El drago de San Antonio, uno de los árboles monumentales de Tenerife y próximo al famoso Drago Milenario en Icod de los Vinos, ha resultado dañado por un incendio que ha calcinado parte de la base de su tronco, y fue necesaria la intervención del Consorcio de Bomberos de Tenerife para poder sofocar las llamas.
Los primeros indicios apuntan a que pudo haber sido intencionado, es decir, un acto vandálico, aunque este extremo no ha sido aún confirmado de forma oficial.
De ser así, sería el segundo suceso que amenaza la vida de este portentoso ejemplar de 18 metros de altura, pues hace décadas, según el Catálogo de Árboles Monumentales de Tenerife, elaborado por el Cabildo, «un tal D. Luis González, por encargo de D. Antonio Pérez, dueño del terreno, que pretendía construir allí, empezó a cortarlo con una motosierra; pero a mitad de la tala, alguien se presentó e impidió que prosiguiera».
De aquel brutal episodio queda incluso una imagen que lo inmortalizó:
Un nieto del citado Luis González, Cristopher González Pérez, tras leer esta información, ha manifestado en un comentario a la noticia en Facebook que este párrafo del Catálogo es «falso» en los datos que expone sobre la tala y que «el drago, tal y como está ahora, se lo debemos a don Domingo González», hermano de su abuelo, por lo que le parece «una falta de respeto».
Cristopher González también expone que fue a «don Vidal González Melchor a quien se contrató para talar el drago» y que «es la persona que sale en las fotos con el hacha en la mano». También sitúa la fecha de este hecho en 1960, frente a la que da el Catálogo, elaborado en el año 2000, que alude a que había ocurrido hacía 35 años. Asimismo, alega que la legislación de la época no protegía esta especie con el grado que lo hace en la actualidad.
Desde entonces, el drago de San Antonio está sujeto por cuatro cables tensados, sin los cuales ya se habría caído, según consta en este Catálogo.
En este documento se destaca que, aparte de su gran porte y su fuste derecho con seis ramificaciones, su auténtica peculiaridad reside en mantenerse en pie después de tan profundos cortes.
Su edad se estimó en 225 años cuando se realizó el referido Catálogo, que se elaboró en el año 2000, por lo que en la actualidad se aproxima a los dos siglos y medio.
Pertenece a la especie Dracaena draco, una planta arbórea típica del clima subtropical de Macaronesia, particularmente de Canarias, pero cuya mayor población se encuentra en el oeste de Marruecos.
