PLANETA CANARIO
La juez que investiga el caso de las niñas presuntamente asesinadas por su padre en Tenerife autorizará el cese de las operaciones de rastreo del buque oceanográfico Ángeles Alvariño en busca de los cuerpos del presunto asesino Tomás Gimeno y su hija Anna,de 1 año, al llegar a la conclusión, siguiendo además un peritaje, de que es “imposible” continuar con el rastreo ante lo escarpado del terreno submarino.
La magistrada titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer numero dos de Santa Cruz de Tenerife, órgano competente para la investigación del caso, ha tomado esta decisión este miércoles, 29 de junio, tras haber recibido un informe del responsable de operaciones del barco que califica de “completamente inabordable” la exploración en la zona en donde hipotéticamente podrían localizarse nuevos resultados, según ha informado en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC). La misma fuente indicó que el buque ya ha abandona doesta misión y no se encuentra en Tenerife.
El buque tenía previsto permanecer menos tiempo en la zona (comenzó su exploración a finales de mayo) pero por la investigación que se ha seguido bajo tutela judicial, el hecho de que se recuperara el cuerpo de Olivia, de 6 años, la petición de la madre de las niñas, Beatriz Zimmerman, con más de 250.000 firmas recogidas en Change.org, el Gobierno estatal autorizó que continuará más tiempo, y así lo comunicó a la familia el propio presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez.
Según el relato contenido en el peritaje, en el transcurso de la búsqueda, la Policía Judicial pudo recopilar y analizar nueva información, y su resultado fue descubrir que en la larga deriva de tuvo la embarcación deportiva de Tomás Gimeno tras la pérdida de señal del móvil, durante un corto periodo de tiempo, sus motores volvieron a funcionar y realizó una navegación de unos tres minutos»
El punto donde paró de nuevo los motores se convierte en elmás probable donde Tomás hubiera podido arrojarse al mar. A partir de este punto se diseñó una nueva área de búsqueda, centrándola sobre ese mismo punto. Se establece un área de búsqueda de 500 metros en torno a él. Y se delimita la línea de deriva estableciendo una calle de 500 metros de anchura, 250 a cada lado de la misma, sobre la que buscar.
La deriva comenzó en las coordenadas 28° 22.7153′ N y 016° 12.6818′ W y con un rumbo al 220º. Mediante el uso del rov (robot submarino) se realizaron 176 líneas y tránsitos quedando delimitado el polígono entre las coordenadas 28° 22.9026′ N 016° 13.1761′ W y 28° 22.2693′ N 016° 12.4063′ W Con una distancia total recorrida de 60.006 metros y una superficie explorada de 611.903 metros cuadrados.
Esta línea de deriva fue tomada como base, y la exploración se fue extendiendo a ambos lados de la misma.
Según explica el técnico en su informe para el Juzgado, «en las posiciones 28° 22.6342′ N 016° 12.8263′ W y 28° 22.6570′ N 016° 12.8174′ W aparecieron dos biberones de buceo que se pudo verificar que pertenecían a Tomás. Ese tipo de botellas da un suministro de aire muy limitado, y se especula con la posibilidad de que los utilizara en su intento de suicidio para asegurar que alcanzaba la profundidad necesaria para no tener vuelta atrás».
En torno a la zona de aparición de los biberones se establecieron líneas de búsqueda separadas cinco metros para poder tener la certeza de que en la zona no quedó ningún objeto, por pequeño que fuera. El barco oceanográfico buscó también por si aparecía el cinturón de plomos lo que confirmaría que quedó a la deriva, pero no pudo hallarse.
Dadas las corrientes en el fondo, según el peritaje, «no se puede asegurar que un cuerpo lastrado con un cinturón de buceo no se desplazaría rodando pudiendo llegar a un lugar no determinado y, por tanto, fuera de la capacidad de búsqueda de que disponemos».
Líneas de exploración y zona de búsqueda en la parada 5. La línea central marca la deriva de la embarcación. Las dos estrellas rojas marcan los puntos de localización de los biberones de buceo, a partir de estos se amplió la zona de búsqueda y se trazaron líneas a 5 m.
No teniendo ya nuevas pistas se ha procedido a continuar buscando sobre la línea de deriva. Se han realizado 35 líneas perpendiculares a la misma con una separación de 20 metros. Esto se correspondería con un deriva de 35 minutos pudiéndose asegurar al 100 % que el cuerpo no se encuentra en esta zona. Ya se han cubierto 700 metros de la deriva.
A partir de este punto el fondo cambia considerablemente pasando de ser una zona idónea para la búsqueda a todo lo contrario. Se convierte en una zona muy escarpada con gran cantidad de barrancos y grietas.
Para facilitar la búsqueda se han trazado líneas longitudinales con la misma trayectoria que la deriva, pues así se hace menos dificultoso el avance. No obstante en dos ocasiones se han producido enganches serios del umbilical con las rocas del fondo, en una ocasión siendo necesario casi una hora para poder liberarse. «Es una zona crítica para poder operar el vehículo submarino por el altísimo riesgo de pérdida del mismo», subraya el informe técnico.
Además de la peligrosidad para el vehículo «la orografía hace que la búsqueda sea bastante menos eficaz pues por la cantidad de grietas y barrancos y la profundidad de los mismos, en ocasiones de centenares de metros, no nos permiten asegurar en absoluto que en las zonas ya miradas no esté el cuerpo de Tomás o algún otro objeto procedente de la embarcación. Básicamente se complica mucho la misma al pasarse de trabajar en dos dimensiones y sobre una superficie definida, a trabajar en tres y en condiciones muy difíciles», subraya el informe pericial.
Una vez pasados los primeros minutos tras la parada del motor, que si que se considera un punto donde pudiera haber saltado al mar, en el resto de la deriva existen las mismas probabilidades en cualquiera de sus puntos, siendo esta además muy baja. Lo más probable es que saltara en la zona de aparición de los biberones y posteriormente lo arrastrase la corriente.
La longitud de la deriva se estima en 14 km y el avance de exploración del robot submarino sería de una línea perpendicular por hora en las mejores zonas, lo que equivale a 20 metros de avance por hora.
Por ello, el perito concluye que «la exploración de los 14 km de deriva con este método es completamente inabordable. Si bien para buscar en zonas más localizadas el rov es la herramienta ideal, no lo es cuando se trata de zonas muy amplias y tan poco delimitadas”.
Como consecuencia del anterior informe, y tras entrevista personal con el responsable de operaciones del buque y con los responsables policiales de la investigación, se ha llegado a una conclusión unánime, que es la imposibilidad de continuar con la labores de búsqueda.
Por ello, la magistrada instructora dictará en los próximos días resolución por la que autorizará al buque Ángeles Alvariño al cese de las actuales operaciones.
