PLANETA CANARIO
La conservación de los yacimientos arqueológicos frente al gamberrismo y el expolio constituye un problema hasta ahora poco o mal resuelto. Recientemente se han producido en Gran Canaria atentados contra zonas de grabados de los antiguos canarios, como los ocurridos en el último mes en Morro del Cuervo y La Fortaleza, donde desaprensivos han hecho rayajos sobre inscripciones que son patrimonio cultural del Archipiélago.
Por ello, la Asociación Patrimonial Attidamana ha solicitado al Cabildo grancanario que cree un servicio insular de televigilancia de yacimientos arqueológicos, a través de cámaras web alimentadas por energía solar, priorizando los BIC que se encuentran en mayor peligro de expolio, vandalismo o destrucción accidental.
Para ello cree que ya existe suficiente desarrollo de las tecnologías de las telecomunicaciones y de recarga energética solar, y que incluso para desarrollar este sistema podría contarse con investigadores de las universidades públicas en Las Palmas de Gran Canaria.
Además, este colectivo ciudadano -que ha dirigido un escrito al Cabildo con sus propuestas y ha pedido una reunión con el consejero de esta área, Teodoro Sosa Monzón- reclama reforzar el cuerpo de agentes medioambientales, con suficiente dotación de personal y medios materiales, para que de forma periódica patrullen e inspeccionen los yacimientos de Gran Canaria; e instar al Gobierno regional a dar más medios a la Policía Canaria para que asuma esta labor.
En esta línea, la asociación propone poner carteles informativos en yacimientos con fácil acceso o junto a rutas muy transitadas, con códigos QR que indiquen la presencia de un bien arqueológico -como grabados-, su importancia y las sanciones que acarrea su destrucción.
Attidamana propugna también impulsar desde el Cabildo las actividades de difusión entre la población infantil y juvenil de la isla sobre este legado de los antiguos pobladores de la isla, así como instar al Gobierno de Canarias a que esos contenidos estén presentes en la formación del estudiantado en todos los niveles educativos, de manera que quienes acaben la formación de Secundaria Obligatoria conozcan nuestro pasado y la necesidad de conservar este legado.
Todas estas propuestas las hace esta asociación desde el convencimiento de que no basta con proteger sobre el papel un yacimiento como Bienes de Interés Cultural (BIC), sino que hay que buscar maneras de prevenir su expolio o destrucción accidental, sin que ello implique necesariamente que hay que mantenerlos ocultas o confiar en que su localización inaccesible baste para que este legado sobreviva para las generaciones futuras.
Attidamana subraya que el reconocimiento oficial que la isla ha recibido tras la declaración de Patrimonio Mundial por la Unesco del Paisaje Cultural de Risco Caído y Montañas Sagradas de Gran Canaria exige un esfuerzo superior por conservar estos bienes arqueológicos.
