VICENTE PÉREZ
No solo la población de los barrios afectados y los ayuntamiento de Fasnia y Güímar rechazan la instalación de los dos parques eólicos: ahora también el Cabildo de Tenerife.
Promovidos por la empresa Disa Energía Renovable, S.L.U., con una inversión total de 26,7 millones de euros, se trata de dos proyectos: Pilón I (cuatro aerogeneradores con torres de 99 metros de altura, en Fasnia) y Pilón II (dos molinos en Güímar, con torres de 81 metros de alto).
Un informe elaborado por la Dirección Insular de Planificación Territorial, Patrimonio Histórico y Paisaje concluye que tanto la ubicación de los futuros aerogeneradores como el trazado de las líneas eléctricas de evacuación «inciden negativamente» en los valores ambientales, paisajísticos y faunísticos del enclave.
En particular, este departamento del Cabildo señala que estas instalaciones suponen un «riesgo para especies protegidas, la alteración del hábitat natural y la pérdida de calidad visual del paisaje, aspectos especialmente sensibles en un espacio protegido de este nivel», según informa el gobierno insular en un comunicado.
El informe ha sido trasladado este miércoles 28 de mayo al Consejo de Gobierno del Cabildo, que ha tomado conocimiento de su contenido, y será remitido en los próximos días a la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, dentro del procedimiento de evaluación ambiental y autorización administrativa que gestiona el Ejecutivo regional.
A raíz de esta evaluación, la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, ha sido «contundente «al expresar el rechazo institucional a estos proyectos: “Hoy hemos dicho no a un proyecto que pone en riesgo un espacio natural que debemos cuidar y proteger, por lo que rechazamos esta ubicación porque invade un entorno con un altísimo valor ecológico y paisajístico”.
La presidenta subraya que la isla «debe avanzar hacia un modelo energético más limpio, pero sin que eso signifique hipotecar el territorio»: La sostenibilidad no puede construirse destruyendo aquello que precisamente queremos proteger”.
En línea con el movimiento ciudadano surgido contra estos proyecto, el Cabildo destaca que el barranco limítrofe entre Fasnia y Güímar «alberga una importante biodiversidad, incluidas especies endémicas, y cumple funciones ecológicas esenciales como corredor natural y espacio de refugio para aves protegidas», por lo que la Administración insular pone de relieve que su protección «no es decorativa ni simbólica: responde a criterios científicos, técnicos y legales que deben ser respetados».
La población de la zona afectada se ha organizado y ha constituido la Plataforma Ecomarca por la Defensa y Protección del Sureste de Tenerife, que recoge firmas y asesora sobre alegaciones, las cuales fueron presentadas a finales de abril. Este colectivo plantea criterios jurídicos pero también de expertos en flora, fauna y arqueología.
También se mantiene una recogida de firmas en internet, a través de la plataforma Change.org, en el siguiente enlace: https://n9.cl/ixukf, que ya ha recabado cerca de 1.900 adhesiones.
Entre otros argumentos, los afectados alegan que ambos parqueos eólicos causarán impacto en el espacio protegido como Monumento Natural Barranco de Herques, del que algunos molinos solo distarán unos cientos de metros; afectarán a suelo rústico de protección paisajística, natural y agraria; pueden causar daños a la fauna y flora protegidas y zonas de gran interés arqueológico, y provocarán contaminación acústica y lumínica.
También muestran su preocupación por el impacto visual de estas instalaciones, que además incluirán un tendido con torretas de apoyo.
