Basada en la famosa serie de dibujos animados de Nickelodeon, Dora La Exploradora, Dora y la ciudad perdida llegará a los cines el 2 de agosto. La aventurera más famosa de la televisión aterrizará este verano en las pantallas de medio mundo dejando de ser un dibujo animado, en carne y hueso. El papel de Dora es interpretado por la joven Isabela Moner que tendrá que enfrentarse a la aventura más peligrosa de cuantas ha experimentado.
Hasta aquí parece que vamos a ver una película familiar (de hecho lo es) lo que ocurre es que las redes sociales se han calentado muchísimo con el hecho incontestable de que el personaje de los dibujos animados es una niña y la intérprete en carne y hueso está perfectamente desarrollada porque está a punto de dejar de serlo, cuando la película se estrene, Isabela Moner será adulta, cumple los 18 años el 10 de julio.
Por más que se intente avanzar en cuanto a igualdad o en evitar comportamientos sexistas, da lo mismo, Hollywood sigue a lo suyo. Paramount Pictures se mete de lleno en la hipersexualización de menores, transformando a una niña en una adulta porque, supongo yo, habrán pensado que encaja mejor en el target de público de la serie, aunque esto es contradictorio, los fans de Dora son todos niños y niñas, son dibujos animados, sus espectadores siguen las aventuras de una pequeñaja, se identifican con una niña de unos 10 años no con una especie de Lara Croft que nada tiene que ver con la serie.
Creo que la película podría funcionar muy bien con una muchachita de 10-12 años y no con una mujer imán para los adolescentes. En definitiva, ni Movimiento #MeToo ni leches, la industria no tiene reparos en trastocar duramente las expectativas de los niños y niñas que vayan a ver la película cuando vean que el personaje se parece al original lo que un huevo a una castaña… – ¿Mami, cuando sale Dora?….
