JUAN JESÚS GONZÁLEZ AFONSO
La declaración institucional del Cabildo de Tenerife del viernes pasado posicionándose contra la incineración de residuos que está contenida en el plan de residuos de Tenerife (PTEOR), en vigor y que el propio Cabildo aprobara por la unanimidad del Pleno en el año 2009, representa un acto casi tan propagandístico como inútil, acaso equiparable a la declaración institucional del claustro de la Universidad de La Laguna cuando se dirigió por carta a la Casa Blanca pidiendo la dimisión del presidente de los Estados Unidos de América.
“Tenerife territorio libre de incineradoras”. Eso han aprobado institucionalmente y por aclamación. Sin embargo la incineración de residuos (con valorización energética porque quemar por quemar está prohibido) forma parte de la jerarquía comunitaria de tratamiento de los residuos pero a la misma altura, para mi que hasta por delante, del vertido que ya no produce sino que problemas desde el momento en que tampoco se puede recuperar biogás (que es lo que se sigue haciendo a duras penas en Arico) sencillamente porque los vertederos, por normativa, tampoco pueden generar biogás dado que la materia orgánica ha de llegar en todo caso inertizada.
Pero no es que forme parte de la jerarquía famosa de “prevención, reutilización, reciclado, otras valorizaciones incluída la energética y la eliminación o vertido”; es que está en el Plan que la isla de Tenerife se ha dado para gestionar correctamente sus residuos después de un larguísimo proceso que lideró Wladimiro Rodríguez Brito por primera vez en esta tierra. Nunca antes, ni después, se ha hecho un trabajo semejante y la incineradora (para un 20% de los restos incluidos los problemáticos lodos de depuradora una vez se depure lo que hay que depurar) aparecía pero tampoco era ninguna cosa inminente ni prioritaria, porque la prioridad y el foco estaba puesto en cumplir los objetivos de reducción y reciclaje para que no nos cogiera el toro de las sanciones europeas ya hoy en ciernes. ¿Cómo si no íbamos a mostrar públicamente nuestro apoyo con reservas al PTEOR las personas que llevábamos años diciendo que la incineración no era la solución?
Porque eso, al menos yo lo he visto así pero no dudo que otras muchas personas pensaran distinto, fue el motivo de nuestra lucha contra la quema de residuos que en Canarias comenzó por la Isla de La Palma con un sonoro fracaso. No se puede plantear, como decía el ínclito Eladio Morales que él no conocía otra forma de hacer “desaparecer” la basura que quemándola. No, eso no sólo no es cierto sino que científicamente lo dejó resuelto Lavoisier en el siglo XVIII: “la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”, en este caso enviando buena parte de ella al aire que respiramos o a los carísimos filtros, cada cual que se crea la película que quiera creerse.
Porque sí, la incineradora que los vecinos de Arico paralizaron en 2002 no respetaba jerarquía alguna y se planteó como “solución” para quemar residuos primarios lo que está expresamete prohibido desde 2008. Y sin ninguna duda esa multimillonaria inversión hoy estaría paralizada por ir contra la normativa comunitaria con lo que se paralizó un dispendio. Por cierto, ni la más mínima mención de nuestros padres de la patria este viernes hacia esas personas en esa patética declaración institucional que apoyó toda esa gente que pretenden ponerse medallas de una forma absurda y completamente extemporánea.
La incineradora, la chunga y no la que aparece ahora en el PTEOR que en todo caso no tiene nada que ver entre otras cosas porque los límites lo pone la normativa actual, la paralizó la gente fundamentalmente de Arico se pongan como se pongan todos estos tristes personajes ahora.
Pero lo grave verdaderamente es que nuestros responsables públicos pierdan el tiempo absurdamente en un asunto estratégico como éste. Hay un plan, que no han implementado en absoluto durante diez años, si no les gusta por la incineradora o por lo que sea tan sencillo cómo cambiarlo adaptándolo, como está el del 2009, a la normativa comunitaria básicamente porque no se puede hacer de otra manera. ¿A qué vienen ahora los brindis al sol en forma de declaraciones institucionales? Yo se los digo porque lo sé de primera mano, no obstante estuve siempre en la Comisión de Residuos de la que me echaron el año pasado ¡cambiando el reglamento!, por díscolo: no tienen ni la más zorra idea de por donde caminan ni qué hacer con las cerca de 600.000 toneladas de residuos que estamos enterrando indiscriminadamente en Arico, con lo que se dedican a hacer ruido preelectoral con las 180.000 de restos que se planteaba como valorización energética cuando ciertamente hoy en día ese es el más chiquitito de nuestros problemas en materia de no-gestión de residuos.
Las modificaciones a la Directiva de residuos de 2008, introducidas en la nueva Directiva 2018/851 (muy fresquita por tanto y que forma parte del paquete de directivas de Economía Circular que Valbuena tuvo el atrevimiento de mentar en el Pleno del Cabildo) mantienen la jerarquía de residuos tal cual: valorización energética por delante del vertido para el resto no reciclable. Es mas, y ojo al dato con esto porque lo de que “verter es más barato que incinerar” también va a ser historia, en su anexo IV bis advierte literalmente sobre tasas para incentivar el reciclaje: “Tasas y restricciones aplicables a las operaciones de depósito en vertederos e incineración de residuos que incentiven la prevención y el reciclado de residuos, manteniendo el depósito en vertederos como la opción de gestión de residuos menos deseable”. En fin, el otro día un diputado ecosocialista trataba de delincuentes ambientales a los que planteaban valorizar el resto no reciclable, básicamente porque entiendo que para él, como para el Cabildo de Tenerife ahora, las normativas comunitarias le importan mas bien poco mientras no tienen inconveniente ni reparo alguno en enterrar más de medio millón de toneladas de residuos, recursos realmente, en el vertedero de Arico de cualquier manera como se ha venido haciendo hasta ahora.
