo a Canarias, si bien todavía no podemos sacar más conclusiones», añade Cuevas. Pero sí «parece que la zona de subsidencia con gran estabilidad atmosférica se está desplazando, pero hay que estudiarlo más».
Subraya que es prácticamente «unánime entre los científicos que hay que actuar ya», pero aún así lo que se haga ahora no se notará hasta 2030, porque «la vida de los gases de efecto invernadero es muy larga, desde décadas a miles de años». Pero sí que influirá más allá de 2040-2050 las medidas que hoy se adopten.
Y en cuanto al nivel del mar, se ha constatado que ha aumentado en 20 centímetros, con mediciones en diversas partes de Europa, Canarias incluida.
Aún no se puede determinar que los episodios de calimas puedan estar influidos por el cambio climático, pues entre 1940 y 2006 ha habido épocas con mucha entrada de polvo en suspensión y épocas con menos.
No se sabe aún cómo evolucionara la baja térmica sahariana y el anticiclón norteafricano, asociado al de las Azores, factores claves que influyen en el clima canario. Conviene recordar que se considera desierto una zonda donde llueve menos de 100 litros por metro cuadrado al año, y la zona desértica ha avanzado 800 kilómetros en el vecino continente.
Tampoco se saben qué patrones se pueden estar modificando en cuanto a las lluvias en Canarias, de modo que aún no es evidente la influencia del cambio climático en las Islas en ese aspecto. Sí parece que hay una tendencia a que, a partir de 2050, disminuyan las precipitaciones en invierno y que en verano aumenten.
Esto último ya parece detectarse, con tormentas como las parecidas a las que se registran en el sur de Argelia y Mauritania, de origen tropical, lo cual, señala el técnico de la AEMET, sería otro indicio de que estamos ante un aumento de la expansión de los trópicos y los subtrópicos, que es necesario estudiar mejor.
Sobre el mar de nubes, tampoco está claro cómo podrá evolucionar. Unos modelos, según Cuevas, predicen una disminución de su altura, y otros modelos, un leve aumento de altitud, pero «no lo sabemos aún».
En cuanto al viento, se aprecia un «leve descenso» a nivel del mar y un aumento en las cumbres, «pero aún no sabemos si es por el cambio climático».
