VICENTE PÉREZ
«Tengo de 29 años, pero nunca he podido disfrutar con mis padres de ferias o cabalgatas, porque evitan llevarme a lugares ruidosos, que me estresan; pero en una noche de fin de año me despertaron los fuegos artificiales, me estresé y terminé por autolesionarme». Este testimonio es el de un tinerfeño con autismo severo. Aunque está en primera persona, en realidad estas palabras las ha pronunciado su madre, Carmen Delia Rosa Díaz Bonilla, ya que su progenitor no puede expresarse, y es ella la que ha querido darle así voz.
Y lo ha hecho en el pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, donde ha intervenido como presidenta de la Asociación Canaria del Trastorno del Espectro del Autismo (Apanate), haciendo uso del turno de la participación ciudadana.
Su intervención, este viernes 31 de enero, ha ido en apoyo de una moción de Unidas Podemos, defendida por la concejala Dolores Espinosa, iniciativa que ha resultado aprobada por unanimidad (con el apoyo de PSOE, Cs, PP, CC-PNC), con el objetivo de sustituir en la capital los fuegos artificiales convencionales por otros no ruidosos, así como posibilitar en cabalgatas -como las de Reyes o Carnaval- un pequeño tramo sin ruido y en las ferias y otros actos festivos un tiempo también sin ruido, de modo que puedan ser disfrutados por las personas con autismo.
El relato de esta madre ha conmocionado a las bancadas de ediles del gobierno y la oposición: «Nuestros hijos sufren hipersensibilidad a los sonidos; en una feria o en una exhibición pirotecnia pueden llegar a perder el control, sufrir un ataque o incluso autolesionarse». Díaz Bonilla representa a una asociación, una de las más importantes de Canarias en este colectivo, donde reciben atención más de 200 familias, con personas autistas cuyas edades oscilan entre mes y 60 años.
Las explosiones de los fuegos artificiales causan pánico a unas 2.000 personas autistas solo en en Santa Cruz de Tenerife, teniendo en cuenta que se trata de un trastorno que afecta a uno de cada cien nacimientos, a las que hay que añadir más población hipersensible al sonido, como los bebés y ancianos, sin olvidar a los animales, tanto los domésticos como los silvestres.
Para la presidenta de Apanate, el acuerdo plenario es una buena noticia, y espera que este ejemplo cunda también en más municipios de Canarias. «Es el derecho de nuestros hijos a poder disfrutar de una fiesta, lo que le daría calidad de vida no solo a las personas con autismo sino a sus familias, por lo que hay que crear un entorno adecuado para todas ellas», expuso ante la corporación municipal que preside la socialista Patricia Hernández.
Dirigiéndose a la alcaldesa y a los concejales y las concejalas, Díaz Bonilla reivindicó «espacios más inclusivos y que tengan que ver con las reducción del ruido», algo además que considera viable, puesto que ha fuegos artificiales no ruidosos, y ya hay ciudades en el mundo que han apostado por esta alternativa, y ya hay en Canarias antecedentes de eventos donde durante un tiempo se hace elimina el ruido, como en La Orotava.
Desde la tribuna de la participación ciudadana, ante la corporación municipal, la presidenta de Apanate explicó que «las personas con autismo presentan un alteración del neurodesarrollo que afecta principalmente al sistema nervioso y al funcionamiento cerebral; no es una enfermedad ni tiene cura, sino un trastorno que, si es diagnosticado y tratado en fechas muy tempranas, puede mejorar el desarrollo de la personas».
«Les afecta a la comunicación, a las relaciones con los demás, algunas personas tienen comunicación verbal y otras no; y uno de los principales diagnósticos es la alteración sensorial, pues perciben los estímulos que les llegan por los sentidos mucho más que una persona con un desarrollo normal», añadió.
Apanate nación en 1995 con el nombre de Asociación de Padres de Personas con Autismo de Tenerife, y surgió a raíz de la falta de servicios especializados en Canarias para personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA). Desde entonces hasta hoy, la asociación ha ido creciendo en familias, profesionales, espacios físicos, usuarios y servicios, convirtiéndose en un centro de referencia en el Archipiélago, como destacan en su web.
Dispone de centros en La Laguna, La Orotava, Los Realejos y Granadilla, todos ellos en Tenerife, y ofrecen servicios de atención temprana, atención a personas en edad escolar, habilidades socio-prelaborales, orientación y acompañamiento hacia la vida independiente, centros de día, atención familiar (trabajo social), voluntariado y prácticas, actividades de ocio y formación en esta materia.
