PLANETA CANARIO
Un vuelo de una línea low cost que cubría la ruta Manchester-Tenerife se hizo eterno para los viajeros. Un pasajero borracho mantuvo en vilo a la tripulación y molestó a otros pasajeros. Alan Wild, con su pareja y su hijastro, fueron algunos de los testigos de tan desagradable situación a bordo provocada por un viajero borracho y la contaron al periódico The Sun al finalizar el trayecto. Elevaron una queja a la línea aérea por negligencia.
El relato de Alan Wild da cuenta de la responsabilidad del personal de a bordo, porque se notó en el momento de subir al avión que el sujeto estaba completamente ebrio y no le prohibieron volar.
“Pudimos escuchar una conmoción en la puerta de entrada … básicamente este tipo se subió al avión y tambaleaba”, explicó el afectado pasajero.»Llegó a la puerta y estaba maldiciendo a la tripulación de cabina a viva voz, hasta el punto en que mi hijastro de 11 años comentó lo borracho que estaba”.
Ya en ése momento, las azafatas debían haber tomado cartas en el asunto, porque el resto del pasaje comenzó a quejarse. “Algunos otros pasajeros llamaron a un asistente de cabina y dijeron que no debería estar sentado allí … este tipo ni siquiera podía ponerse el cinturón de seguridad; pero la tripulación de cabina no estaba interesada. Seguían diciéndoles a todos ‘si se intensifica, nos ocuparemos de eso’. Así que aceptamos eso”, contó indignado.
A los pocos minutos de despegar, y como era de esperar, el pasajero borracho vomitó sobre sí mismo y por el pasillo del avión. “Puedes imaginar el olor. Vi su bolsa abierta … había consumido tres cuartos de una botella de whisky”, comentó Alan.
Lo más aterrador fue cuando el hombre en estado de embriaguez intentó caminar por el pasillo hasta el baño, y se desplomó justo al lado de la puerta de emergencia, y se agarraba fuertemente de la manija intentando incorporarse. «Fue una pesadilla. Hizo que un vuelo de cuatro horas y media se sintiera como doce horas, todos estaban aterrorizados”, confiesa el testigo a The Sun.
Una vez en tierra, debieron esperar más de 20 minutos sentados en la guagua que los trasladaría hasta la terminal más, mientras la tripulación ayudaba a descender al pasajero borracho, que no podía mantenerse sobre sus pies.