El Colegio Oficial de Psicólogos reivindica el derecho al duelo por la muerte del feto o del bebé al nacer

La psicóloga Coromoto Dorta afirma que "se sigue invisibilizando el sufrimiento emocional de los padres y madres, y si bien hay más sensibilidad en los hospitales, aún no se permite velar los cuerpos"

PLANETA CANARIO 

El Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife, a través de la psicóloga Coromoto Dorta, quiere tener en estos días un recuerdo solidario y muy especial  hacia las madres y padres que han perdido a sus bebés durante el embarazo, en el parto o por alguna patología temprana. Este recordatorio lo hace la especialista en este duelo específico ante una muerte gestacional o perinatal, para reivindicar el derecho de los padres y madres a ser respetados en este proceso, que no difiere de otros duelos, pero suele ser minimizado o directamente invisibilizado.

Coromoto Dorta, coordinadora del grupo de trabajo de Psicología Perinatal del COP, explica en un comunicado que el dolor por la pérdida se vincula con el momento mismo en que se  tiene conciencia de que se va a ser madre (o padre). A menudo desde que el bebé es concebido, e incluso antes, porque ya hay una imagen creada en torno al nacimiento y al futuro bebé.

También a raíz de la pérdida del feto dentro del útero aparece un sufrimiento emocional, en este caso más en la madre. Este duelo presenta la misma sintomatología que cualquier otro, expone  Dorta. No obstante, la visibilización del sufrimiento y duelo es más difícil de llevar y de aceptar por el entorno, que trata de minimizarlo con frases como «ya tendrás más hijos, eres joven aún…», al no haber presencia física.

«Suele ser un dolor difícil de compartir ya que la persona no se siente comprendida por el entorno», advierte la psicóloga, también voluntaria en la Asociación Apremate, entidad que trabaja con padres y madres de bebés prematuros en el Hospital de La Candelaria.

En este sentido, es testigo de que en los grandes hospitales de las islas se va avanzando en el respeto al duelo de los progenitores que han sufrido una pérdida tan sensible, y se está implantando un ritual, que consiste en tomar la huella del pie del bebé fallecido y entregar una cajita de recuerdos, con la chupa que pudo llevar, el cordón umbilical, etcétera.

No obstante, aún no se permite velar el cuerpo del bebé en un cuarto mortuorio, cuestiona. Y este debe ser otro paso para atender las necesidades psicológicas de los padres y madres para que tengan ese momento íntimo para la despedida o para ser conscientes de lo ocurrido.

 

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