El Comité Científico confirma el «agotamiento» del volcán pero sin descartar aún que se reactive

El grupo de expertos que vigila la erupción en Cumbre Vieja dentro del plan de emergencias (PEVOLCA) afirma que para dar por finalizada la erupción tendrán que pasar diez días con los actuales niveles bajos de todos los parámetros, incluyendo un tremor desaparecido desde el lunes por la noche, lo que indica que ya no sale más magma

Científico del IGN tomando muestras de gases en las proximidades de los centros de emisión más antiguos del volcán. / FOTO: IGN

PLANETA CANARIO

El Comité Científico que vigila el volcán de La Palma ha concluido este miércoles, 15 de diciembre, que existen «signos de agotamiento» de la erupción de Cumbre Vieja, lo que se corrobora con la ausencia de fenómenos observables tanto directos en superficie, como los procedentes de los sistemas de vigilancia. No obstante, en su informe elaborado al mediodía de esta jornada, advierte de que  «aún no es descartable un nuevo repunte de actividad», con salida de lava, piroclastos, cenizas, gases y vapor de agua.

En cualquier caso, «para poder decir que el proceso eruptivo que dio comienzo el 19 de septiembre está finalizado, los datos registrados y observables se deben de mantener en los niveles actuales durante 10 días», según leyó en rueda de prensa la portavoz del Comité Científico del Plan de Emergencias Volcánicas (PEVOLCA), María José Blanco.

No hay constancia de flujo de lavas desde la base occidental del cono principal, a partir de salideros de tubos volcánicos. Las cámaras térmicas muestran aún coladas con temperaturas superiores a 400 grados.

En el delta lávico de la zona de Las Hoyas la colada que discurría sobre lavas anteriores se ha detenido. La actividad fumarólica es puntual y esporádica, concentrándose en la zona de los conos.

En esta línea, el director técnico del PEVOLCA, Miguel Ángel Morcuende, indicó que el proceso eruptivo presenta desde el lunes por la noche «niveles muy bajos de actividad», por lo que nos encontramos en lo que definió como «un posible inicio del fin de la erupción».

De confirmarse el final de la erupción, este volcán habría cubierto de lava 1.198 hectáreas, que se ampliarían hasta 1221 si se incluye el cono  y 48 los deltas lávicos.

En las paredes de los cráteres del cono principal y secundario se producen continuos pequeños derrumbes en fallas y fisuras existentes.

El tremor, que es la vibración constante registrada en el sismógrafo indicativa de la salida de fluidos volcánicos por la fisura eruptiva,  está a nivel del ruido de fondo, es decir, en valores propios de antes de la erupción, lo que indica que a nivel superficial no está saliendo ya lava.

Científico del IGN tomando muestras de gases en las proximidades de los centros de emisión más antiguos del volcán. / FOTO: IGN

La sismicidad, según el informe del Comité Científico, sigue en niveles muy bajos en todas las profundidades. Debido al cese del tremor se localiza más sismicidad en la zona intermedia en el rango de magnitudes 1,1 a 3,2 mbLg. Con el nivel de sismicidad actual no se descarta que se produzcan sismos sentidos.

Respecto a deformaciones del terreno,  no se detecta una tendencia en las estaciones cercanas al centro eruptivo y hay estabilidad en el resto de la red.

 

La emisión de dióxido de azufre (SO2) a la atmósfera por el actual proceso eruptivo en Cumbre Vieja (emanaciones visibles de gases volcánicos), registrada mediante el uso de sensores ópticos remotos en posición móvil terrestre, fue extremadamente baja a   partir   de   las    14:00    horas    del  martes 14 de diciembre.

En el caso de las emanaciones no visibles de gases volcánicos, la emisión difusa de dióxido de carbono (CO2), asociada a los 220 km2 del sistema volcánico de Cumbre Vieja, continúa reflejando una emisión superior al valor promedio de los niveles de fondo (B) y durante el día 14 de diciembre esta emisión difusa fue 9 veces el promedio de los niveles de fondo.

 

En algunas zonas concretas de Cumbre Vieja este gas pueden representar un peligro en lugares no muy bien ventiladas o a alturas por debajo de un metro del suelo.

En la estación de Los Llanos de Aridane (LP10) se continúa registrando una ligera fracción magmática-hidrotermal en el CO2 de la atmósfera del suelo, mientras que esta es prácticamente nula en la estación de Fuencaliente (LP08).

 

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