VICENTE PÉREZ
Un espeluznante caso de maltrato animal ha causado gran consternación en el municipio tinerfeño de Tegueste. La Guardia Civil informa que ha identificado al autor de la decapitación de un perro, de nombre Boli.
La investigación se inició tras la denuncia presentada por el propietario de la mascota, que había encontrado su cabeza colocada en el exterior de la puerta de acceso de la vivienda en la que reside, ubicada en el municipio de Tegueste.
El trabajo coordinado de los agentes del Puesto Principal de Tacoronte y la patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) permitieron localizar el cuerpo del infortunado perro.
En el mismo lugar se obtuvieron pruebas que condujeron al presunto autor de los hechos, que ha sido acusado de un delito de maltrato animal con resultado de muerte.
El caso lo instruye un Juzgado Guardia de San Cristóbal de La Laguna, según informa la Guardia Civil en un comunicado.
El castigo previsto en el Código Penal
El artículo 340 bis del Código Penal establece que a quien cause la muerte a un animal «doméstico, amansado, domesticado o que viva temporal o permanentemente bajo el control humano, se impondrá la pena de prisión de doce a veinticuatro meses, además de la pena de inhabilitación especial de dos a cuatro años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales».
La condena será en la mitad superior de la prevista cuando concurran circunstancias agravantes como utilizar armas instrumentos, objetos, medios, métodos o formas que pudieran resultar peligrosas para la vida o salud del animal.
Condena del Ayuntamiento: «Terrible violencia contra un animal indefenso»
La brutalidad del hecho es tal que el Ayuntamiento de Tegueste, a través de su Área de Bienestar Animal, ha expresado su «más firme y absoluta repulsa ante el terrible acto de violencia cometido contra un animal indefenso», al tiempo que transmite a la familia afectada su «solidaridad».
«Este suceso, ocurrido en la Carretera General Punta Hidalgo, nos ha conmocionado profundamente como institución y como comunidad, por lo que. condenamos rotundamente esta atrocidad y reafirmamos nuestro compromiso con la protección y el bienestar de todos los animales», afirma en un comunicado el edil de esta área, Julián Rodríguez Pérez.
Además, el Ayuntamiento hace un llamamiento a la ciudadanía a denunciar «cualquier tipo de maltrato o abuso hacia los animales».
«Cualquier información que pueda ser útil para la investigación debe ser comunicada a las autoridades competentes; no permitamos que actos de este tipo queden impune», enfatiza el gobierno municipal.
El perro había sido adoptado por esta familia tras haber sido cuidado por la protectora Adóptame Huellitas, que, en Facebook, aseguró que «el dueño de la vivienda les hace la vida imposible y ha superado todos los límites: mientras ella se encontraba trabajando, ha ido a la casa y rompió la ventana, saco a Boli y se lo llevó; acto seguido le cortó la cabeza y se la dejó en la puerta de su vivienda y cuando llegó de trabajar se encontró la cabeza de su perro ahí».
Según ha explicado la propia familia del perro al diario Atlántico Hoy, el investigado y su hermano heredaron la propiedad de su padre.
Tras su fallecimiento, la vivienda había quedado abandonada, hasta que la familia del perro decidió okuparla, alegando que atraviesan por una situación económica complicada.
La Acampada Reivindicativa Lolo Dorta, plataforma que lleva años reclamando políticas y legislación que garanticen el derecho a una vivienda digna, ha emitido un comunicado de condena pública por «la macabra y cruel decapitación» y muestra su preocupación por que este suceso pueda tener relación con la okupación de la vivienda» por una familia que previamente había sido desahuciada de un piso de alquiler, «un matrimonio con dos hijos pequeños».
En este sentido, este colectivo afirma que «se está dando un mensaje muy peligroso a la sociedad, el de que los ocupas son delincuentes, personas de mal vivir, gente peligrosa, vaga o como quieran calificarlos, y se les puede hacer cualquier cosa. ¿Qué será lo próximo, un niño ocupa muerto, una madre ocupa violada, un padre ocupa a ahorcado?».
