VICENTE PÉREZ
Baleària, la compañía del empresario Adolfo Utor -valenciano de origen marroquí (nació en Alhucemas)-, ha tomado ya el control efectivo de Armas Trasmediterránea en Canarias, al cerrarse recientemente la operación de compraventa anunciada el verano pasado. En el archipiélago operará con el nombre de Baleària Canarias.
Para ello, la naviera adquirente ha tenido que cumplir una serie de condiciones impuestas por la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), que detectó una serie de riesgos para este servicio de transporte marítimo que es fundamental en la economía canaria.
Las rutas afectadas por esta operación incluyen tanto las interinsulares como las conexiones entre la Península y el archipiélago. Baleària se compromete a mantener las rutas que ya prestaba Armas e incluso a reactivar la que conecta Morro Jable,con Las Palmas.
Con esta operación, el grupo resultante suma cerca de 4.500 empleados y una flota que supera los 50 barcos. El volumen de tráfico anual conjunto se situará por encima de los 8 millones de pasajeros y los 11 millones de metros lineales de carga, generando una facturación consolidada superior a los 1.000 millones de euros.
Esta adquisición supone la integración de tres trayectorias históricas del transporte marítimo español: Trasmediterránea (fundada en 1916), Armas (en 1941) y Baleària (en 1998).
Baleària presume en un comunicado de que esta unión no solo la «afianza como la naviera líder en transporte marítimo regular en España, sino que la posiciona como uno de los operadores de ferry de referencia en Europa, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo».
La naviera alicantina anuncia que invertirá 45 millones de euros durante los próximos tres años en Canarias para, según sus palabras, «elevar la calidad, la digitalización y el confort de la flota adquirida».
Asimismo, la compañía garantiza el mantenimiento de toda la plantilla incorporada,» reafirmando su compromiso con el territorio y su modelo de negocio responsable, alineando el crecimiento económico con la estabilidad laboral».
La naviera se compromete además a «trabajar en estrecha colaboración con las instituciones, autoridades portuarias y el conjunto de los agentes sociales y económicos de las islas».
Hay que tener en cuenta que la CMNC ha dado el ok a esta operación después de que Baleària asumiera una serie de compromisos para cumplir con los condicionantes puestos por esta comisión estatal.
Los condicionantes de la CMNC para asegurar la competencia
Tal como ha informado la propia CMNC, «esta compra generaría una situación de monopolio en el mercado del transporte marítimo regular de carga rodada y pasajeros en la ruta Península-Canarias; mientras que, en el ámbito interinsular, Balearia pasaría a ocupar la posición competitiva de Armas».
Así, en la zona de Canarias, la CNMC detectó los siguientes riesgos:
Reducción de calidad y/o frecuencias: existiría un incentivo para suprimir frecuencias menos rentables y reducir la calidad del servicio prestado, por encima de las exigencias de las Obligaciones de Servicio Público (OSP).
Incremento de precios: podrían aumentar en rutas de transporte de pasajeros que no cuentan con OSP (Huelva – Canarias) y en el transporte de mercancías.
Fin de la competencia por el mercado: desaparecería uno de los dos licitadores históricos que presta servicios bajo OSP en esta zona.
Y para solventar estos riesgos, Baleària ha asumido los siguientes compromisos que la CNMC considera suficientes para solucionar los problemas de competencia en esta compraventa:
Disolver la comunidad de bienes mediante la que Balearia explotaba con Fred Olsen la ruta Huelva – Canarias.
No alcanzar acuerdos horizontales con efectos equivalentes al mantenido con Fred Olsen para la ruta Huelva – Canarias con cualquier naviera.
Mantener la capacidad y frecuencias actuales que excedan de lo previsto en las obligación de servicio público en la ruta Península – Canarias.
Invertir y mejorar la flota adquirida a Armas, con una inversión prevista de 25 millones de euros en tres años.
Mejorar la calidad y experiencia del usuario a través de medidas —como la conectividad a Internet avanzada a bordo de los buques, mejoras en gestión de reservas y embarque, mayor oferta de entretenimiento a bordo, etc.—, y la medición recurrente de los niveles de calidad con indicadores objetivos de desempeño (KPI).
Garantizar la sostenibilidad ambiental y transición energética, adecuando la flota adquirida a los estándares de Balearia.
Reforzar la cultura empresarial, implantando un programa interno de cumplimiento específico en materia de defensa de la competencia.Reforzar la competencia en rutas interinsulares, reactivándose la ruta marítima Morro Jable – Las Palmas que Armas había dejado de operar.
Invertir a nivel local, comprometiéndose a mantener todo el volumen de la plantilla adquirido a Armas, así como la bandera española de dichos buques.
Monitorizar niveles de precios practicados por Balearia.
La transacción, centrada principalmente en los activos de Canarias, ronda los 300 millones de euros según el diario El Confidencial, que cita fuentes conocedoras de la operación, cifra que se aproxima a los 500 millones si se incluyen los acuerdos adicionales vinculados a los activos de la familia, de acuerdo con el mismo medio.
¿Quién es el dueño de Balearia?
Adolfo Utor nació el 1961 en la ciudad marroquí de Alhucemas, pero desde muy joven, Adolfo Utor echó raíces en la marinera Dénia (Comunidad Valenciana).
Con 23 años, entró a trabajar en la antigua naviera Flebasa, filial de Isnasa, y antecedente de la actual Baleària. Pasó por distintas posiciones hasta convertirse en director general de la compañía en 1990. Desde ese puesto impulsó un proceso de expansión con la apertura de nuevas rutas que multiplicaron por diez la facturación de la empresa.
Después de que la quiebra de Isnasa arrastrase a Flebasa, la experiencia acumulada y capacidad de liderazgo de Utor y la implicación de un grupo de personas germinó en Baleària. Nació un 20 de junio de 1998 con 16 socios fundadores y 126 trabajadores. En 2005 se produjo la fusión por absorción con Umafisa, propiedad de la familia Matutes, siguiendo Utor como socio mayoritario hasta finales de 2021 cuando se convirtió en accionista único.
El diario El MUNDO, en un reportaje sobre Utor publicado en junio de 2024, lo consideró una de las grandes fortunas de España y lo situó ideológicamente cercano al PSOE, tras hacerse con un importante paquete accionarial de Prisa, editora del periódico EL PAÍS.
En una biografía suya publicada en la web de Baleària, se destaca que «no es casual que bautice a sus barcos con nombres de mujeres como Hypatia de Alejandría, Marie Curie, Eleanor Roosevelt o Margarita Salas, pioneras y activistas de los derechos civiles».
El presidente de la naviera afirma en un comunicado que «la nueva Baleària está preparada para garantizar la eficiencia de toda la red de transporte marítimo nacional en todos sus territorios; una infraestructura esencial para la cohesión territorial con lCanarias y Baleares, y con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, además de un puente clave para las relaciones políticas y comerciales con Marruecos y Argelia».
«Somos una empresa de capital nacional capaz de garantizar la soberanía en un sector estratégico para el país», apostilla Adolfo Utor.
