PLANETA CANARIO
El volcán de Cumbre Vieja cumple semanas en erupción, sin que dé señales de debilitamiento. Más bien todo lo contrario, con el aumento de explosiones -molestas por su estruendo y continuidad para los habitantes del valle de Aridane-, incremento de la actividad sísmica y también del volumen de lava fluida que ha vomitado este fin de semana, generando nuevas coladas.
La superficie arrasada por la lava era de 525 hectáreas al mediodía, cifra que habrá crecido con el avance de las coladas el resto del día, en especial la situada más al norte, mientras que la anchura máxima de la lava es de 1.520 metros, según explicó en rueda de prensa el director del plan de emergencias que se aplica en La Palma, el PEVOLCA, Miguel Ángel Morcuende.
Ha continuado la actividad sísmica en Cumbre Vieja, con epicentros en Mazo y Fuendaliente, y la población ha sentido al menos 11. Uno de ellos, el mayor, ha llegado a magnitud 4.3, a las 22.46 horas de este domingo, y a unos 39 kilómetros de profundidad, en Mazo.
Pese a estos sismos constantes y algunos de magnitud próxima o superior a 4, los científicos, se consideran que su actividad es a una profundidad en la que no se los puede vincular a la posibilidad de una nueva erupción lejos del actual y se baraja la hipótesis de que tenga relación con el fenómeno ya en curso, como reajuste o como mecanismo de retroalimentación.
El número de edificaciones destruidas ascendía a casi 1.200 hasta el 8 de octubre, según el programa europeo de observación del planeta Copernicus, y hace unos días el Gobierno canario dio el dato de que 726 figuran en el Catastro (605 de las cuales viviendas).
Morcuende agradeeció en la rueda de prensa posterior a la reunión de los comités científico y directivo que siguen el fenómeno eruptivo «el civismo» de los habitantes del Valle de Aridane, que están muy cerca del volcán y están sometidos diariamente a ruidos y explosiones.
