Un Will Smith por partida doble que no convence a nadie

Este proyecto nació hace muchos años, concretamente en 1997 en la factoría Disney, pero los efectos digitales para poder llevarla a cabo no existían: el CGI lo ha hecho posible

RUBÉN EXPÓSITO

Las cifras de taquilla son muy discretas. No es lo habitual para los estrenos de esta estrella. Y es que no ha gustado. La película cuenta la historia de Henry Brogan (Will Smith), un asesino a sueldo cuya conciencia le obliga a retirarse.

Pronto comienza a ser perseguido por un implacable sicario: lo que no puede imaginar es que se trata de su propio clon, 27 años más joven que él, llamado Clay Junior.

Cuando se encuentran por fin cara a cara, Henry decide luchar contra el sistema que ha creado a su doble, una réplica perfecta de sí mismo y con la que por tanto comparte muchos de sus problemas de conciencia. El líder no es otro que su antiguo jefe Clay Varris (Clive Owen).

Ang Lee ya nos dejó boquiabiertos con el tigre de La vida de Pi con su manejo de las nuevas tecnologías, pero en este caso, no consigue en esta historia que la trama te haga olvidar que uno de los dos es falso, su abrupta manera de intentar crear un estilo y una dinámica diferente hace que se resienta la película. En definitiva, no convence del todo a nadie, un título que pasará al olvido en no demasiado tiempo.

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