Carlos Magdalena, dueño de restaurantes: «Desobedecer las normas es la opción que nos queda en Tenerife»

El conocido empresario del sur de Tenerife, propietario del grupo de restauración El Cine, hace un sorprendente llamamiento a incumplir la nueva normativa que aplica desde este fin de semana el Gobierno canario en la isla tinerfeña, con restricciones al sector de la hostelería, al haber subido a nivel 3 de alerta por el aumento de contagios

Carlos Magdalena, en uno de sus restaurantes del sur de Tenerife.

PLANETA CANARIO

La desesperación empresarial por las pérdidas económicas debido a la crisis del covid-19 se ha agravado en Tenerife por la decisión del Gobierno canario de prohibir la actividad del sector de la restauración en el interior de los establecimientos y limitar el aforo en terrazas al 50%, así como la obligación de cerrar a las 23 horas, por el paso al nivel de alerta 3, debido al aumento de contagios que sufre la isla. Y es que el Consejero de Sanidad, Blas Trujillo, ha advertido de que Tenerife pasa por un momento «tremendamente crítico».

Algunos empresarios están apoyando una propuesta sorprendente: desobedecer las normas impuestas por el Gobierno canario a partir de este fin de semana.

Es lo que ha planteado un conocido restaurador e histórico dirigente de asociaciones del sector en el Sur de Tenerife, Juan Carlos Magdalena, propietario del grupo El Cine, que incluye el restaurante de igual nombre en Los Cristianos (Arona), El Secreto de Chimiche y el bar-cafeteria El Teatro del Puerto (en la terminal de pasajeros del puerto de Los Cristianos).

«Yo asumo públicamente que incumpliré dichas normas. Si nos obligan a tirarnos directamente por un precipicio, yo prefiero no tirarme, seguir trabajando de forma correcta aplicando todos los protocolos en mi empresa, cuidar a mis clientes como ellos me cuidan a mi, y asumir responsabilidades. Nadie me puede obligar a morir, aunque sea empresarialmente y metafóricamente», afirma Magdalena, que también es presidente de Las Pymes del Sur de Tenerife.

En su arenga a favor de incumplir las restricciones aplicadas por el Gobierno canario, sostiene que en su caso «la única opción para no morir es la desobediencia al Gobierno, siendo extremadamente cuidadoso con mis clientes, empleados, colaboradores, proveedores y familias que dependen de mi aire para sobrevivir».

«Me siento profundamente indignado y en solidaridad por la situación que estamos viviendo los autónomos de la restauración. Ya no pueden asfixiarnos más, es imposible salir a flote después de haber intentando mantener la cabeza fuera a duras penas (los que lo hayan logrado) ya que hay muchos compañeros que han muerto por el camino. Nunca llega esa luz al final del túnel», se queja el empresario tinerfeño.

En su muro de Facebook otros empresarios y trabajadores del sector le muestran el apoyo a su rebeldía.

Carlos Magdalena, en uno de sus restaurantes del sur de Tenerife (foto anterior a la pandemia).

De hecho, el propio presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, y el alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, han mostrado al Gobierno canario su rechazo a que volvieran a aplicarse estas medidas al sector de la restauración.

Bermúdez valoró que, en su municipio,  “los daños previstos, que fueron estimados en el pasado Nivel 3, de mantenerse 15 día,s causarán el cierre de unas 25 empresas, al tiempo que una pérdida de unos 2.500 empleos” y añadió que “esto demuestra la importancia de este sector en Tenerife y en esta ciudad, que no en vano representa más de la mitad de todos los negocios de restauración y hostelería que hay en toda Canarias; de ahí su extraordinaria importancia en la economía de la Isla y para la supervivencia de las familias que dependen de él”.

 La Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro (Ashotel), ha lamentado la decisión del Gobierno de Canarias de restringir nuevamente la actividad de la hostelería al situar a Tenerife en fase 3 por los altos índices de contagio, «en vez de intervenir en el foco real de los puntos en los que se están produciendo los contagios, aglomeraciones y fiestas ilegales», en «playas y espacios públicos».

El presidente de Ashotel, Jorge Marichal, considera que “se está criminalizando a un sector muy controlado; hoteles y restaurantes han invertido en estos meses en adaptar sus negocios para cumplir con las medidas de salud y seguridad para que ahora estemos pagando por quienes no cumplen y participan en aglomeraciones y botellones en espacios abiertos contra los que hasta ahora parece que no se han adoptado medidas”.

Eduardo Morales, de la Asociación de Ocio Nocturno de Canarias, advierte en un comunicado del Ayuntamiento chicharrero de que “después de tantos meses de cierre y con toda la carga que tenemos este cierre supone que muchos compañeros se queden por el camino y no puedan volver a abrir más”.

 

 

 

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