Los ranchos de ánimas grancanarios, camino de ser Bien de Interés Cultural

Estos grupos musicales, que datan del siglo XVII, vinculados con la cultura funeraria tradicional, se han mantenido en Teror, La Aldea de San NIcolás y Valsequillo, cuyos ayuntamientos han promovido ante el Cabildo que tengan el máximo grado de protección como patrimonio histórico

Rancho de Ánimas de Teror

El Cabildo de Gran Canaria ha iniciado el expediente parea declarar Bien de Interés Cultural (BIC) los Ranchos de Ánimas de La Aldea de San Nicolás, Arbejales-Teror y Valsequillo, a petición de los ayuntamientos estos tres municipios. Se trata de grupos de cantadores, a modo de cofradías religiosas, que desde el siglo XVII se dedican a pedir por las almas de los difuntos, cantando y recogiendo dinero, que luego entregaban a la Iglesia, con el fin de que oficiaran misas por el finado.

El decreto mediante el que se incoa este expediente, publicado en el Boletín Oficial de Canarias (BOC) de este lunes 11 de febrero, justifica los «valores notorios» de esta tradición para ser BIC «por su antigüedad, singularidad, relación con la cultura funeraria tradicional popular y ritual, contenido y expresión musical, religiosidad, espiritualidad y creencias».

En el siglo XVIII casi todas las parroquias tenían cofradías de este tipo, que disponían de propiedades agrarias, además de capillas y altares con cuadros de significado religioso, que en el caso de Gran Canaria se calculan unos 33, con fines de adoctrinamiento bajo las proclamas en favor de la existencia del purgatorio que emanan del Concilio de Trento.

Su origen se remonta al siglo XVI y XVII, aunque en muchos casos se desconoce el momento exacto de su fundación o creación. En el caso de los tres Ranchos que serán declarados BIC, han mantenido la función original para la que fueron creados: cantar por los difuntos, y entregar el dinero obtenido a las parroquias de las comunidades donde se canta, para que se ofrezcan misas por la salvación de las ánimas. Las referencias documentales de estos se sitúan a partir del S. XIX, aunque como se ha señalado no se conoce el momento real de su inicio, existiendo noticias a partir del S. XVI y XVII para Ranchos y Cofradías.

En el resto de Gran Canaria desaparecieron, y solo queda testimonio de su presencia en Tejeda, La Pardilla (Telde), Tasarte (La Aldea), Ingenio, Juncalillo/Barranco Hondo en Gáldar, y Lomo Magullo-Arenales en Telde.

Cristianismo, paganismo mediterráneo e incluso reminiscencias aborígenes

En la actualidad esta expresión de religiosidad y cultura popular solo se mantiene activa en Gran Canaria, vinculada al universo de las creencias antiguas del cristianismo y de tradiciones paganas mediterráneas e incluso se supuestas reminiscencias aborígenes, dedicado al culto a las ánimas.

En La Aladea de San Nicolás, Teror y Valsequillo, han persistido no solo su expresión musical y comunitaria, sino que ha conseguido mantener el carácter funcional de cantar a las -animas que están en el purgatorio, además de otras figuras como santos o patronos de los lugares que se visitan, familiares vivos, novios, cosechas, animales….
Sus coplas y deshechas hablan en nombre de las animas, y la propia letanía sonora y musical parece proceder del ultramundo que se asoma a través de la escenificación ritual del Rancho. Estos grupos musicales salen a cantar por los vecindarios entre la noche y la madrugada entre las festividades de Santa Lucía, hasta pasada la Candelaria, durante unos doce sábados, que representan un tiempo donde el ritual conecta con la cosmovisión del campesino tradicional y su relación con el ciclo del año.

Rancho de Ánimas de Valsequillo

El Rancho está compuesto por: el ranchero o ranchero mayor, los cantadores principales, denominados cabeceras o cantadores de alante, los del coro o respondedores, los tocadores y el mochiller. Suelen estar conformados por grupos en torno a 15 personas.

Los géneros musicales que interpretan los Ranchos son la copla de 8 sílabas y en la deshecha de 12. En el camino de un sitio a otro musicaban un reclamo para llamar la atención y como aviso a los vecinos. Esta estructura presenta variaciones de unas localidades a otras y a lo largo del tiempo. Los instrumentos que acompañan y portan los ranchos son: espadas, panderos, tamborcillo, flauta de caña (este último en el Rancho de La Aldea), el triángulo, las castañuelas, e instrumentos de cuerdas como la guitarra y el timple; siendo la espada el más representativo de los que llevan en el rancho, junto con el pandero de sonido metálico.

En cuanto a las letras, aluden principalmente a las ánimas, aunque también a santos, episodios bíblicos, vírgenes, textos de la Biblia o de la vida, muerte o enfermedad de personas de la comunidad.

Tradición recuperada en La Aldea, y siempre viva en Teror y Valsequillo

El antiguo Rancho de La Aldea dejó de salir entorno al año 1945. La actividad se recuperó en la Navidad de 1991 con la participación de personas de la localidad, entre los que figuran descendientes de los últimos rancheros, que en algunos casos habían conservado los viejos instrumentos.

El Rancho de Ánimas de Arbejales de Teror, también conocido como Los Cantadores, ha mantenido intacta su tradición a lo largo delos siglos XIX y XX. También sus salidas se concentran entre mediados de diciembre y finales de febrero, donde visitan viviendas, sedes de las asociaciones de vecinos, iglesias y ermitas de la zona.

El Rancho de Valsequillo mantuvo una larga tradición en el tiempo y nunca desapareció, y cuenta en la actualidad con unos 20 miembros, entre los que figura una mujer. Sus salidas se concentran en cuatro fechas que empiezan en la Nochebuena.

En los tres municipios donde esta tradición ha pervivido hasta el siglo XXI, estos ranchos gozan de respeto y consideración, pero no así en el resto de la Isla y en la mayoría de la población donde hay un gran el desconocimiento sobre esta expresión cultural, según expone el Cabildo de Gran Canaria.

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