PLANETA CANARIO
El último informe del Comité Científico del Plan de Emergencias Volcánicas (PEVOLCA), emitido al mediodía de este jueves 23 de diciembre, mantiene la previsión de dar por acabada la erupción de La Palma el día 25, debido a que todos los fenómenos y parámetros «corroboran los signos de agotamiento» de este proceso eruptivo que comenzó el 19 de septiembre, hace 96 días.
Sin embargo, este grupo científico advierte de que «el final de la erupción no tiene porqué implicar el final de algunos peligros asociados al fenómeno volcánico, ni el final de la reactivación magmática en Cumbre Vieja». Uno de los mayores peligros son los gases, que pueden ser letales, así como la gran temperatura que aún tiene el interior de las coladas.
El único fenómeno más llamativo en este momento es la elevación del terreno de hasta 8 centímetros que se inició el 19 de septiembre en la zona de Jedey, en el entorno del volcán, y que al que el Comité Científico está haciendo un seguimiento, sin que esto pueda suponer el preludio de nueva salida de lava, aunque en la rueda de prensa ofrecida por la portavoz científica del PEVOLCA, Carmen López (del IGN), no ofreció más datos que el de que esta deformación «continúa, tras haber revertido parcialmente», sin ninguna explicación de a qué se debe, como tampoco figura en el informe del Comité Científico.
La emisión visible de gases volcánicos es puntual y esporádica, concentrándose en la zona de los centros eruptivos y en los jameos de los tubos volcánicos.
En las paredes de los cráteres del cono principal y secundario se producen continuos pequeños derrumbes a favor de fallas y fisuras.
El tremor (la vibración constante del terreno por la salida de magma, registrada en los sismógrafos) está a nivel del ruido de fondo, es decir, no existe desde la noche del 13 de diciembre. La sismicidad, que es de baja magnitud, está en niveles muy bajos en todas las profundidades. Pese al nivel de sismicidad actual, no se descarta que ocurran sismos sentidos por la población.
La deteccion de gases tóxicos y la retirada de cenizas siguen siendo necesarias en #ErupciónLaPalma para la protección tanto de las personas como de sus hogares.#MásFuertesQueElVolcán#SiempreConVosotrosFAS https://t.co/EoUn3TNuzH pic.twitter.com/LsbVR0k80M
— UME (@UMEgob) December 23, 2021
La emisión de dióxido de azufre (SO2)a la atmósfera por el actual proceso eruptivo en Cumbre Vieja (emanaciones visibles de gases volcánicos) fue baja el 22 de diciembre, y no está relacionada con ascenso de magma, sino con un proceso de solidificación del existente en los conductos del centro eruptivo.
En el caso de las emanaciones no visibles de gases volcánicos, la emisión difusa de dióxido de carbono (CO2), asociada a los 220 km2 del sistema volcánico de Cumbre Vieja, continúa siendo 8,5 veces superior al valor promedio de los niveles normales de antes de la reactivación volcánica. En algunas zonas concretas de Cumbre Vieja este CO2 puede representar un peligro para las personas siempre y cuando se registren altas concentraciones en zonas no muy bien ventiladas o a altura por debajo de un metro del suelo, cuando hace que descienda el oxígeno (O2) en el aire.
La calidad del aire fuera de la zona evacuada continuó en niveles buenos en todas las estaciones de la Isla.
