VICENTE PÉREZ
Las obras del cierre del Anillo Insular de carreteras en Santiago del Teide sigue cambiando la fisonomía de este casco urbano en la cumbre de Tenerife. Los grandes movimientos de tierra para el paso de esta autovía que conectará el norte y el sur son visibles desde hace meses, con un impacto visual sin precedentes en el entorno de espacios naturales protegidos de alto valor paisajístico, como es el parque rural de Teno, y, como paisaje de fondo, la reserva natural especial del Chinyero, la Corona Forestal y, como hito principal, la imponente silueta del Teide.
Uno de los impactos de esta carretera es la destrucción de parte del histórico camino de la Fuente de la Virgen de Lourdes, un sendero que parte desde la actual carretera general, en el casco urbano del municipio, desde un pórtico blanco de cemento, y llega a lo alto de una montaña, en los primeros escarpes del macizo de Teno, donde existe un rudimentario santuario de paredes de piedra con la imagen de esta virgen.
Se trata de una vía pedestre conocida desde los tiempos aborigenes, porque conducía a una fuente en su cabecera, y que forma parte de algunas rutas de senderismo por estos parajes cumbreros de Tenerife.
Lo que las palas han destrozado es la primera parte del camino, que está jalonado de cruces blancas hasta la montaña, y han desaparecido frondosas tabaibas de gran porte y las lajas del trazado, por lo que ese primer tramo del sendero ya solo existe en fotos. El proyecto que se ejecuta prevé la construcción de una pasarela para que el camino siga existiendo, pero a través de un puente.
En la declaración de impacto ambiental del proyecto de esta nueva carretera, correspondiente al subtramo El Tanque-Santiago del Teide, que fue prorrogada en junio de 2019, consta que el Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo determinó que «se debe asegurar la restauración de los senderos y caminos tradicionales interceptados por la vía», por lo que gracias a este criterio de dicho servicio institución insular se preservará la continuidad de estas vías pedestres.
Y es que sus posibles valores, aparte de los inmateriales, más que elementos tangibles propios del camino en sí mismo en el tramo desaparecido, están vinculados en buena parte al paisaje que atraviesa -donde los impactos de la nueva carretera son notorios en Santiago del Teide- por lo que estrictamente no era un sendero con protección legal previa.
Y entre los condicionantes para ejecutar la obra figura expresamente que «el trazado intercepta diversos caminos en terraplén, por lo que, de manera general, deben arbitrarse soluciones que primen el objetivo de conservación del trazado y la estructura actuales de los caminos y senderos mediante estructuras o pasos específicos que los salvaguarden».
«En particular»,especificaz el documento, «deberá conservarse la estructura y características de los caminos reales, del que es un caso particular el denominado Camino Real entre Santiago del Teide y Arguayo -Pata Guanche- (GR-133) y ramales de este sendero, en varios puntos: en torno al p.k. 21+400, al p.k. 21+640 y al p.k. 22+300, si bien a lo largo del trazado se dan diversos casos como el del sendero GR-133».
Todo el flanco oeste del casco de Santiago del Teide está afectado por los grandes movimientos de tierra de esta obra, a través de antiguos bancales, barranquillos y tabaibales de gran porte, y, en algún punto, sacando tajo a la base de las montañas del macizo de Teno.
El cierre del anillo viario de Tenerife con este subtramo era una de las obras más reclamadas por el Cabildo y los ayuntamientos de la zona, así como las grandes patronales. El extraordinario valor del paisaje que atraviesa ha obligado a soterrar casi la mitad del recorrido, con unos túneles de Guinness en Canarias.
La obra la ejecuta la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por FCC, El Silbo y Syocsa-Inarsa por 240,3 millones. Esta UTE se hizo con la construcción después de haber presentado un recurso contra la primera adjudicataria, que el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos admitió parcialmente.
El mayor impacto durante esta fase de las obras se produce en las proximidades de la boca del túnel que será el mayor de Canarias y uno de los más largos de España, el de Erjos, de más de 5 kilómetros de longitud, de los 11,3 kilómetros que tendrá este tramo.
A pesar de ser una obra impactante, en el tramo no soterrado, su construcción no ha generado actos de protesta destacables en los grupos ecologistas en los últimos tiempos, aunque en su día Ben Magec presentó alegaciones que constan en el expediente administrativo.
Una de las voces más críticas ha sido la del Foro Canario contra la Incineración de Residuos, y, en agosto pasado, la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) publicó en su web un artículo titulado El consejero Frannkestein, en alusión al responsable de Obras Públicas del Gobierno canario, el socialista Sebastián Franquis, escrito en el que critica el alto impacto ambiental de esta carretera.
VICENTE PÉREZ
Las obras del cierre del Anillo Insular de carreteras en Santiago del Teide sigue cambiando la fisonomía de este casco urbano en la cumbre de Tenerife. Los grandes movimientos de tierra para el paso de esta autovía que conectará el norte y el sur son visibles desde hace meses, con un impacto visual sin precedentes en el entorno de espacios naturales protegidos de alto valor paisajístico, como es el parque rural de Teno, y, como paisaje de fondo, la reserva natural especial del Chinyero, la Corona Forestal y, como hito principal, la imponente silueta del Teide.
Uno de los impactos de esta carretera es la destrucción de parte del histórico camino de la Fuente de la Virgen de Lourdes, un sendero que parte desde la actual carretera general, en el casco urbano del municipio, desde un pórtico blanco de cemento, y llega a lo alto de una montaña, en los primeros escarpes del macizo de Teno, donde existe un rudimentario santuario de paredes de piedra con la imagen de esta virgen.
Se trata de una vía pedestre conocida desde los tiempos aborigenes, porque conducía a una fuente en su cabecera, y que forma parte de algunas rutas de senderismo por estos parajes cumbreros de Tenerife.
Lo que las palas han destrozado es la primera parte del camino, que está jalonado de cruces blancas hasta la montaña, y han desaparecido frondosas tabaibas de gran porte y las lajas del trazado, por lo que ese primer tramo del sendero ya solo existe en fotos. El proyecto que se ejecuta prevé la construcción de una pasarela para que el camino siga existiendo, pero a través de un puente.
En la declaración de impacto ambiental del proyecto de esta nueva carretera, correspondiente al subtramo El Tanque-Santiago del Teide, que fue prorrogada en junio de 2019, consta que el Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo determinó que «se debe asegurar la restauración de los senderos y caminos tradicionales interceptados por la vía», por lo que gracias a este criterio de dicho servicio institución insular se preservará la continuidad de estas vías pedestres.
Y es que sus posibles valores, aparte de los inmateriales, más que elementos tangibles propios del camino en sí mismo en el tramo desaparecido, están vinculados en buena parte al paisaje que atraviesa -donde los impactos de la nueva carretera son notorios en Santiago del Teide- por lo que estrictamente no era un sendero con protección legal previa.
Y entre los condicionantes para ejecutar la obra figura expresamente que «el trazado intercepta diversos caminos en terraplén, por lo que, de manera general, deben arbitrarse soluciones que primen el objetivo de conservación del trazado y la estructura actuales de los caminos y senderos mediante estructuras o pasos específicos que los salvaguarden».
«En particular»,especificaz el documento, «deberá conservarse la estructura y características de los caminos reales, del que es un caso particular el denominado Camino Real entre Santiago del Teide y Arguayo -Pata Guanche- (GR-133) y ramales de este sendero, en varios puntos: en torno al p.k. 21+400, al p.k. 21+640 y al p.k. 22+300, si bien a lo largo del trazado se dan diversos casos como el del sendero GR-133».
Todo el flanco oeste del casco de Santiago del Teide está afectado por los grandes movimientos de tierra de esta obra, a través de antiguos bancales, barranquillos y tabaibales de gran porte, y, en algún punto, sacando tajo a la base de las montañas del macizo de Teno.
El cierre del anillo viario de Tenerife con este subtramo era una de las obras más reclamadas por el Cabildo y los ayuntamientos de la zona, así como las grandes patronales. El extraordinario valor del paisaje que atraviesa ha obligado a soterrar casi la mitad del recorrido, con unos túneles de Guinness en Canarias.
La obra la ejecuta la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por FCC, El Silbo y Syocsa-Inarsa por 240,3 millones. Esta UTE se hizo con la construcción después de haber presentado un recurso contra la primera adjudicataria, que el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos admitió parcialmente.
El mayor impacto durante esta fase de las obras se produce en las proximidades de la boca del túnel que será el mayor de Canarias y uno de los más largos de España, el de Erjos, de más de 5 kilómetros de longitud, de los 11,3 kilómetros que tendrá este tramo.
A pesar de ser una obra impactante, en el tramo no soterrado, su construcción no ha generado actos de protesta destacables en los grupos ecologistas en los últimos tiempos, aunque en su día Ben Magec presentó alegaciones que constan en el expediente administrativo.
Una de las voces más críticas ha sido la del Foro Canario contra la Incineración de Residuos, y, en agosto pasado, la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) publicó en su web un artículo titulado El consejero Frannkestein, en alusión al responsable de Obras Públicas del Gobierno canario, el socialista Sebastián Franquis, escrito en el que critica el alto impacto ambiental de esta carretera.
