PLANETA CANARIO
La víspera y madrugada del Dia de Todos los Santos (1 de noviembre, al que sigue el Día de Difuntos) se celebra en Canarias la Noche de Los Finados, una costumbre que se fue perdiendo en muchos lugares del Archipiélago en las últimas décadas del siglo XX. Ocupó su lugar Halloween, tradición céltica que entró en el Archipiélago a través de las generaciones más jóvenes y por la influencia cultural de Estados Unidos. No obstante, muchos ayuntamientos y asociaciones vecinales y culturales tratan ahora de recuperar el sello autóctono de estas fechas.
La Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno canario, a través de su programa Enseñas Patrimonio, ha divulgado un documental con tres testimonios sobre la Noche de Los Finados (o Finaos, como también se la conoce en su apócope de pronunciación popular): Julia Hernández Risco, vecina de Arona de 90 años; Luján González Izquierdo, presidente de la asociación vecinal La Voz del Valle de Taganana, y Elías Navarro Sánchez, presidente del colectivo de vecinos Las Mansas, en Telde, de 83 años.
El vídeo puede verse en Youtube, https://www.youtube.com/watch?v=JtBKbwUNyUA y en Facebook, tanto en la página Patrimonio Cultural de Canarias https://www.facebook.com/dgpc.gobcan como en la del Programa Enseñas Patrimonio: https://www.youtube.com/watch?v=JtBKbwUNyUA.
Los pabilitos de Julia
Julia Hernández continúa a día de hoy elaborando con fe y con manos de artesana los pabilitos, lamparitas hechas de algodón que arden empapadas en aceite, siguiendo el modo en que las hacía su madre.
Ella evoca cómo en su juventud las mujeres no podían ir a entierros, “hasta que llegó la moda” de que ya podían acompañar también el féretro hasta cementerio. Y con una vehemencia de quien conoce todos los secretos de este mundo, sentencia: «Yo me acuesto rezando y me levanto rezando, y no le tengo miedo a nada, ¡a nada!».
«Las encendíamos por nuestros difuntos, para todos los que uno quisiera; yo no sé si están penando o no, pero también para todas las benditas ánimas del purgatorio», evoca esta nonagenaria del barrio de Túnez, cuyos conocimientos han sido también rescatados por Julio Concepción con el proyecto Etnoludens, que aparece entre los agradecimientos del documental.
Los monaguillos de Taganana
En el corazón de Anaga, la población de Taganana todavía conserva tradiciones que en otros lugares han desaparecido, según comenta en el vídeo de la Dirección General de Patrimonio Cultural Luján González, un entusiasta rescatador de la tradición oral de su pueblo.
Una de las tradiciones más singulares por estas fechas es la de los monaguillos que recorren el pueblo tocando a las puertas de las casas y recitando estos versos: «»Angelitos somos,/ del cielo venimos/ y con la paz de Dios/ limosna pedimos».
El grupo de niños porta una cruz, un hisopo y un acetre con agua bendita, aceite, una campanilla tintineante y una alcancía en la que los vecinos ponen unas monedas. Con el dinero recaudado se compraban golosinas y alimentos para luego estar horas y horas tocando las campanas, refiere Luján González. Antiguamente el campanario doblaba desde el Día de Todos los Santos hasta el de Difuntos; aunque actualmente son menos horas ambos días. Él mismo fue uno de esos monaguillos.
«Cada toque de campana», apunta este miembro de una hermandad religiosa y también representante vecinal. «recuerda que hay que rezar por los difuntos, por las almas que estaban vagando sin encontrar su camino, por las ánimas benditas del purgatorio», explica Luján, en alusión al lugar en que, según la doctrina católica, están las almas un tiempo hasta para purgar sus pecados antes de llegar al Cielo, Paraíso o Gloria divina.
Asegura que en Taganana Halloween no gusta mucho, «porque es como burlarse de los muertos». Y los muertos, en Taganana, están muy vivos en la memoria de sus habitantes.
La Fiesta de Finaos en Telde: tradición para los vivos
En Gran Canaria, la asociación de vecinos Las Mansas, del barrio teldense de La Pardilla, ha recuperado en las últimas dos décadas la tradición de la Fiesta de Finaos. Pero su presidente, Elías Navarro, hace en el vídeo del programa Ensañas una advertencia: «Nuestra Fiesta de Finaos no es para los muertos, sino para los santos de todos los vivos; ni nada tiene que ver con brujas; no me canso de decirlo porque a veces hay quien escribe mezclando las cosas».
Se pasaban tantas miserias antiguamente que esta fiesta se les quedó en la retina a quienes en ella participaban porque, según expone en el documental Elías Navarro, «se hacía una fogata y se asaban castañas de la zona, y, si había, pues también piñas de millo y nueces; se cantaban canciones típicas y animaban las conversaciones; para festejar el día de todos los santos».
Se trata de un festejo que se celebraba en en las medianías de Gran Canaria (San Mateo, Teror, Valleseco…) y, de hecho, fueron personas de esa zona las que, residentes ahora en Telde, impulsaron revivirla. Elías Navarro tiene 83 años y a su memoria le viene esta fiesta cuando era niño en un tiempo en que para muchos canarios este mundo era no ya el purgatorio, sino el mismísimo infierno, por la falta de comida y la pobreza imperante, máxime en la posguerra.
El documental incluye imágenes de esta Fiesta de Finaos, acompañadas de la canción Los bailes de mi abuelo, del músico tinerfeño José Miguel Oramas, interpretada por el grupo Sentir Sureño, y cuya letra alude a las verbenas de antaño.
