PLANETA CANARIO / IMÁGENES: JOSÉ IGNACIO GIL BLANCO
Entrar en la zona de exclusión de la erupción en La Palma solo está permitido a personal de seguridad y emergencias así como a residentes que acudan a limpiar cenizas en tejados y azoteas o a retirar enseres. Ocasionalmente los medios de comunicación pueden pasar en visitas organizadas por el Gobierno de Canarias. Y eso ocurrió este 10 de diciembre, en que PLANETA CANARIO pudo participar en una de estas rutas, siempre sobrecogedoras por el daño que el volcán ha hecho en una parte del valle de Aridane.
El recorrido, en guagua, partió desde el campo de fútbol de El Paso, en un día de vientos alisios muy fuertes, con rachas próximas a 100 kilómetros por hora que impidieron completar el itinerario previsto. El punto más próximo al que se pudo llegar en la zona de Tacande (El Paso) es hasta la última colada que atravesó la carretera LP-212, hace poco más de una semana, pero ya inactiva.
Fue el río de lava más al norte de los que han generado las al menos 25 puntos de salida de lava que ha abierto este proceso eruptivo. Cuando todo el mundo pensaba que el volcán ya no tendría tanta fuerza, nuevos focos eruptivos al noroeste del cráter principal lanzaron durante unos días piroclastos y lava fluida, al punto de que se creó un cono secundario de grandes dimensiones.
Esa lava ocupó nuevos terrenos y causó más daños en la zona alta de El Paso, en El Frontón y Tajuya, amenazando además de nuevo el barrio de La Laguna (en Los Llanos de Aridane, ya afectado parcialmente por un acolada en octubre). Pero finalmente estas bocas perdieron actividad, alejando el fantasma de una destrucción todavía mayor hacia el norte del valle de Aridane.
Los medios de comunicación pudieron acercarse a pocos metros de la colada, junto a una vivienda que se salvó por muy poco de ser pasto de la lava, como ya ha ocurrido con más de 1.300. En lo alto, a menos de un kilómetro de distancia, el imponente volcán, un cráter de cráteres, vomitando cenizas y gases, que eran arrastrados hacia el suroeste por los intensos alisios como si de una potente succionadora se tratara.
Según reitera cada día el Comité Científico del PEVOLCA; la erupción fisural continúa mostrando mecanismo estromboliano, esto es, un mecanismo de carácter mixto, con fases de explosividad variable que producen depósitos piroclásticos y fases efusivas que producen las coladas de lava, de forma simultánea. El proceso eruptivo muestra episodios de incremento y disminución de la actividad estromboliana, así como pulsos con actividad freatomagmática.
En la visita participó el jefe de operaciones del Plan de Emergencias Volcánicas (PEVOCLA), Jorge Parra, quien indicó que todavía no se puede dar fecha para el final de la erupción, y que el cese de actividad en los distintos parámetros (lava, gases, deformación, sismicidad) tiene que prolongarse al menos una semana para empezar a hablar de la posible terminación de este fenómeno eruptivo, aunque determinadas manifestaciones continuarán durante más tiempos, como la desgasificación.
