‘Tormenta’ de ceniza sobre el valle de Aridane

El volcán de Cumbre Vieja arroja grandes cantidades de partículas a la atmósfera, que han ennegrecido el cielo y se han precipitado sobre El Paso, Los Llanos y Tazacorte, rumbo al noroeste de la isla. Se han podido ver además rayos en la nube generada por la erupción, de hasta 4 kilómetros de altura

El cielo oscurecido por la densa precipitación de ceniza en el atardecer, mirando desde El Paso hacia Tazacorte, este sábado.

VICENTE PÉREZ

La ceniza es uno de los fenómenos asociados a la erupción volcánica. Este sábado 30 de octubre las densas emanaciones del volcán de Cumbre Vieja han creado una columna de gases y cenizas que ha alcanzado lo 4 kilómetros de altitud y ha creado un atmósfera plomiza sobre el valle de Aridane.

Rayos sobre el cráter, provocados por este fenómeno volcánico. / INVOLCAN

El cielo en la tarde del sábado, cuando van 41 días de erupción, se ha oscurecido sobre los municipios directamente afectados por el volcán y han creado una imagen impactante, en la que además de la abundante caída de ceniza se han producido rayos en la monumental nube de cenizas, gases y vapor de agua generada por la erupción.

Por la zona alta del valle se apreciaba un paisaje neblinoso por los gases del volcán, hacia la Caldera de Taburiente, y por la mitad de esta comarca, desde El Paso a Tazacorte el cielo se oscurecía como si de una tormenta se tratase, y la cortina de precipitación de ceniza impedía incluso ver el sol del atardecer.

Todo el paisaje quedó cubierto de nuevo por una capa de este material volcánico, y los coches quedaron cubiertos de un negro que impresiona.

No es la primera vez que esto ocurre, pero sí una de las jornadas en que la imagen de Aridane resultaba más sobrecogedora.

En estas situaciones, es absolutamente necesario llevar mascarilla FFP2 y es muy recomendable llevar gafas especiales para proteger los ojos, pues la ceniza es muy fina y se mete en la vista.

En estas circunstancias, el anochecer desde este valle parecía el del fin del mundo, como en una escena de pesadilla. Arriba, el destructivo volcán continúa vomitando lava y desesperando a las 7.000 personas desalojadas y también a la población no evacuada que tiene que convivir además con el rugido y el resplandor infernal.

 

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