Diez especies de plantas invasoras en El Hierro se deben erradicar de forma prioritaria

Un estudio encargado por el Cabildo herreño identifica hasta 30 especies vegetales invasoras, entre ellas el rabo de gato, la matoespuma, la yerba de la pampa, milamores, la amapola de California o el propio tajinaste de Tenerife

PLANETA CANARIO

El Cabildo de El Hierro ha presentado un estudio de especies vegetales invasoras en la isla, en el que ha identificado 30 que deberían ser erradicadas, pero hay 10  sobre las que se hace necesario actuar en primer lugar. Destaca la presencia de los conocidos por sus nombres comunes como rabo de gato, tajinaste de Tenerife, matoespuma, yerba de la pampa, milamores o buena mujer y la amapola de California.

La consejera insular de Medio Ambiente, Montserrat Gutiérrez, ha divulgado este estudio, junto al técnico de Biodiversidad Miguel Angel Rodríguez, y el autor de este estudio, Miguel Antonio Padrón, doctor en biología y colaborador del Cabildo herreño desde 2017.

La consejera destacó en un comunicado “la enorme importancia que tiene el hecho de poder contar con un análisis pormenorizado como este sobre la situación y el grado de afectación de estas especies sobre el territorio insular, lo que, sin duda, nos permitirá optimizar los recursos y los planes disponibles para erradicarlas”.

La consejera, con los dos técnicos, en la presentación del estudio.

El Hierro cuenta con mejor situación de partida dentro del contexto de Canarias para lograr erradicar o contener la presencia de esta flora y su daño sobre el resto de los ecosistemas insulares y que se trata de la primera ocasión en la que se aborda de esta manera este problema tan importante en Canarias.

 Según informó Miguel Ángel Rodríguez, «en el caso de El Hierro, debido al aislamiento, no ha sido tan grande la afectación, pero comienza a ser problemática por la llegada de más gente a la isla, por lo que este estudio nos permite contar con una herramienta fundamental para tomar decisiones coordinadas entre las distintas administraciones”. Ambos pusieron de manifiesto la importancia de colaboración ciudadana a la hora de luchar, controlar y erradicar estas invasoras.

Para llevarlo a cabo, durante últimos 9 meses se han elegido las especies objeto de estudio, se han analizado diversos aspectos técnicos sobre cada una de ellas y se han cartografiado.

Destaca el hecho de poder contar a partir de este trabajo con diversas zonas de actuación para cada especie, así como el establecimiento de necesidades y plazos para llevar a cabo acciones periódicas de seguimiento y evaluación.

También se aporta un catálogo de especies susceptibles de verse incluidas en análisis de riesgo futuro que evalúen su probable comportamiento como invasoras y se establece la necesidad de realizar estudios específicos de algunas especies que ya apuntan comportamientos invasores y no están incluidas en este primer gran estudio.

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