Impresoras 3D de la enseñanza pública para preservar del coronavirus al desprotegido personal sanitario

Sebastián, profesor de arte de un instituto grancanario, propone elaborar pantallas o máscaras de acetato en naves de FP de las islas, y Juan Jesús, maestro en un colegio de Tenerife, propone también aprovechar este recurso para paliar la "intolerable" falta de protección de quienes trabajan en la Sanidad, que son el 20% de los contagiados. La Consejería de Educación asegura que está elaborando un inventario de estas impresoras para producir este material

De la impresora en 3D a proteger al personal sanitario del coronavirus.

VICENTE PÉREZ

Docentes de la enseñanza pública defienden la utilización de las impresoras en 3D de las que en su momento la Consejería de Educación dotó a los colegios e institutos del Archipiélago para imprimir  y montar máscaras o pantallas con las que pueda protegerse de coronavirus COVID-19 el personal que trabaja en la Sanidad canaria. Algo que ya se está haciendo algunos centros de enseñanza, pero sin coordinación entre sí, y no de manera generalizada.

El motivo no es otro que la insuficiente protección con la que tienen que desarrollar su labor en centros de salud y hospitales. Una situación denunciada por sindicatos y colegios profesionales del ámbito sanitario, y por algunos de estos trabajadores y trabajadoras en las redes sociales.  Un dato alarmante lo dice todo: más del 20% de las personas contagiadas en Canarias es personal de servicios sanitarios, un porcentaje que casi duplica a la media del conjunto del Estado.

La Consejería de Educación del Gobierno canario, preguntada al respecto, confirmó que está realizando un inventario para la fabricación de este material de uso sanitario,y par ello está «en contacto con una red de makers internacional» y en coordinación con la Consejería de Sanidad.

«Nadie podrá cuidar a los que nos cuidan si se enferman»

Sebastián González, docente en el CEIP Pérez Galdós.

Con el ánimo de buscar soluciones, Sebastián Ramón González Luis, un profesor de Fundamentos del Arte en el IES Pérez Galdós, de Las Palmas de Gran Canaria, ha pedido retirar de los centros educativos de cada isla impresoras 3D que no se estén ya utilizando con este fin solidario y se hallen en buen estado para trasladarlas a cualquiera de los centros integrados de Formación Profesional que dispongan de naves industriales para producir máscaras de manera continuada y suministrarlas a centros sanitarios.

Tal como ha explicado este docente -natural de Icod de los Vinos, en Tenerife- estas impresoras son independientes y no necesitan un ordenador, sino que disponen de una tarjeta SD en las que pueden introducirse el archivo para imprimir las pantallas. Esa producción coordinada permitiría además establecer con alguna entidad colaboradora la compra de bobinas y acetatos para que puedan ser impresos los prototipos 3D.

Una enfermera en un hospital público con una pantalla hecha con una impresora 3D.

Su propuesta, dirigida a la Consejería de Educación del Gobierno canario, podría cubrirse con personal voluntario o incluso contratarlo, para supervisar y controlar el proceso de impresión. «Me ofrezco gratuitamente para coordinar a través del teléfono desde dicho centro en Gran Canaria el proceso de adquisición de bobinas con los distribuidores, traslado al centro educativo, y posterior distribución a los centros sanitarios», asegura en las redes sociales y en conversación con  PLANETA CANARIO. Una vez montadas las pantallas, sería necesario un servicio de reparto para  distribuirlas en los centros sanitarios de las islas.

Para este profesor del Bachillerato Artístico, «tenemos que cuidar a quienes tienen que cuidarnos, porque a ellos no los puede cuidar nadie, y es urgente tomar medidas  para proteger a nuestro personal sanitario, de forma prioritaria, y también al resto de personas de servicios indispensables; hay que impedir que la ola de contagios les afecte», advierte.

Sebastián González  estima que cada impresora, usándola 8 horas diarias, puede imprimir al menos 4 máscaras (una cada dos horas), con lo que aplicando su idea en todas las islas, tanto centralizando la impresión como coordinando a los docentes que ya las están utilizando para esta finalidad solidaria, al menos se podría contribuir de una manera eficaz a paliar las necesidades de hospitales y centros de salud.

«Esto puede ayudar contra el vergonzante contagio masivo de personal sanitario»

Muy preocupado e  indignado por la situación de los trabajadores y trabajadoras de la Sanidad pública se encuentra otro docente, Juan Jesús González Afonso, del CEIP Armeñime, en Adeje (Tenerife). Él ya hace unos días que está utilizando una impresora de este tipo para echar una mano. A su juicio, lo que está pasando desde antes del estado de alarma con la plantilla de enfermería, medicina, auxiliares y resto de personal sanitario resulta «impresentable y una vergüenza», y algunos incluso tomaron medidas de protección como pudieron antes de que recibieran directrices de ponerse mascarillas.

Pero como, según confiesa, no es una persona que se quede en el mero enfado sino quiere aportar siempre algo para mejorar las cosas, cree que la vía de utilizar las impresoras 3D de la enseñanza pública es una buena manera de colaborar, siempre como recurso de emergencia, «porque esto es como una guerra, porque lo correcto sería comprarlos a las empresas que fabrican este material homologado, sean de China o de donde sea».

Para este maestro del colegio adejero convendría coordinar a quienes, en la enseñanza pública, ya han tomado la iniciativa de imprimir estas máscaras o pantallas, y desde luego facilitar que se pongan en marcha más máquinas de este tipo existentes en colegios e institutos públicos. Algo que, en todo caso, si se hace, se tendría que hacer ya, pues no hay más tiempo que perder.

 

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