RUBÉN EXPÓSITO
Acali fue el nombre de la balsa que, con una tripulación de cinco hombres y seis mujeres, partió el 12 de mayo de 1973 desde el puerto de Las Palmas de Gran Canaria y atravesó el océano Atlántico y el mar Caribe con una única escala en Barbados hasta llegar a Cozumel (México) al cabo de 101 días de viaje.
El investigador y antropólogo gallego Santiago Genovés ideó un experimento de convivencia para indagar fundamentalmente en el comportamiento humano y la violencia que manifestamos en muchas ocasiones. Once personas encerradas en una balsa carente de motor, a merced del viento que los empujaría hasta tierras americanas a lo largo de unos tres meses.
La embarcación fue creada por el propio Santiago Genovés y llevaba cinco toneladas de alimentos y agua en sus siete metros de ancho por 12 metros de largo. Genovés conocía las respuestas en situaciones límite por su experiencia en el Pacífico con Thor Heyerdahl al tratar de demostrar, en una balsa de troncos, que fueron nativos americanos y no los europeos quienes primero poblaron la Polinesia tras dejarse arrastar por las corrientes desde Perú hasta la Polinesia.
La expedición salió de La Palmas rumbo a México el 13 de mayo de 1973 con once personas de once nacionalidades distintas y de cuatro continentes. Además del explorador gallego, había una mujer sueca (la capitana), una médico israelí, un fotógrafo japonés, un restaurador griego, un sacerdote de Angola, una norteamericana blanca, una mujer afroamericana, una mujer argelina, un uruguayo y una mujer francesa.
El objetivo planteado era estudiar la convivencia humana en condiciones de aislamiento y responder preguntas del tipo: «¿Qué sucede estando aislados pero en grupo: aumentan las tensiones o disminuyen en relación a la ciudad? ¿Qué ocurre desde el punto de vista sexual?
Santiago Genovés impuso que una mujer fuese capitana de la balsa. La médico de Israel, era responsable de la salud de los pasajeros. La capitana sueca generó problemas y dificultad para el mando. Rachida, la mujer argelina, era indisciplinada en sus deberes. La mujer procedente de Francia se pasaba buena parte del trayecto pendiente de su piel y el sacerdote de Angola olía mal porque no le gustaba bañarse y generaba problemas que, entre otros, se resolvió obligándole a bañarse tres veces al día.
La travesía, a pesar de que los medios de la época decían que era una orgía sexual constante, fue un aburrimiento en la inmensa mayoría del tiempo según contaron los participantes, y aunque el sexo estuvo presente, fue algo muy puntual. El antropólogo gallego dejó escrito: «Era un lugar vacío de camaradería lo que estábamos desarrollando a bordo».
Respuesta grupal a la tensión
En alta mar se produjo un accidente el 13 de julio debido a la rotura del timón. Todos los tripulantes, en esa ausencia de organización colectiva, ocuparon sus posiciones y se arregló todo sin problemas. Tras este percance, Genovés organizó otro experimento de convivencia, el cual se sometió a votación. Pasar un día entero desnudos en la balsa: 6 votos a favor y 5 en contra. ¿Dormir todos juntos? Cuatro a favor, siete en contra. ¿Crear parejas? Dos síes, seis en contra y tres abstenciones.
La médico israelí concluyó: «La vida sexual en ese ambiente tan promiscuo no fue lo que la gente se imaginó. Fue pobre y escasa. Cualquiera que haya navegado sabe lo que significa andar en una balsa tan endeble a la que solo le impulsa una vela. Las guardias hay que respetarlas y la intimidad casi no existe».
Llegada a Cozumel
Respondieron en la travesía un total de 46 cuestionarios que generó 8.079 respuestas. Llegaron a su destino pasados 101 días. En México, cada viajero fue observado por psiquiatras, psicólogos y médicos.
Estos estudios que siguieron al viaje no darían ningún resultado reseñable, al contrario de lo que pensaba Genovés. En su libro Acali, publicado en 1975, el antropólogo consideró haberse encontrado a un «hombre nuevo» que era «libre de ambiciones territoriales y de impulsos agresivos o sádicos». Lo cierto es que Genovés desconocía que esta idea llevada a la televisión lo hubiera hecho inmensamente rico, como ocurrió años después cuando John de Mol creó en 1997 este formato (supongo que después de leer el libro) que vendió a multitud de televisiones del planeta y del que se afirma que ha generado unos 4000 millones de dólares a su productora.
Un documental cuenta la historia
El director sueco Marcus Lindeen es el director de La Balsa, un documental de 2018 que alterna una rica mezcla de archivos (las numerosas fotos y vídeos tomados durante la experiencia, algunos reportajes de TV, grabaciones de audio) con los testimonios actuales de participantes de ese viaje reunidos sobre una maqueta a tamaño natural de la balsa que les condujo por el Atlántico.
