Pedro Martín-Barrajón, psicólogo: «Estamos en alerta por suicidios»

Especialista en atención a suicidas y en situaciones de emergencia, participó en una jornada organizada por el Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife. Llamó la atención de que en mayo se suicidaron tantas personas en el mundo como las que murieron por el Covid-19. Las fechas navideñas agudizan este fenómeno, pero este año hay un factor añadido: la crisis por la pandemia

PLANETA CANARIO

«Estamos en alerta por suicidio». Y no solo porque estamos en fechas navideñas, sino por la situación provocada por la Covid-19 y por el propio fenómeno, «que ya era una pandemia antes y lo seguirá siendo, porque no tenemos una estrategia, porque tampoco tenemos un plan de prevención del suicidio».

Así lo expresó en la jornada  sobre La salud mental en emergencias el psicólogo experto en la materia Pedro Martín-Barrajón, quien citó que en mayo de este año se igualaron en el mundo las cifras de muertos por Covid-19 y por suicidio.

El psicólogo fue uno de los ponentes en la actividad organizada por el Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife -que informó de esta ponencia en un comunicado- junto al paramédico en los servicios de Emergencias de Nueva York George Contreras y el presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills.

Su mensaje claro fue que el suicidio se puede prevenir, si se presta atención a determinados síntomas o perfiles de riesgo, y alertó de lo actualizado que hay que estar de cara a los adolescentes cuando hasta en la plataforma TIK-TOK ya hay mensajes en clave de quien se va a suicidar.

Un dato significativo es que «una de cada cinco personas que se suicidaron había ido al médico de Atención Primaria el mismo día que se suicidó». También se sabe, añadió, que hasta un 10 por ciento de la población puede tener pensamientos suicidas, y advirtió de hay que desterrar el error de que quien expresa la ideación suicida o lo intenta es por llamar la atención, sino que es una petición de ayuda.

«El suicidio no es una cto de libertad»

Aclaró también la falsa creencia de que el suicidio es un acto de libertad, cuestión que cree que va a ser muy debatida con la aprobación de la Ley de Eutanasia en España, y explicó que la diferencia es que «el suicidio deja un tremendo dolor a su paso». «No hay ningún caso de suicidio por alegría», zanjó, y se refirió a la evidencia de los testimonios de que «la persona no quiere morir, sino dejar de sufrir».

A los psicólogos que siguieron su intervención les dijo que «ningún especialista va a eliminar la idea de un suicidio en curso», y que el objetivo ha de ser aplazar la decisión. Y muy importante, obtener información vital: cuándo, cómo, dónde y por qué. Aseguró que muchos supervivientes de suicidio reconocieron al tiempo esta oportunidad.

Pedro Martín-Barrajón, que presentó en la jornada el algoritmo creado y utilizado en el dispositivo de atención psicológica en emergencias, que se estableció en el confinamiento por el Consejo General de la Psicología en colaboración con el Ministerio de Sanidad, concretó que en el momento de saturación de las llamadas a emergencias en la primera oleada de la COVID en Madrid se tardaba hasta cuatro horas en atender un aviso de un suicidio. Y ese fue el tiempo que se mantuvo al teléfono con un caso de suicidio en curso hasta que llegaron los recursos al lugar.

Finalmente, aclaró que el debate sobre si hay que informar o no sobre el suicidio hace años que se zanjó. «El problema es cómo informar»,  y redirigió a los interesados a los programas de la OMS para prevenir e intervenir en suicidio.

George Contreras -que habló sobre su experiencia en el 11-S en Nueva York y ahora en los servicios de emergencia durante la pandemia, y Joaquín Amills, cuyo hijo de 23 años desapareció otro 11-S, en 2008-   coincidieron en lo imprescindible del apoyo psicológico a los intervinientes y a las familias. En concreto, para estar preparados psicológicamente y para el cuidado posterior a la intervención de los profesionales de las emergencias (sanitarios, bomberos, policías…); y en el caso de las familias de los desaparecidos, en la emergencia tras la desaparición, y posteriormente «para que no se estanquen en el odio».

Amills, que reivindicó que «todos sumamos» en el caso de una desaparición, reclamó formación y mucha información a los propios psicólogos, «porque te das cuenta de que el proceso es muy similar en todos los casos».

Uno de los psicólogos que atendió a las víctimas del accidente de Spanair

Desde su participación en 2008 en la atención a los familiares de las víctimas del accidente aéreo de Spanair, ha participado como psicólogo de emergencias desde el voluntariado en el ámbito público en SAMUR-PC, a la práctica privada como profesional en situaciones de urgencias y emergencias, hasta la coordinación de una Red Nacional de 340 psicólogos de emergencias, como director de Gestión de Crisis y Emergencias del plan de atención a las víctimas de accidentes ferroviarios y sus familiares.
Ha creado, gestionado, y coordinado dicha red (hasta abril de 2018), que prestó atención psicológica en el accidente ferroviario de la Estación Francia, o a los empleados de empresas privadas afectados tras el atentado de Barcelona en 2017, además de otras situaciones críticas con menor número de afectados.
Recientemente se ha incorporado al Grupo de Trabajo de Gestión Emocional de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias Andalucía. Lleva esta unidad de psicología en emergencias del centro de Psicólogos Princesa 81, de Madrid
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