El volcán ha destruido ya 1.443 edificaciones, según el Catastro, y casi el doble, según el satélite

Los científicos afirman que, si bien hay "signos positivos" como que bajen las emisiones de azufre y el trémor, la realidad es que aún se está "lejos" de poder hablar de un parón en la erupción volcánica que apunte a que ha entrado en su fase final. La calidad del aire sigue siendo muy mala en Los Llanos de Aridane

VICENTE PÉREZ

La erupción en La Palma apunta algunos «signos positivos» sobre su evolución, pero sin que aún los equipos científicos que lo vigilan puedan afirmar que entra en una fase de debilitamiento que apunta al final de este fenómeno geológico.

El volumen dióxido de azufre (SO2)  bajó este martes, después de que subiera el día anterior tras 7 días de descensos; el tremor (registro gráfico del movimiento por la salida de magma) ha bajado… pero «estamos lejos de un parón», porque sigue saliendo bastante lava y se mantienen aún magnitudes altas en los sismos que se registran en Cumbre Vieja.

WEBCAM DEL CABILDO DE LA PALMA

Así lo ha afirmado este miércoles la portavoz del Comité Científico del Plan de Emergencias (PEVOLCA), Carmen López, miembro del Instituto Geográfico Nacional (IGN), durante la rueda de prensa diaria, junto al director técnicos provisional del PEVOLCA, Rubén Fernández, quien informó de que el número de edificaciones destruidas asciende a 1.443, con datos del Catastro, a fecha de 1 de noviembre, mientras que según las imágenes del satélite evaluadas por el programa europeo de observación de la Tierra Copernicus, esa cifra es  prácticamente el doble, 2.716, con datos de un día antes, el 31 de octubre.

Según la información del Catastro, han quedado totalmente destruidas por la lava 1.166 viviendas, 147 inmuebles de uso agrícola, 69 de uso industrial y 33 de hostelería.

 

En cuanto a los cultivos, las coladas han arrasado 283 hectáreas, de las que 158 eran plataneras, 59 viñedos y 24 fincas de aguacateros.

La superficie del inmenso malpaís generado por esta erupción volcánica totaliza ya 981 hectáreas, con una distancia máxima entre sus extremos de 3,1 kilómetros.

La mala calidad del aire sigue siendo un problema, sobre todo en Los Llanos de Aridane,  donde este miércoles continúa en niveles «altamente desfavorables»,  por partículas en suspensión inferiores a 10 micras, que es ceniza volcánica, por lo que se mantiene la recomendación a las personas con problemas cardiorrespiratorias y en general sensibles a la contaminación que se abstengan de salir a la calle, y, en general, que se use mascarilla FFP2.

Se mantiene para este jueves la suspensión de clases en los centros educativos de 5 municipios (El Paso, Los Llanos, Tazacorte, Tijarafe y Puntagorda).

Hay albergadas 475 personas en hoteles, de las 7.000 que se encuentran evacuadas.

La colada de lava más activa, por el suroeste, avanzó 50 metros en el último día pero no ha cruzado aún la carretera LP-211, que es la que ahora se utiliza para acceder a Puerto Naos y a las plataneras de La Bombilla y El Remo.

Aún así, en previsión de que la lava interrumpa esta vía, el Cabildo ha comenzado a  ampliar un camino para que pueda ser usado por el tráfico pesado, unas obras que terminarán entre 1 y 2 semanas.

Aparte de parámetros citados más arriba, según Carmen López, el volumen de emisiones difusas de dióxido de carbono (CO2) mantiene una tendencia al  alza en Cumbre Vieja.

 

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