VICENTE PÉREZ
El municipio de Guía de Isora se encuentra en una zona con alta amenaza de una erupción volcánica. Su cumbre forma parte de la llamada dorsal noroeste, que comparte con otros municipios, donde en 1909 se produjo la última erupción ocurrida en Tenerife, la del Chinyero, que no llegó a núcleos urbanos.
117 años después, que es mucho tiempo para que el ser humano olvide pero apenas un segundo para la naturaleza, la población del municipio está recibiendo charlas para formarse sobre cómo actuar en caso de una emergencia volcánica, organizadas por el Ayuntamiento, en coordinación con la Consejería Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencia del Cabildo de Tenerife y Cruz Roja.
Se celebran en Chío, Guía Casco, Playa de San Juan, Alcalá, Aguadulce y Cueva del Polvo, con un taller de autoprotección y actividades formativas que servirán de preparación también para el simulacro volcánico previsto para el día 22 de octubre.
Las charlas comenzaron esta semana y continuarán hasta el martes 13 en los centros culturales de Playa San Juan (día 9 a las 16:30 horas, y dia 13 a las 17.00 horas), Alcalá, (día 9 a las 17:00 horas y día 13 a las 16:30 horas), en Aguadulce (día 9 a las 17:30 horas) y Cueva del Polvo (día 13 a las 17.30 horas).
A la población, según expone el consistorio en un comunicado, se le ofrece «formación práctica» sobre la protección de sus hogares, la preparación de la mochila de emergencia y pautas para favorecer la correcta participación durante el simulacro.
La alcaldesa del municipio, Ana Dorta, asegura que en estas situaciones el conocimiento y la preparación es “lo más importante” para saber cómo actuar de forma correcta, al tiempo que considera que el simulacro también es “relevante” para que las Administraciones públicas puedan “analizar y entrenar” qué protocolos funcionan bien y cuáles deben mejorar ante posibles erupciones reales, por lo que anima a los vecinos y vecinas a asistir a estas jornadas técnicas y “resuelvan sus dudas”.
El simulacro, con el nombre de VOLCANEX 2026 incluirá una evacuación en los barrios de Chirche y Aripe y en la zona turística Terrazas de Abama, además de recrear situaciones de emergencia como socorrer a turistas que no conocen la zona, a personas con movilidad reducida o a aquellos que no se encuentran en el censo del municipio, entre otras situaciones ficticias, pero que pondrían ser muy reales en caso de una erupción volcánica.
Como parte del simulacro, el Cabildo envió a los medios de comunicación este viernes 9 de octubre una nota de prensa ficticia en el que informa que el Comité Científico del Plan de Emergencias Volcánicas (PEVOLCA) ha informado de un incremento de la actividad sísmica en Tenerife, principalmente en la dorsal noroeste, acompañado por deformación del terreno y otras anomalías detectadas por los sistemas de vigilancia volcánica, un comportamiento compatible con una posible intrusión magmática.
Zona 2B: Santiago del Teide – Guía de Isora
Guía de Isora se enmarca en una zona con nivel de amenaza muy alta. En el referido plan insular, esta zona ocupa una superficie de 95,51 km2 y está situada en la parte oeste de la isla, en concreto al suroeste de la dorsal de Abeque o Noroeste, abarcando también gran parte de Santiago del Teide. La población expuesta en esta zona era de 20.524 habitantes, con datos de hace unos años, que se concentran, mayoritariamente, en la zona de costa, si bien en medianías destaca el núcleo de Tamaimo con 1.286 personas.
En este ámbito geográfico existen múltiples peligros, que hacen de él un área de riesgo muy alto. La alta probabilidad de erupciones en el flanco suroeste de la dorsal de Abeque, así como la formación de coladas basálticas y piroclastos de caída y la configuración de pequeños flujos piroclásticos conforman un grave peligro. También pueden producirse incendios forestales en la zona de cumbres.
La autoprotección clave, tras el antecedente de La Palma
Que la población sepa qué hacer en caso de una emergencia de este tipo resulta fundamental no solo en Guía de Isora, sino en toda la isla de Tenerife. El Plan de Actuación Insular frente al Riesgo Volcánico de Tenerife define unas zonas con mayor probabilidad de un fenómeno de este tipo porque son donde ha habido más erupciones en los últimos 10.000 años y las 6 históricas, que están documentadas, la primera en 1492. Sin embargo, estos mapas son orientativos, y no implican que no se pueda producir una erupción donde la amenaza figura como baja o muy baja.
Es la vigilancia volcánica que hacen instituciones científicas como el IGN o el INVOLCAN lo que permitirá determinar con antelación la zona donde podría producirse el fenómeno eruptivo, siempre con un margen de incertidumbre, para que, una vez escuchado el comité científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA), las autoridades tomen las medidas de protección civil pertinentes, incluida las de evacuación.
La experiencia en La Palma con el volcán Tajogaite muestra que las medidas de autoprotección son cruciales, puesto que en el Valle de Aridane no se evacuó a la población antes de la erupción, ni los habitantes que más cerca estuvieron de los primeros focos eruptivos habían sido convocados a reuniones informativas.
El proceso se aceleró en las últimas horas. El comité científico había detectado el movimiento del magma más al norte pero barrios como El Paraíso, a pocos cientos de metros del volcán, ni siquiera llegaron a saber que estaban en máximo riesgo y sus vecinos tuvieron que salir corriendo con lo puesto cuando la lava llegó a la superficie. Es lo que han denunciado asociaciones de afectados por la catástrofe palmera.
Así que una de las lecciones de lo ocurrido en La Palma no solo tiene que ver con la gestión política de la emergencia, sino que la sociedad debe ser más consciente del riesgo volcánico y contar con suficiente formación práctica sobre los diferentes peligros volcánicos (lava, ceniza, gases, sismos, etc), para protegerse, medidas que, como han remarcado charlas impartidas por el Ayuntamiento de Granadilla, también deben incluir tener sus propiedades aseguradas.
