Juan de la Cruz, el tejedor que se rebeló contra los falsos trajes típicos, Medalla de Oro de Tenerife

El Cabildo tinerfeño reconoce la "incansable" labor y defensa de la vestimenta tradicional canaria de quien confiesa que se hizo tejedor cuando vio a su abuela tejer unos retales para hacer una trapera y unos años después a una artesana herreña hacer los mismo. Desde entonces es uno de los máximos estudiosos y defensores de los vestidos típicos, logrando rescatar la verdadera identidad de los atuendos históricos del Archipiélago

Juan de la Cruz, junto a un telar tradicional. / CABILDO DE TENERIFE

PLANETA CANARIO

«Todo comenzó hacia casi 70 años, cuando por primera vez vi a mi abuela cortando  tiras de trapo y le pregunté para qué era aquello; me dijo para hacer una trapera con un telar y se le daban golpes; 20 años después, en una feria de artesanía en Santa Cruz vi a una tejedora de El HIerro tejiendo tiras de trapo, las mismas que las de mi abuela; eso me causó tal impacto que decidí que me tenía que hacer tejedor y estudiar los trajes tradicionales». Así contó sus comienzos Juan de la Cruz, durante su discurso el recibir, este jueves 21 de septiembre, la Medalla de Oro de Tenerife por su incansable labor y defensa de la artesanía tradicional y, en especial, la vestimenta tradicional canaria.

De la Cruz explicó que  tuvo la suerte de trabajar en su afición «y, aunque con algunos desencuentros, han sido numerosas las  satisfacciones a lo largo de mi trayectoria».  De  hecho, se rebeló a finales de los años 70 contra la falsificación y tergiversación del traje popular, enfrentándose, casi en solitario, al empeño social e institucional de hacer antiguo y tradicional lo que nunca fue: unos trajes típicos desnaturalizados, contemporáneos e inventados en algunos casos, paradójicamente aceptados de manera inconsciente e irreflexiva por la población.

La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, indicó que la Medalla de Oro “viene a reconocer la trayectoria profesional y personal de Juan de la Cruz en Tenerife y en Canarias en el mantenimiento de nuestra identidad». «Su trabajo y su labor de investigación y divulgación han permitido conservar nuestra indumentaria tradicional y fomentar el respeto a lo que somos y al legado que recibimos, en éste como en otros ámbitos, de nuestros mayores”, destacó la mandataria.

El acto contó también con la presencia del vicepresidente del Cabildo, Lope Afonso; el consejero de Cultura y Museos, José Carlos Acha; y el consejero de Empleo y Educación, Efraín Medina, además de numeroso público que llenó el salón noble del Cabildo.

Juan de la Cruz, durante la entrega de la Medalla de Oro. / CABILDO

“La isla de Tenerife, con su Cabildo al frente, muestra su profundo agradecimiento a la tarea que Juan de la Cruz ha desarrollado en los últimos 40 años. Recuperar la tradición en los tejidos ha supuesto, además, la recuperación de otros oficios artesanos que permiten la elaboración de los trajes.  De la Cruz Rodríguez es un referente más allá de nuestras fronteras por su comprometido y arduo trabajo en Tenerife y en otras islas para recuperar de los tejedores artesanales todo su conocimiento y sabiduría y para devolver la esencia a una de las manifestaciones más importantes de nuestra identidad como es la vestimenta”, glosó Dávila.

Una vida en defensa de la vestimenta tradicional sin adulteraciones

Juan de la Cruz, durante la entrega de la Medalla de Oro. / CABILDO

Nacido en Santa Cruz de Tenerife (1949), ha trabajado como técnico en textiles e indumentaria del Museo de Historia y Antropología de Tenerife desde 1986 hasta su jubilación en 2014, además de como artesano tejedor en telar manual. Su ardua labor de trabajo de campo, investigación etnográfica y difusión de la vestimenta tradicional de las Islas durante los últimos 40 años lo avalan como el mayor experto en indumentaria tradicional de Canarias y una de las voces con mayor criterio a nivel nacional, según informa el Cabildo en un comunicado.

 

@planetacanarioJuan de la Cruz, el tejedor que se rebeló contra los falsos trajes típicos, Medalla de Oro de Tenerife. «Todo comenzó hacia casi 70 años, cuando vi a mi abuela cortando  tiras de trapo y me dijo para hacer una trapera con un telar; 20 años después, en una feria de artesanía vi a una tejedora de El HIerro haciendo lo mismo; eso me causó tal impacto que decidí ser tejedor y estudiar los trajes tradicionales». Así contó sus comienzos Juan de la Cruz, durante su discurso el recibir, este jueves 21 de septiembre, la Medalla de Oro de su isla natal por su incansable defensa y rescate de la vestimenta tradicional Canaria. Se rebeló desde a finales de los años 70 contra la falsificación y tergiversación del traje popular, enfrentándose, casi en solitario, al empeño social e institucional de hacer antiguo y tradicional lo que nunca fue: unos trajes típicos desnaturalizados, contemporáneos e inventados en algunos casos pero aceptados de manera inconsciente e irreflexiva por la población. Más información en nuestra web. [IMÁGENES: CABILDO DE TENERIFE]♬ sonido original – Planeta canario

En la actualidad, forma parte del Consejo Sectorial de la Vestimenta Tradicional de Tenerife con una actividad educativa y divulgativa absolutamente necesaria e importante. Ha sido asesor en la creación de museos, exposiciones y muestras, proyectos cinematográficos y teatrales, campañas publicitarias y de concienciación y todo tipo de actividades trasmisoras de la manera de vestir de los canarios a través de los siglos; sin duda, uno de los rasgos definitorios de la cultura e identidad personal y colectiva de cualquier pueblo.

Juan de la Cruz se rebeló a finales de los años 70 ante la falsificación y tergiversación del traje popular, y , ante ese inconformismo, revolucionó el concepto de “vestirse de mago” cuando los grupos aún se uniformaban casi en exclusiva con dos modelos de trajes típicos

La recreación en ese momento, inicialmente por el grupo Los Majuelos, de los patrones encontrados en documentación del siglo XVIII en adelante, supuso un cambio conceptual y estético radical, primero en las agrupaciones y poco a poco en la imagen de romerías, bailes de magos y otras manifestaciones, recuperando la verdadera identidad de los atuendos históricos, que había sido desfigurada durante el siglo XX por los fenómenos políticos, sociales y turísticos.

Frente a la igualdad de los atavíos usados masivamente hasta ese momento, Juan de la Cruz mostró una colección auténtica y rigurosa, con una amplia variedad de tipologías, variantes por zonas, materiales, técnicas de confección y usos sociales de la vestimenta, globalmente contrastados, aunque no exenta de desconfianza por parte de algunos.

A partir de entonces surge una serie de fenómenos encadenados que contribuyeron a dar valor a las prendas tradicionales: la sociedad comenzó a buscar conciencia, dar importancia de su conocimiento y preservación; las agrupaciones incorporaron las vestimentas como uno de sus objetivos primordiales; brotó la demanda de publicaciones y material didáctico tales como calendarios, láminas encuadernables, patrones, material didáctico infantil, recortables y otras iniciativas.

Además, se reactivaron algunos oficios tradicionales casi desaparecidos y necesarios ahora para la confección de trajes; se prestó mayor atención al traje tradicional en los certámenes de belleza y en la imagen exterior de las Islas; se comenzó a confeccionar y comercializar belenes con modelos tradicionales; y las instituciones comenzaron a ocuparse del tema, a subvencionar la confección de los nuevos modelos y a hacer campañas de dignificación del traje de mago.

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