Un equipo infantil tinerfeño, entre los 20 semifinalistas de un torneo mundial por inventar un bloque ecológico

Los integrantes de Aldeatrón Robotix, de San Miguel de Abona, se clasifican para la fase internacional en la First Lego League, una competición en la que comenzaron 40.000 conjuntos de todo el planeta. Su invento: el 'E=Wall', un bloque para la construcción que aprovecha el cartón reciclado y la planta invasora rabo de gato

VICENTE PÉREZ
Rocío, Sofía, Luis, Laura, Héctor, Álex , Yazmín y Kabir han vuelto a demostrar que la inteligencia y el entusiasmo por la ciencia puede suplir la escasez de medios para investigar, como a veces les pasa a los adultos. Tienen entre 10 y 16 años y forman el laureado equipo Aldeatrón Robotix, de Aldea Blanca, en San Miguel de Abona. Acaban de conocer que se han clasificado para la final mundial de proyectos de innovación (Global Innovation Award), dentro del programa internacional FIRST LEGO League.

Esta nueva hazaña la han logrado gracias a su invento: el E=Wall , que es un bloque con forma de pieza de lego, fabricado con desechos de cartón y plantas (como el rabo de gato,especie invasora que amenaza los ecosistemas canarios) y que fomenta la bioconstrucción, del mismo tamaño que un bloque de picón (50x25x15 cm).

Hay que destacar que en esta competición empezaron 40.000 equipos de todo el planeta, de los que se seleccionaron para la siguiente fase 200 (cuatro de España ) y ya se conocen los 20 semifinalistas, entre ellos este equipo tinerfeño, que es el único español que sigue adelante en este torneo, junto a otros dos europeos, dos brasileños, uno israelí y 14 estadounidenses.

La final, debido a la pandemia del coronavirus, se celebrará online del 24 al 27 de junio (estaba prevista en Orlando, Estados Unidos), e incluirá jornadas asesoramiento por expertos para que los equipos hagan realidad sus proyectos, incluidas patentes. El ganador se lleva un premio de 18.400 euros y los dos finalistas 4.600 euros cada uno, para invertirlo en patentar su idea o en futuros torneos First Lego League. Los integrantes de Aldeatrón Robotix tendrán que preparar y presentar su proyecto en inglés.

El ‘maestro’: un astrofísico apasionado de la ciencia y la enseñanza

El alma mater del equipo es Tony Cuesta, una de esas mentes maravillosas no solo por su formación (es astrofísico y ha trabajado en mantenimiento aeronáutico y en energías renovables con el ITER) y su capacidad didáctica sobre la ciencia y la tecnología, sino por los valores humanos que trasmite a sus pupilos, y que son los que además también se tienen en cuenta en esta liga internacional.

Como ya contara PLANETA CANARIO en febrero pasado, durante una entrevista con los miembros de este equipo, la idea nació hace ya ocho años en el colegio de educación infantil y primaria (CEIP) Aldea Blanca, aunque en la actualidad es una iniciativa independiente de este centro educativo, que mantiene viva Tony Cuesta con el entusiasmo de los niños y niñas a los que enseña ciencia y tecnología, y colaboraciones puntuales de instituciones públicas para afrontar los gastos de desplazamientos en las fases nacionales del torneo. Pero a nadie se le escapa que la colaboración pública se la han ganado a pulso, porque ha sido gracias a sus importantes logros nacionales e internacionales.

En años anteriores ya habían desarrollado otros ingeniosos proyectos, con los que lograron ser campeones de España y 31 del mundo en la fase internacional celebrada en Estados Unidos. Así, de su cabeza han salido una tubería inteligente que permite detectar las fugas de agua y dónde se producen, y un sistema basado en un dron para evitar el choque de grandes embarcaciones con cetáceos en Canarias.

Así es el bloque ecológico que han inventado

El bloque ecológico para la construcción lo han desarrollado con la justificación de que viven en una isla, Tenerife, donde escasean los recursos como arena y cemento, obligando a importarlos de África y la Península, lo que contamina y eleva el coste del producto. Estos materiales, junto con el árido (picón, o lapilli), cuya extracción está provocando una gran degradación del paisaje y contaminando el medio, son imprescindibles para producir los bloques de construcción.

Además, estos carecen de aislamiento térmico y acústico, lo que provoca un gran consumo eléctrico en aire acondicionado y calefacción; por lo que, para cumplir el Código Técnico de Edificación (CTE) hay que utilizar otras soluciones que encarecen la construcción. También el poco aislamiento acústico es muy perjudicial para la salud, sobre todo para personas ciegas y con autismo.

A este problema plantean como solución su E=Wall, un bloque que consta de un aislante acústico y térmico (ver 1 en el gráfico): mezcla de celulosa de cartón y rabo de gato (Pennisetum setaceum), que cubre el 13% de Tenerife. Se compone también de dos cilindros verticales resistentes a la compresión (2): mezcla de ceniza volante de nuestras centrales térmicas, rabo de gato y plástico HDPE triturado. Y lo completan una cubierta de aerogel (3), el sólido más liviano, para hacerlo ignífugo e hidrófugo.

Para desarrollarlo llevaron algunos prototipos al Laboratorio de Ensayos del Gobierno de Canarias con el propósito de contrastar sus medidas con las reales y lo cierto es que se acercaron bastante. También han pensado en añadir la Cortaderia selloana, una planta exótica invasora que llega hasta Europa, en caso de poder llevar a cabo este proyecto en otro lugar, fuera de Canarias.

Los pros de su invento para Canarias

Las ventajas de este bloque, según explica Aldeatrón Robotix, son múltiples: reduce o elimina la importación de materiales; usa al máximo materiales de desecho de la isla, con lo que se reduce su exportación (cartón y plástico); mejora el aislamiento acústico y térmico para cumplir con la normativa del CTE, llegando a ser más económico que el bloque convencional, debido al ahorro en aislamiento adicional y en coste de transporte al ser más ligero y no tener que importar materiales; reduce la huella hídrica y de carbono en un 70%, controla la expansión del rabo de gato, lo que beneficia a los ecosistemas insulares; mejora las condiciones laborales de los operarios al ser más fácil de colocar y un 60% más ligero; y crea hogares más asequibles y confortables.

Los jóvenes miembros de este equipo tinerfeño y su instructor, a quienes une una pasión gigantesca por la ciencia y la tecnología, pero también por una excelente relación humana entre ellos, están exultantes. Lo importante es participar y pasárselo bien, pero la realidad es que han vuelto a llegar lejos en una competición mundial, y saben que su inventiva y sus ganas todavía les pueden llevar aún más arriba.

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