El Correíllo La Palma, joya patrimonial, unirá otra vez las Islas en ‘viajes de época’ con energía solar

Un documental del programa Enseñas Patrimonio, del Gobierno canario, coordinado por Eduardo Mesa, se adentra en las entrañas del histórico buque que navegó en Canarias durante 65 años desde 1912, originalmente con motor a vapor. El presidente de la fundación que promueve su restauración, Juan Pedro Morales, explica los proyectos para que el barco vuelva a surcar el mar

Juan Pedro Morales Chacón, presidente de la Fundación Correíllo La Palma. / PROGRAMA ENSEÑAS PATRIMONIO

VICENTE PÉREZ

El Correíllo La Palma es algo más que un barco antiguo. Se ha convertido ya en una reliquia de aquellas estratégicas embarcaciones con motores a vapor que conectaron las Islas entre fines del siglo XIX y los años 70 del XX. Todavía hoy miles de canarios recuerdan cómo viajaban en este buque, ahora anclado en la dársena pesquera de Santa Cruz de Tenerife mientras una fundación trata de devolverle la vida para navegaciones interinsulares de recreo.

Juan Pedro Morales, presidente de la Fundación Correíllo La Palma.

El programa Enseñas Patrimonio, en su sección de Ciencia y Patrimonio, promovido por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Cultura del Gobierno canario, se ha adentrado en las entrañas del correíllo de la mano de Juan Pedro Morales, presidente de la fundación, para conocer la historia del barco y los proyectos para culminar su restauración y permitir su futura explotación comercial con la que financiar su mantenimiento.

El documental, disponible en Facebook y Youtube, está presentado por Eduardo Mesa, coordinador de Enseñas Patrimonio.

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«Reliquia a nivel mundial»

«Es uno de los barcos más históricos del patrimonio marítimo español, incluso me atrevo a decir ahora mismo a nivel mundial es una reliquia porque ya no quedan de estas características», afirma el presidente de la fundación Correíllo La Palma, quien explica que la singularidad de esta nave es que funcionó de manera mixta, a vela y a vapor. Fue botado al mar en 1912 en unos astilleros de Inglaterra.

Eduardo, coordinador de Enseñas Patrimonio, junto al correíllo.

Se llamaban correíllos porque formaban parte de una flota de 6 barcos que transportaba, además de mercancías y personas, la correspondencia y paquetería postal, y también servían para el salvamento marítimo y evacuaciones de emergencia.

El barco es propiedad del Cabildo de Tenerife, pero en la fundación se han integrado otras Administraciones publicas de las islas y cualquier persona o entidad puede ser miembro benefactor (https://www.correillolapalma.com/es/join)

La fundación se encarga de dirigir toda la restauración, explotación, actividades, etc., que se hace en este barco  propiedad del Cabildo de Tenerife, pero en realidad  patrimonio de toda Canarias y están los cabildos de Fuerteventura, La Gomera, Hierro y está intentando incorporarse el resto también.

«Los correíllos eran las guaguas de Canarias en esa época, eran una revolución», destaca Morales, quien subraya que  «en las crónicas de los años 30 incluso se mostraba admiración porque tenían incluso luz eléctrica en los camarotes».

Los correíllos conectaban las islas y, donde no había puertos, echaban ancla en fondeaderos naturales, por lo que la carga y el pasaje llegaban a tierra en lanchas caleteras. Eran propiedad de la compañía inglesa Elder Demspter, con su filial  Correos Interinsulares Canarios, y en 1930 fueron vendidos a Transmediterránea.

El presidente de la fundación pone de relieve que el La Palma era «un barco muy marinero y eso les permitió estar 65 años navegando entre las islas casi sin interrupción, aunque la máquina original fue sustituida en 1950 y empezó a usar  fuel, de ahí esos penachos de humo que le caracterizaban.

Futura propulsión con energía solar

Entre los proyectos de la fundación figura dotar al barco de un sistema de propulsión «cien por cien sostenible» con motor eléctrico de baterías que se carguen con energía solar, para lo cual solo falta ya la financiación.

Cruceros por toda Canarias

En el plan de viabilidad también está previsto  hacer «viajes de época» en el Archipiélago, de manera que en 8 días se pueda hacer escalada en todas las islas, con navegaciones de día. Partiría de La Palma, pasaría por La Gomera y El Hierro, retornaría a Tenerife -donde tiene su puerto base-, y luego continuaría hacia Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura.

Otra iniciativa para que el barco vuelva a navegar y se autofinancia es hacer excursiones con 150 pasajeros, dando la vuelta a Tenerife o una zona de la costa de la isla.

Un barco museo

Y, por su puesto, el barco es un museo, con imágenes antiguas y las piezas originales de la embarcación. En este sentido, Morales confiesa que «siempre hemos soñado con ser parte del Museo Marítimo de Canarias». También contará con un centro de interpretación en el puerto chicharrero, para lo cual se está en «avanzadas» negociaciones con la Autoridad Portuaria provincial.

 

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