PLANETA CANARIO
La productora audiovisual I Love The World (en inglés, ‘Amo el mundo’) se encuentra estos días 25 y 26 de enero en La Palma para volver a realizar tomas aéreas con modernos y potentes drones de la zona afectada por la erupción volcánica de Cumbre Vieja, con la intención de ayudar a las personas damnificadas que necesiten imágenes de sus viviendas y terrenos, así como recabar testimonios para un libro que tiene en preparación en el que plasmará su propia experiencia y la de otras muchas personas y profesionales en esta catástrofe.
El equipo que dirige el fotógrafo Alfonso Escalero se ha ganado el reconocimiento social a raíz de que, tras la erupción, cambió su plan inicial de grabar un documental sobre este fenómeno volcánico y centró su labor, de manera altruista, en realizar fotos aéreas en 360 grados a petición de las personas evacuadas que querían saber cuál era la situación de sus casas, ya que, según se constató, carecían de este servicio específico por parte de las administraciones públicas y la incertidumbre durante 85 días que duró el proceso eruptivo era insoportable.
Durante los casi tres meses de erupción, esta empresa colgó en su página de Facebook (www.facebook.com/themustoftheworld) cientos de imágenes aéreas de gran calidad de lugares concretos solicitados por familias damnificadas, en diferentes tandas, ya que por motivos económicos no pudo permanecer todo el tiempo en la Isla Bonita, por el coste que esto suponía.
Ahora I Love The World regresa a La Palma y se ofrece de nuevo a hacer imágenes de la zona afectada a quien se lo solicite a través de su página de Facebook, por Instagram (www.instagram.com/i_love_the_world.es/) o Twitter (twitter.com/SantaCruz_love), este lunes y martes, ya con la erupción terminada pero con numerosas viviendas y terrenos sin acceso que se salvaron total o parcialmente de la lava. Hay que tener en cuenta, según explica esta productora, que a algunas personas estas fotos aéreas han sido incluso pruebas válidas ante las compañías aseguradoras para obtener una indemnización por la afección a sus propiedades.
Un libro con testimonios de la catástrofe y a beneficio de los damnificados
Además de las fotos y vídeos aéreos, esta productora se encuentra inmersa desde hace semanas en la elaboración de un amplio libro de imágenes y testimonios sobre la catástrofe que sufren miles de personas en el valle de Aridane, un fenómeno natural que arrasó todo lo que había en más de 10 kilómetros cuadrados, incluyendo más de 3.000 construcciones, de las que más de 1.300 eran viviendas.
«Queremos hablar con las personas que necesiten comunicar o plasmar algo en este libro para que la catástrofe nunca quede en el olvido, con sus aciertos y sus errores», manifiesta Escalero, quien confiesa que desde el primer momento se ha identificado con las personas damnificadas y ha sido testigo de su sufrimiento, pues son ya incontables las historias que ha conocido de familias destrozadas durante meses por la incertidumbre de no saber cómo estaban sus viviendas (por eso le pedían que les hiciera fotos con los drones) y ahora la otra incertidumbre sobre su futuro en la compleja reconstrucción.
Para recabar los testimonios que se plasmen en el libro, una socióloga de I Love The World se encargará de recoger lo que deseen decir las personas afectadas, bien de forma anónima o identificándose en la futura publicación.
El libro contará con la colaboración de conocidas empresas, que harán posible su impresión y distribución, y los beneficios de su venta se destinarán a proyectos que beneficien a las personas damnificadas por la erupción, cuyos detalles divulgará la productora en su momento.
«Va ser un libro hecho con mucha alma, muy humano, con mucha fotos», comenta Escalero, quien adelanta que también participarán, con su testimonio, algunos conocidos periodistas y artistas.
«Esta publicación va a tener mucha carga emocional por el sufrimiento vivido, sueños rotos; también belleza por las imágenes; y en mi caso sobre todo mi testimonio de las carencias en la gestión de esta catástrofe por lo que yo viví que generaron en mi una impotencia que aún arrastro», se sincera el fotógrafo de I Love The World, consciente de que los drones de la productora han sido desde el aire los ojos de muchas familias afectadas por la erupción.
Con este trabajo, subraya, quiere que «estas historias queden inmortalizadas porque todo lo que sea digital, al final puede borrarse o quedar en el olvido mucho más fácil que con un libro».
