VICENTE PÉREZ
Decenas de miles de personas formaron una auténtica riada desde el amanecer de este 7 de septiembre en las calles de Güímar para celebrar la Bajada de la Virgen del Socorro, considerada la romería más antigua de Canarias y declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.
La multitud de romeros acompañó a la imagen, patronal del municipio güimarero, en su salida desde la iglesia de San Pedro, en el casco urbano, a las 7 de la mañana, rumbo a la ermita del Socorro, próxima a la playa de Chimisay. Antes, a las 6, se había celebrado la Misa de Peregrinos, oficiada por el obispo, Bernardo Álvarez.
La romería discurrió por el Camino del Socorro, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), parte del cual transcurre junto al espacio natural protegido del Malpaís de Güímar, con la categoría de Reserva Natural Especial. Se trata de un paraje creado por una erupción hace 10.000 años.
Se conmemora con esta fiesta el hallazgo de esta virgen en la playa de Chimisay por el pueblo guanche. La festividad se remonta al siglo XVII.
La romería tiene una parte religiosa y más tradicional, con parrandas que entonan cantos folclóricos, y otra más moderna y en ciertos aspectos pagana, donde suenan músicas más actuales.
Por la tarde se traslada la imagen de la Virgen hasta el Humilladero de la Cruz de Tea existente en el Llano de la Virgen y se escenifica la ceremonia de la aparición de la venerada imagen a los guanches, y a su finalización tiene lugar la procesión de regreso a la ermita del Socorro, acompañada de la Danza de las Cintas de San Pedro Abajo. Ya de noche, tras una misa dedicada a los fieles difuntos, aconteció la procesión de Las Candelas.
El día 8 de septiembre se celebra la subida de la Virgen de regreso a la Iglesia de San Pedro de Güímar.
La peregrinación tuvo como música de fondo en algunos momentos y lugares el pasodoble de esta tradición, composición musical de Miguel Castillo con letra de Pedro Guerra Cabrera, cuya letra reza así: «Nuestra Señora ya partió / con sus romeros hacia el mar. / Va cuesta abajo, lentamente, hasta el lugar, / donde una tarde en Chimisay apareció. / Nuestra Señora ya se fue con sus romeros hacia el mar /y en el Socorro amaneció la alegre ofrenda del cantar,/ coplas que brotan sin cesar del corazón. / La romería sigue sin parar hasta la ermita de su devoción /y la guitarra empieza a pregonar que ya la fiesta comenzó./ Silba el clarinete suena el atabal, / en la Asomada crece la emoción/ y la parranda vuelve a madrugar / con su estribillo y su canción. / Al recordar, aquella historia que el guanche vivió / repicarán viejas campanas en el corazón. /Y al regresar por los caminos que ella recorrió /volverá a vivir Nuestra Señora, su fiesta mayor.»
El presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo, y la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, participaron en esta romería.
