PLANETA CANARIO
La declaración de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio Mundial ha cumplido un año. Fue un 7 de julio durante la celebración del comité de la Unesco en la capital de Azebaiyán, Bakú, con delegaciones de 195 países.
Canarias sumaba así un nuevo bien de la humanidad, a los cuatro que ya tenía: el conjunto histórico de La Laguna, el parque nacional de Garajonay, el silbo gomero y el Teide.
Con al fin el Parador de Tejeda fue el escenario escogido este martes por el Cabildo de Gran Canaria para rememorar el acontecimiento acaecido en Bakú, y hacer así un reconocimiento a todas las personas que hicieron posible este logro para el patrimonio cultura canario hace un año.
También resonaron en esta ocasión en Tejeda como aquel día en Azerbaiyán los ancestrales sonidos de los aborígenes a través del tañido de las lapas que hizo sonar el director del expediente, el arqueólogo José de León, por todos conocido como Pepe el Uruguayo, quien aquel día en Bakú “se añurgó” como toda la delegación, que este martes volvió a sentir la emoción en la piel.
“Es imposible describir la emoción que sentimos los que tuvimos el privilegio de estar presentes en ese momento único; nos sabíamos representantes y depositarios del sentimiento de toda una isla, del trabajo de decenas de personas y del legado de los primeros pobladores de esta tierra”, expresó el presidente del Cabildo, Antonio Morales, en un comunicado.
El objetivo ahora no es solo conservar este tesoro de los antiguos pobladores de Gran Canaria sino de llenarlo de vida y generar las condiciones para aumentar el dinamismo socioeconómico de la zona, para lo cual el Cabildo constituirá el Instituto de Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera.
“Pertenece a los pueblos del planeta Tierra”, ensalzó la directora regional de Patrimonio Cultural, Antonia Perera, quien resaltó las tres premisas sobre las que se asienta la declaración del ámbito: exclusivo, excepcional e irrepetible.
Según recuerda el Cabildo grancanario, es también la única representante atlántica de la odisea de las poblaciones insulares, cuya evolución tiene un altísimo valor porque no gozaban del trasiego y enriquecimientos culturales de los continentes, de ahí que sus hazañas sean aún más asombrosas. La otra población insular representada es la de Rapa Nui del Pacífico.
La Caldera de Tejeda se erige como un cofre que alberga 1.500 cuevas que forman espectaculares poblados verticales, graneros fortificados situados en lugares imposibles, templos, necrópolis, inscripciones líbico-bereberes y un millar de triángulos púbicos rupestres -la mayor concentración del mundo-, y las rutas de la ancestral trashumancia, además de los estanques-cueva, auténticas reminiscencias de un pasado aún más lejano.
Constituye el primer paisaje cultural Patrimonio Mundial que incluye la dimensión del celaje debido a la relación de los aborígenes, incluso la población actual, con el firmamento, tanto es así que es Destino StarLight, una distinción también avalada por la Unesco.
Además, se trata del primer bien que representa a la cultura primigenia bereber norteafricana, la única además desarrollada en un territorio insular, también el que presenta la mayor manifestación troglodita del planeta con los estanques-cueva como otra de sus exclusividades. Y crece en este ámbito la misma semilla de cebada que hace mil años.
Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria ha sido reconocido como paisaje cultural, esto es, muy distinto a los reconocimientos solo naturales o monumentales, porque esta categoría es ambos. Es, según la definición de la propia Unesco, una obra conjunta de la humanidad y la naturaleza que, en este caso, abarca 18.000 hectáreas abrigadas por la imponente Caldera de Tejeda.
