El taxista de Adeje que asesinó al marido y padre de sus examantes planificó el crimen

El Tribunal Supremo confirma la pena de 15 años y medio de cárcel al joven moldavo que en 2014 acabó con la vida de un ruso en Arona

Imagen del juicio del que resultó la sentencia ahora confirmada por el Supremo.

NOÉ RAMÓN

Eugenio B. era un taxista moldavo que trabajaba en Adeje y que a finales de 2014 asesinó a quien había sido de forma consecutiva, el padre y luego el marido de sus dos amantes. Primero sostuvo una relación sentimental con la hija y cuando esta acabó inició otra con su madre. Ahora el Tribunal Supremo (TS) ratifica dos fallos anteriores y considera que el encuentro con la víctima de 60 años no fue casual sino que muy al contrario Eugenio B. llevaba tiempo planificando el asesinato. Un delito que por lo tanto cometió con premeditación y alevosía, tal y como dictaminó en su momento un jurado popular.

El TS también reafirma la obligación de que el condenado pague 120.000 euros de indemnización a la exesposa y a la hija, del fallecido. Eugenio B. admitió desde un primer momento que era el autor de los hechos pero siempre defendió que el encuentro con la víctima fue fortuito. Aseguró que únicamente se acercó al anciano de nacionalidad rusa cuando salía de un supermercado situado en Arona para pedirle que la familia retirara una denuncia en contra suya por violación y malos tratos.

Indicó el joven moldavo que en ese momento el luego asesinado comenzó a sacarle fotos con el móvil para demostrar que estaba incumpliendo la orden de alejamiento. Entonces se iniciaría una pelea en plena vía pública, pese a que no existe ningún testigo ni vestigio alguno de sangre. Su defensa mantuvo que a partir de aquí actuó guiado por el nerviosismo al darse cuenta de que el anciano no respiraba.

Pero la versión que se da por cierta es que la víctima únicamente estaba inconsciente y así pudo subirlo a la parte trasera de su vehículo en el que lo llevó a un lugar apartado, donde lo asfixió con una sola mano. Días después el cadáver aparecería semienterrado en Águilas del Teide mientras que el autor confeso no se entregaría hasta que pasó casi un mes y medio de los hechos. La exesposa del fallecido y examante del condenado está incursa en otra causa por un supuesto delito de encubrimiento, al sospecharse que conocía la autoría del crimen y no lo puso en conocimiento de la policía.

El jurado consideró probado que el origen del crimen se sitúa en la incapacidad del joven de aceptar las rupturas sentimentales, primero con la hija del fallecido y luego con la exesposa y la decisión de esta última de volver con la víctima. El Tribunal Popular ratificó la alevosía en cuanto que el hombre de 60 años no tuvo prácticamente capacidad de defensa, tal y como confirmaron los forenses. Y ello dada la superioridad física del joven moldavo practicante de artes marciales y aficionado a los gimnasios.

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