La vergüenza de La Gomera: la casa natal del poeta Pedro García Cabrera, en ruinas

Adquirida hace una década por el Cabildoy propuesta para restaurar con el Fondo de Desarrollo y Cohesión de Canarias (Fdcan), PLANETA CANARIO ha podido constatar calamitoso estado de abandono: puertas abiertas, malahierba y techos caídos. Una humillación para la memoria de uno de los gomeros más universales, 27 años después de su muerte

VICENTE PÉREZ

Pedro García Cabrera, el poeta gomero más universal, vino al mundo un verano de 1905 en el municipio  de Vallehermoso. Allí pasó su más tierna infancia y aquella isla la llevó siempre en su corazón, en su pensamiento y en su obra poética, imbuido de la lucha de sus habitantes por la vida y la profunda manera en que el paisaje insular se adentra en el ser humano y marca su existencia.

Hoy, 27 años después de su muerte, su casa muestra la humillante huella del abandono. Como si su isla y su municipio se hubieran olvidado del que fuera el primer hogar de uno de sus ciudadanos más memorables.

Techos caídos, sótano abierto de par en par, malahierba invadiéndolo todo, muro de antiestético bloque sin enfoscar, oxidada y desvencijada valla: así la encontró PLANETA CANARIO, en una imagen que produce tanta tristeza como indignación a cualquiera que tenga un mínimo de cultura general y de respeto por el patrimonio cultural del pueblo canario.

Nació el poeta de la célebre Generación del 27 en un valle abrupto, lleno de palmeras, junto a la dura sementera de su isla, a la que le dedicó poemas. Su compromiso social y su inspiración en el paisaje isleño se plasmaron en su obra poética y en su pensamiento.

Fallecido en 1981, vivió en La Gomera sus primeros 7 años, hasta que su padre, maestro, se traslada a Sevilla, pero volvería a La Gomera pronto, donde inició sus estudios primarios, para luego continuar ya el bachillerato en Tenerife.

«Un día habrá una isla / que no sea silencio amordazado. / Que me entierren en ella, / donde mi libertad dé sus rumores / a todos los que pisen sus orillas”, escribió en uno de sus más conocidos poemas un poeta que sufrió la censura franquista. Hoy su casa natal está envuelta en el silencio, tal vez con mordazas más sutiles de tiempos democráticos.

No es el motivo de este reportaje entrar en expedientes administrativos, sino mostrar lo que el visitante, y el vecino del lugar, se encuentran hoy en día al llegar a la vivienda que habitó el poeta: una parte en ruinas, otra parte en descuido total.

Se sabe que a finales de la década pasada el Cabildo de La Gomera adquirió el inmueble. También se observa que la parte de la edificación mejor conservada fue objeto de una restauración que alteró su diseño original, dejándole el almendrado que no forma parte de la tradición arquitectónica popular canaria.

Con el ánimo de darle un uso, el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Poeta García Cabrera, de Vallermoso, participó un proyecto de educación sobre patrimonio histórico, elaborando una propuesta de restauración y uso museístico del inmueble, que presentó como acción de la Carta Europea de Turismo Sostenible en su estrategia 2013-2017.

La necesidad de restaurar el inmueble está plasmada también entre las obras para «la conservación de monumentos de gran valor cultural y/o etnográfico» financiables con cargo al Fondo de Desarrollo y Cohesión de Canarias (Fdcan) en La Gomera, según consta en un documento publicado por el Gobierno de Canarias, y que incluye entre proyecto entre los relativos a la Casa de la Aguada, la Torre del Conde, la Casa de Colón, y la Casa del Museo del pintor José Aguiar.

Expone en ese informe del Gobierno canario en el mandato que termina que «Pedro García Cabrera es un referente histórico para las islas canarias, y concretamente para la isla de la Gomera» porque es «una figura de gran trascendencia cultural por los valores sociales y humanos que representa y, sobre todo, por su defensa de la identidad canaria».

«Actualmente, su casa natal presenta un mal estado de conservación, que hace necesario llevar a cabo acciones de rehabilitación; para ello, se propone elaborar un Plan de Rehabilitación respetuoso con el patrimonio arquitectónico tradicional y dotar a este inmueble de funcionalidad cultural y turística, de forma que se convierta en un espacio de encuentro y convivencia tanto para los habitantes de La Gomera como para sus visitantes», se argumenta en esta propuesta del Fdcan.

Y añade el documento: «Además, se definirá un espacio expositivo que ponga en valor la obra del poeta y acerque su figura y su legado cultural a las nuevas generaciones y se definirá un Plan de Gestión de este nuevo equipamiento cultural que permita un manejo sostenible y adecuado». Y «en cuanto al espacio físico, se adecuará para su función expositiva dotándolo de los materiales necesarios para la puesta en marcha de la Casa del Poeta Pedro García Cabrera; también se elaborará un Plan de Uso y Gestión Turística Sostenible de esta instalación».

Pero lo que se encuentra quien llega hasta esta construcción a través del hermoso paseo de El Palmar es una imagen que hiere a la vista, porque nada justifica que al menos no se mantengan cerradas las estancias, para evitar el vandalismo y que el viento y la lluvia la deterioren, y que no se mantenga a raya los hierbajos del patio.

«Esto es una vergüenza desde siempre, lo que debería estar mimado para orgullo de Vallehermoso y de los todos los gomeros, está en ruinas; da hasta ganas de llorar», comenta una vecina del lugar.

Una vida de compromiso social y poético

Conviene recordar quién fue el hombre cuyo hogar hoy muestra este desolador panorama, porque a la dictadura franquista que sufrió el poeta se le añade ahora la otra dictadura del olvido y el desconocimiento de lo que fue su figura. Su singladura por la vida y la poesía la resume así Pablo Gimeno en la web de la Academia Canaria de la Lengua:

«Poeta canario y universal, pensador, hombre de compromiso ético y estético, Pedro García Cabrera, coetáneo de la Generación del 27, va a vivir desde las islas «la hora universal de la cultura», ese empeño que pone en marcha el grupo de Gaceta de Arte y que será segado por el golpe militar de 1936. Su obra muestra las inquietudes intelectuales y artísticas de una amplia época de la literatura del siglo XX: neopopularismo, primeras vanguardias, poesía abstracta, surrealismo, poesía social…

Pedro García Cabrera nace el día 19 de agosto de 1905 en Vallehermoso, y en ese abrupto y paradisíaco paisaje insular permanece hasta los siete años. A su isla natal, le dedicará un hermoso romance, Gomera. En 1915, tras una breve estancia en Sevilla, la familia se establece en Tenerife, e inicia sus estudios de Bachillerato en el Instituto General y Técnico de Canarias (La Laguna). Desde muy joven, colabora en la prensa y publica en La Voz de Junonia y Gaceta de Tenerife.

A partir de 1926, sus escritos aparecen en Hespérides, revista en la que coinciden escritores ligados al modernismo y al regionalismo de fin de siglo con jóvenes poetas e intelectuales que formarán parte del grupo de vanguardia. En 1930, es uno de los fundadores de Cartones. Además, junto a E. Westerdahl y D. Pérez Minik, entre otros, participa en la creación de Gaceta de Arte (1932-1936), revista internacional de cultura, que conectó a los intelectuales y artistas canarios con las vanguardias europeas y el surrealismo.

Desde Gaceta de Arte, se organiza el viaje a las islas de A. Breton, J. Lamba y B. Péret, suceso que va acompañado de una exposición internacional de arte surrealista en Santa Cruz de Tenerife, de la firma de un manifiesto y la publicación del segundo número del Boletín Internacional del Surrealismo, y de la proyección de La Edad de Oro.

En los años de la Segunda República, a su compromiso intelectual se suman sus inquietudes sociales y políticas. Afiliado al PSOE, es elegido concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife (1931) por la Conjunción Republicano-Socialista y nombrado consejero del Cabildo Insular. Dirige Altavoz y El Socialista, y participa, activamente, en la vida pública.

Tras el triunfo electoral del Frente Popular, viaja a Madrid, en abril de 1936, para asistir a la elección de Manuel Azaña. Cuando, en julio, se produce el golpe de estado contra la democracia, García Cabrera es detenido y deportado a un campo de concentración en Villa Cisneros, del que los prisioneros se evaden en 1937. Marcha a Dakar (Senegal) y, posteriormente, desde Marsella, entra en España y se integra en el frente republicano de Andalucía, donde realiza labores de inteligencia militar. Sufre un grave accidente y, en el hospital, conoce a Matilde Torres Marchal con quien se casará en 1948. Detenido en Granada, unos meses antes de acabar la Guerra Civil, permanecerá en prisión hasta 1946.

En los difíciles años de la posguerra, a pesar del mísero ambiente cultural marcado por una férrea censura y de la disolución del grupo de vanguardia, García Cabrera, Westerdahl y Pérez Minik impulsan la publicación de una nueva y fugaz revista: De Arte. Además, reinicia sus colaboraciones con textos críticos y relatos, en la prensa local, especialmente en Gaceta Semanal de las Artes, y se convierte en maestro de los jóvenes escritores. Vive con ilusión los años de transición a la democracia, y da conferencias y participa en diversos actos, como el Primer Congreso de Poesía Canaria en 1976. Siempre comprometido, ética e intelectualmente, muere en Tenerife en 1981″.

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