VICENTE PÉREZ
La madre del joven mlitar de 23 años, Alejandro Torres González, fallecido al caer al mar en Puerto de la Cruz (Tenerife) el 5 de octubre y cuyo cuerpo sin vida fue recuperado dos días después, ha denunciado en un vídeo publicado en Facebook, así como ante la Policía Nacional, la supuesta denegación de auxilio a su hijo por parte de los servicios de emergencias, porque el helicóptero que acudió al rescate tras ser alertado el CECOES 1-1-2 no realizó ninguna operación de inmersión en el mar y se limitó a trasladar a su novia, que se encontraba a salvo en unas rocas, a pesar de que habían pasado «unos minutos» desde que el accidentado se había hundido. Tampoco había embarcaciones de salvamento que pudieran llegar al lugar a tiempo para salvarle la vida.
De ahí que la madre, Natalia González, haya exigido además una investigación sobre el operativo de emergencia activado ese día por el 1-1-2 y que incluso «se suspenda la actividad a sus integrantes hasta que se esclarezca lo sucedido».
En su escalofriante relato de los hechos, dio lectura al testimonio detallado de los hechos escrito por la novia de su hijo, según el cual el helicóptero dio varias pasadas antes de localizarlos tras ella dar su localización, y cuando llegó al lugar, a pesar de que ella estaba en lugar ya menos peligroso porque había logrado trepar por unas rocas, el personal del helicóptero no realizó ninguna inmersión ni llegaron medios marítimos a tiempo para hacerla, ante su desesperación. Según su versión, en la actualidad no hay operativa ninguna embarcación de salvamento en Puerto de la Cruz ni en el Norte de la isla, y fue necesario que se desplazara desde Santa Cruz de Tenerife.
Natalia González admite que el lugar al que accedió su hijo y su novia era peligroso, al punto de que ruega que se señale alertando del peligro, aunque, emocionada, afirma: «Mi hijo ha pagado con su vida acceder a un sitio donde a día de hoy siguen accediendo jóvenes, pescadores… ¿Por qué no se asumen responsabilidades? Él ya ha pagado su responsabilidad por acceder ahí y otros, mientras están callados, sin darme respuesta».
Con gran entereza, esta madre tinerfeña leyó en el vídeo la extensa narración de la novia de su hijo en la que explica que el joven se resbaló y se golpeó en las rocas y cayó al mar «inconsciente», tras lo cual ella se lanzó al agua para socorrerlo, consiguiendo reanimarlo poco después.
A continuación reproducimos parte del relato de la novia, concretamente el referido a los minutos que transcurrieron desde que se cayó al mar hasta que llegó el helicóptero de emergencias y la llevó a lugar seguro:
«Vi cómo abrió sus ojos y respiró muy fuerte e intenté agarrarme a las rocas sin soltarlo, pero el oleaje era fuerte y cada vez que llegaba una ola nos hundía. Al ver que yo tenía cada vez menos fuerza, intentó salir por si solo de allí. Pero por un momento decidí rendirme y no seguir. Fue entonces cuando él gritó, no sé si de desesperación o de miedo: me hizo agarrarme a las rocas para salir. Él me dio su mano, pude agarrarlo pero la fuerza del mar lo alejó de nuevo. Opté por escalar un par de metros hasta encontrar mi teléfono y llamé al 112».
«Alex al verme se alejó y se puso boca arriba para ahorrar energía en una zona donde el mar estaba en calma; en el 112 me cogió el teléfono una mujer y me pidió que le contara lo sucedido, me pasó con un hombre y le conté todo, y me dijo que mandaría un helicóptero. En un momento dado me dijeron que ya estaba en camino la ayuda».
«Opté por activar la localización de mi móvil y ver dónde me encontraba y llamé de nuevo al 112 para da más información. Volví a hablar con el hombre y le pedía prisa y rapidez. Le di toda la información, dónde estaba yo y cómo estaba él. Estaba muy nerviosa, lo saqué de quicio en muchos momento, el hombre del 112 me decía que enseguida llegaba el helicóptero y que se tenía que poner en contacto con ellos».
«Entonces vi el helicóptero, pero ellos no me vieron a mi y dieron la vuelta. Le indiqué al hombre con el que estaba hablando por teléfono y me preguntó si yo estaba en dirección Puerto de la Cruz o Tacoronte. En ese momento volví a ver el helicóptero pero pasó de largo. De nuevo le expliqué al hombre lo sucedido, y fue en ese instante cuando vi cómo Alejandro soltó sangre por la boca y se hundía. Se lo conté muy atacada [al 1-1-2] y al cabo de unos minutos apareció el helicóptero. Les indicaba con la mano dónde estaba Alejandro, y cómo ellos miraban al mar pero no hacían nada. Vi que uno de los integrantes bajaba y se quedó a unos 10 metros. Me preguntó si me podía acerca adonde estaba él».
«En numerosas ocasiones me decía que no tenía el tiempo necesario para hacerlo [bajar al agua], ya que con el chaleco que [el hombre del 1-1-2] llevaba puesto no se iba a hundir para llegar hasta él. Yo le suplicaba que se metiese en el agua y que no me importaba hacerlo yo para salvar con mi vida la de mi novio, Pero no lo hicieron, y enseguida me sacaron de allí y llevarme al lugar seguro. En ese momento mi madre me llamó, le pasé el teléfono al chico y me dijo que me tenían que subir al helicóptero y colgó».
«Bajaron una cuerda con arnés y nos subieron al helicóptero. Allí estaba el piloto, el chico que se había bajado y otro más, e intentaron consolarme. Yo no entendía por qué no se habían metido en el mar y por qué nos íbamos de allí si yo estaba bien. Cuando llegamos a la explanada, el chico se bajó conmigo y me acompañó hasta la ambulancia. A todas estas el helicóptero abandonó el cuerpo de mi novio».
PLANETA CANARIO ha ofrecido al CECOES 1-1-2 dar su versión sobre este asunto, y la facilitará al lector en cuanto la reciba.
