PLANETA CANARIO
La Audiencia Provincial de Las Palmas ha impuesto 13 años de prisión por tentativa de asesinato a un hombre por intentar matar a su exmujer en Telde. La sentencia, dictada el pasado 12 de julio y contra la que cabe recurso, añade además a la pena inhabilitación absoluta en ese tiempo, una indemnización de 137.00 euros a la víctima, la privación de la patria potestad con respecto al hijo menor y la prohibición, durante 23 años, de intentar comunicarse con su exmujer o acercarse a ella a menos de 500 metros.
El condenado, policía nacional, con quien había mantenido una relación sentimental de seis años con un hijo en común de 11 meses, y se encontraban en el momento de perpetrarse el delito en trámite de determinar las medidas de custodia y alimentos del menor tras haber decidido separarse. Tras unos días fuera de la vivienda, propiedad del procesado, la mujer y su hijo volvieron a la casa.
La Audiencia -de cuya resolución informó este jueves el Tribunal Superior de Justicia de Canarias- considera hechos probados que el reo, comoquiera que no toleraba ese regreso, acudió a la vivienda, con su padre -que le esperó en el exterior- donde le pidió a la víctima que le entregara las llaves del inmueble, a lo que ella se negó.
Mientras su exmujer preparaba un biberón en la cocina, él, «de manera sorpresiva, con el propósito de acabar con su vida, la abordó por la espalda, la cogió del cuello apretando con fuerza con la finalidad de asfixiar y la agarró por el pelo para, a continuación golpear su cabeza repetidamente contra los muebles de la cocina, tirándola después contra el suelo para seguir golpeándola con patadas y puñetazos», según el relato de la sentencia.
El agresor, según el tribunal, «era consciente de los trágicos efectos que su pretendida acción tendría en su hijo menor, diciéndola a la madre de su hijo mientras la agredía: ‘¿Esto es lo que querías?¿dejar un hijo huérfano».
Entonces el hombre cogió un cuchillo y la apuñaló hasta que el arma se dobló por completo, tras lo cual echó mano de un segundo cuchillo para continuar apuñalándola.
En un momento dado, la agredida logró levantarse del suelo y correr a la puerta de la entrada de la vivienda, en la que se hallaba un vecino que había escuchado sus gritos de auxilio, pero no consiguió salir de la casa porque el condenado volvió a cerrarla.
Hasta que once minutos después agentes de Policía accedieron a la vivienda, tras romper la puerta, el agresor asestó más puñaladas a su expareja en cuello, espalda, cabeza, brazos, tórax y piernas, mientras su hijo lloraba a escasos metros de la escena del crimen, en su cuna.
De nada sirvieron los desesperados ruegos de su padre y varios vecinos fuera de la vivienda, a lo que él contestó que «ya está, papá, ya está, se acabó todo». Y, antes de que la Policía entrara en la casa, le dijo a la agredida: «Yo no me voy de aquí hasta que te mueras».
En total causó a su víctima 64 heridas por arma blanca, hematomas, enfisemas y lesiones que la obligaron a recibir diversos tratamientos médicos y quirúrgicos, así como de rehabilitación de la mano izquierda y psicoterapia por estrés postraumático. Tardó 137 días en curarse, siete de los cuales hospitalizada, y en la actualidad presenta secuelas físicas y psíquicas
La defensa del procesado, que está en prisión desde marzo de 2017, cuando fue detenido, había calificado los hechos como un delito de lesiones pero no de intento de asesinato, puesto que el agresor «desistió de su propósito» inicial e matar a su entonces expareja, por lo que pedía una rebaja de la pena solicitada por el Ministerio Fiscal a menos de un año de prisión y sin pago por responsabilidad civil, todo lo cual fue desestimado por el tribunal de la Sección Segunda.
