RUYMÁN IZQUIERDO
Para iniciar esta narración es fundamental saber cómo se trabajaba el campo en Anaga. Para ello debemos conocer cuál fue el principal sistema de trabajo en la zona: la medianería o trabajo de medias. A través de la comprensión de este método de explotación agrícola podremos profundizar y analizar la evolución de la agricultura en Anaga hasta nuestros días y la actual situación socio económica del sector primario tradicional dentro de la Reserva de la Biosfera Macizo de Anaga. En concreto, la zona que ocupa geográficamente el actual Parque Rural y los valles del sur, dentro del municipio de Santa Cruz de Tenerife. Nos apoyaremos en testimonios, documentos, estudios y datos recabados de diferentes fuentes y autores, con la intención de analizar y dar respuesta a las principales cuestiones, para que cada lector pueda sacar sus conclusiones y perspectivas de cara al futuro.
¿Qué era el trabajo “de medias” o medianería?
“Una afectuosa e íntima amistad entre el medianero y el propietario, entre los pobres y los ricos, que hacía de los otros una sola familia, formando esta unión uno de los más característicos rasgos de nuestra antigua cultura isleña.” Esta era la opinión sobre el sistema o trabajo de medias o medianería que tenía don Manuel de Ossuna y Van Den-Heede, publicado en su obra El Regionalismo en las Islas Canarias, en 1904. Propietario, entre otras, de una finca o hacienda situada en Punta de Anaga, defiende un sistema de explotación de la tierra que era muy beneficioso para sus intereses.
En un artículo escrito por el ingeniero agrícola don Rodolfo Godínez en el Diario de Tenerife del 29 de octubre de 1913 este nos asevera que:
“La Medianería, cuyo origen e implantación se explica en épocas en que la vida era aquí poco menos que patriarcal, consiste en un contrato verbal sin más garantía que la buena fe, y por el cual el propietario entrega al colono, para su explotación, tierras, ganados, algún capital y el 50 por ciento de las utilidades, a cambio del trabajo manual y algunos elementos como la mitad de las semillas y abonos aportados por este último.”
Como afirma don José Manuel Rodríguez Acevedo en su obra Caciquismo y cuestión agraria en Tenerife (1890 – 1936), publicado en 2009:
“La medianería era la principal forma mediante la cual los grandes propietarios tinerfeños explotaban sus tierras en la época feudal, durante los siglos XVI – XVIII, cuando la << la vida era aquí poco menos que patriarcal>>. Se trataba de una evolución de la clásica renta en especie o renta en producto, que, a su vez, no era más que una evolución histórica -aún precapitalista- de las rentas en trabajo, de la antigua prestación personal a través de la cual los señores feudales se apropiaban del trabajo sobrante de sus siervos. Durante los siglos XIX y XX esta forma precapitalista de obtención de la renta de la tierra continuaría existiendo, sin demasiadas modificaciones, en muchas fincas de la isla, tanto en las áreas de medianías como en la franja costera. La naturaleza feudal de este tipo de relación de producción no había cambiado esencialmente.”
Anaga no será una excepción, y a la misma conclusión había llegado don Alberto Galván Tudela en su conocido estudio antropológico social que realiza de Taganana en la década 1970. Según afirma el autor:
“Un medianero no es un proletario que vende su fuerza de trabajo, constituida en una mercancía. Si el propietario introduce elementos de seudoparentesco (compadrazgo) y de patrón-cliente (votos en elecciones) la imagen ideal que el medianero tiene del propietario no es la que tiene del comerciante o del comprador de fuerza de trabajo. Para el propietario tener medianero es símbolo de riqueza y prestigio y las relaciones están teñidas de paternalismo.”
La relación entre medianero y propietario
Galván Tudela recogió en fechas relativamente recientes testimonios de medianeros que trabajaban estás tierras agrícolas. En ellos se puede comprobar cómo era la vida de aquellos hombres y mujeres, citamos aquí el ejemplo de uno de estos testimonios:
“Trabajamos para el amo, dice el campesino. Con nosotros se ha portado bien, nos ha dado un trozo de viña para que nuestros hijos puedan coger un ramo de uvas, comérselo y que nadie se le quede mirando… Nos la dio para que la trabajásemos. Cogemos bubangos, habichuelas, verduras,… el dinero que hagamos la mitad para él y la otra mitad para nosotros. Si salen papas bichadas y las picadas las compartimos, pero él no las quiere y nos la da. A veces las picadas eran para los que ayudaban a cavar gratis. Con ellas voy haciendo los potajes y caldos, y las demás que no comemos las vendo. Yo entré a trabajar a medias hace ocho años (1964 – 1972). Trabajamos en familia: mis hijas me ayudan a coger hierba, seleccionar papas y cavar si se tercia. Mi hijo con el burrito traslada las papas a casa del amo”
Otro aspecto que nos gustaría señalar de la época era la obligación de llevar a la casa del propietario, de forma periódica, parte de la producción. Esto se recoge en una interesante entrevista realizada por don Joaquín Carreras a una vecina de San Andrés en 2001 y publicada en el trabajo de don José Manuel Rodríguez Acevedo Caciquismo y cuestión agraria en Tenerife (1890 – 1936) Tomo I de la que citamos un fragmento a continuación:
“Mira, una vez fui a La Laguna a llevarle las cestas a la señora, a la dueña, porque antes tenía uno que adularle a los dueños pa que te dieran una finca para tú romperte el alma, ¿entiendes?, pa romperte los huesos. Tus hijos eran esclavos, era como la raza negra, que los esclavizaron. Tus hijos se mataban trabajando en aquella finca, entonces tú tenías que llevarle las cestas a la casa de ella, sea en La Laguna, sea en Tacoronte donde fuera. Una cesta con las mejores frutas, bien puestas la cesta, con la mejor fruta, su buen paño, cosido, y le llevabas tú la cesta, pagadas las guaguas, si era un día de invierno te mojabas a lo mejor pa coger la guagua allí en la Plaza España, esperaba yo pa coger la guagua directa a La Laguna, y después me dejaba la guagua arriba, ¿en qué calle era dónde me dejaba la guagua?, no en la callita aquella… […] Bueno, me bajaba allí, y si estaba lloviendo las calles todas llenas de humo, las paredes llenas con unas lonas todas mojadas; iba por ahí pallá, bajaba la primera bocacalle o la segunda bocacalle, llegaba allí, salía la señora, le ponía su cesta, los cestitos preparados para yo colocárselos, y aparte deso, que tenía que ir tan lejos caminando: ¡Mira Carmen, en lo que yo termino aquí el almuerzo y tal! me vas limpiando la sala del Deán. Había muchas cosas de plata […] Sí, aquella casa era del Deán. Y, claro, yo me entretenía limpiando allí, fíjate tú la esclavitud que tienes.”
El propietario lo controla todo
El extenso documento que a continuación transcribimos, es una valiosa fuente histórica sobre el sector primario en el siglo XIX. Se trata de un plan de reforma del año 1862, donde se realiza una amplia descripción de la actividad agrícola y ganadera que se debía de ejecutar en los diferentes terrenos y propiedades pertenecientes a la familia Ossuna en Anaga (desconocemos el grado de ejecución), así como, las personas encargadas para su cumplimiento. Se detalla la planificación de cultivos y variedades, reparto de trabajos y método de explotación, una amplia descripción de los lugares y zonas donde se debía actuar. Queda patente en el mismo que es el propietario el que tiene el control total de la explotación y de las personas que trabajan para él.
Fondo documental del archivo de Ossuna. Referencia 112 (72) 1724-1919. (535 folios):
“Roque Bermejo,
1º Casa: Un tabique de madera o de cañizo, para hacer un cuarto, su puerta, ventana, horno y un alpende para cocina y establo. Sillas y mesa de madera. Un medianero viva en la casa. Se encargará 12 palos de tres varas. Quitar todas las rentas y dar todos los terrenos de medias excepto los que solo sirvan para pastos.
2º. Huerta se plantarán de tuneras, excepto tres se dejan para papas, millo, hortalizas se pondrán arvejas, cebollas, un ensayo de tabaco, aros de secano, habas, lentejas, judías y…
3º. La vereda hasta la bodega se formará de caña y las orillas de las huertas y otras partes para contener los vientos. También se podrán tártagos con el mismo objetivo y para sacar aceite.
4º. Los dos barrancos se limpiarán el uno por donde corre agua para ñames y plátanos y el otro para troneras para conservar la semilla, …
5º. Se hará un tanquillo en el naciente donde ya estuvo antes, y otro arriba delante de las casas para regar flores.
6º. Se plantarán árboles de todas las clases lo que sean más apropiados y juntos a la casa y se pondrán algarroberos y batatas de flores y parras para hacer un parralito delante de ella.
7º. Se cortarán las cañas para que retoñen mejor y se harán cobertizos para cochinilla.
8º La cueva que hay en la hacienda formada de unas piedras grandes se depondrían para conservar las madres de la cochinilla.
9º. Se cambiarán todos los pedazos ajenos que haya aquí por otros de la casa que estén lejos procurando remitirlo todo en el Roque y Chamorga.
10º. Se plantarán tuneras en todo lo restante hasta la misma bodega: y en los terrenos que no sean apropiados se dejarán para sementera de trigo, centeno, alpiste.
11º. Se vera si se puede componer el tomadero antiguo o hacer otro nuevo como así mismo se compondrá el tanque y atarjeas formadas con tejones.
12º. Se pondrá a alguno si quiere hacer cosas abajo en la hacienda.
13º. Encargar la cobranza de los frutos a su Mayordomo.
Ejecución del Plan
Valle de Roque Bermejo: Este valle siendo todo el en el día del Sr. Juan de Ossuna, se pondrá al cuidado de los medianeros, viviendo el uno en la casa que ahora tiene y el otro en la choza que deberá hacer en donde llaman lagar viejo. Estarán a cargo del 1º todas las tierras comprendidas desde el Granadillal, Leñadores y Jaras hasta la casa del 2º, y este estará las restantes tierras de Roque Bermejo con la Breña hasta el Rincón.
El cultivo que corresponde hacer a cada una de estas tierras (fincas) es el siguiente. Terrenos de medias Medianeros de arriba Domingo Cruz:
1º. Leñadores: Legumbres de todas las clases en especial lentejas y arvejas y además perales pardos y trigo.
2º. La Quebrada para viña e higueras de leche.
3º. Tres huertas: una para cochinilla y dos para batatas, millo, cebollas, calabazas, judías.
4º. Viñas y demás arboles frutales que tiene este trozo de la hacienda será también de medias.
Por cuenta del amo =
1º. Todos los terrenos destinados para cochinilla.
2º. Barranquillo del tanque de limoneros y naranjos.
3º. Producto de las cañas y tártagos.
Terrenos de medias de abajo Antonio Peña:
1º. El Barro para trigo y legumbres.
2º. Tres huertos de la que una será para cochinilla conforme se ha dicho respecto del otro medianero.
3º. La viña y demás arboles frutales y tiene este trozo desde la vereda que va al barranquillo de los Sauces, contando para el lagar viejo hasta el Lomo de la huerta.
4º. Tierras para tuneras que no estén bajo el riego del tomadero que ha de hacerse y de las aguas del estanque.
5º. Lomo de la huerta y demás.
Por cuenta del amo =
1º. Una huerta para hortalizas frente a la casa del segundo medianero.
2º. Todos los demás terrenos destinados para cochinilla.
3º. Barranquillo de los Sauces destinado para ñames y plátanos.
4º. Producto de cañas y tártagos.
5º. Tributo de las casas que se hagan en la playa.
Nota: Será obligado de todo medianero regar los terrenos destinados exclusivamente para el amo.
Rincón: Medianero Carlos Cruz.
Única. Estas tierras se destinarán para viña, higueras de leche y tuneras, todas de medias.
Chamorga: Los terrenos que están en el valle deben darse a medias a los dos medianeros Agustín Izquierdo y Juan Suarez de modo siguiente:
A Agustín se darán todos los terrenos que en él tenía de rentas, con los que allí conserva hasta ahora su hermano Juan Mateo; y además el Corte y Los Lomitos.
A Juan Suarez las que hasta hoy tiene con mas las que renta conservar Esteban Perera.
Nota: Todas estas tierras deben destinarse principalmente para perales pardos, castañeros, nogales, almendros y manzaneros y algunos parajes papas, ñames, legumbres linaza y coles cerradas.
La Punta.
Todas las tierras de este valle… en esta forma:
1º. Oliva para trigo.
2º. Hoya de la Huerta para trigo y centeno.
3º. Hoya de la Mosa para trigo y centeno.
4º. La mitad del Valle del Palmital que mira al Sur para trigo y tuneras.
5º. Cerrillar para tuneras.
Tierras de Pastos
Dadas a reta.
Para Oveja: Pastos de los Perejiles. Id del lado que mira al norte en el Palmital.
Para Cabras: Pastos del Corralillo de Melian.
Para Vacas: Tierras de Pereira. Risco del Muchacho. Longuera de Pereira.
Nota: Se conservarán Las Rosas de mediasen Marcial Pérez. Además en el Rincón, se pondrán tártagos y tuneras hasta el mar en todos los parajes que no tengan viñas. También se levantarán los paredones y limpiarán los terrenos.
Plantas para el cultivo en Taganana.
1º. Tunera para cochinilla.
2º. Viña haciendo parrales donde se pueda.
3º. Cañas para resguardar el viento y vender en Santa Cruz para camisa.
4º. Tártagos para resguardar y sacar aceite.
5º. Lino, tabaco, añil, algodón, moreras, arroz de secano, alpiste, trigo, cebada, centeno, avena, garbanzos, arvejas y habas grandes, cebollas, calabazas.
6º. Arboles frutales de todas clases e higueras de leche para fruta pasada – guayabos y naranjos.
7º. Para,… caña de azúcar, flores de batatas, algarrobo y arboles de monte viñatigo y barbuzano.
Ganados: cabrío, lanar, vacuno. A cada medianero se dará una yunta y un cochino.
Capitulo II
Plan de reforma para tierras de las otra parte.
1º. Granadillar: viña, perales pardos y ciruelos y papas.
2º. Las Jaras: Tuneras para cochinilla.
3º. Por cuenta del amo: Tributo del 4º que paga Mateo Suarez de unas tierras en la Granadillar pertenecientes a la Fabrica Parroquial de Taganana.
Medianeros de abajo. En la Breña viña terrenos de trigo y arboles en la parte conveniente.
Por cuenta del amo: Tributo de las casas que se hagan en Playa.
Valle de La Punta.
1º. Piedra de la Haya para col y ñames tiene además monte de brezos.
2º. Biljal principalmente para chicharos se puede poner tambien trigo y tuneras.
3º. Valle de la Palma para viña y tuneras en particular.
4º. Era de la casa para trigo.
5º. Tierras de Anosma que eran de viñedos para viña y tuneras.
6º. Era de Anosma y huerta grande para tuneras.
Tierras de Pasto de rentas.
Para cabras: Pastos del Sabinal.
Para vacas: Granadillo.”
Otra particularidad es que los medianeros que trabajaban las tierras de las grandes propiedades vivían en las casas de la propia finca. En otros documentos de la misma fuente y en concreto los libros de contabilidad de la familia Ossuna, se recogen una serie de anotaciones como las que se citan en los siguientes párrafos. Es importante aclarar que no existe registro relativo al pago de jornales:
“Son pues al presente noviembre de 1877, diez personas las encargadas del cultivo de la hacienda de las cuales una es mayordomo y medianero, otra medianero y arrendatario, otras dos medianeros, otras cinco arrendatarios y la cabrera que es también arrendataria de pastos. Son once incluyendo a Juan Rodríguez Suárez, medianero del Palmital (una parte)”.
“Personal de la Hacienda de Anaga en Noviembre de 1897:
- Manuel López: Administrador y arrendatario de la segunda bodega y socio en el establecimiento de comestibles, compra y venta de leña y otros artículos, en la casa de Castillejos.
- Agustín de Sosa (Mayordomo y medianero). Vive en la 1ª casa de Roque Bermejo.
- Benito Peña y Gallardo (medianero). Vive en la 2ª casa de Roque Bermejo.
- Gregoria Rojas y su hijo (medianero). Vive en la casa de Chamorga.
- Esteban Morín (medianero).
- Manuel Gallardo (medianero).
- (no pone ningún nombre)
- (no pone ningún nombre)
- Manuel Izquierdo (cabrero y arrendatario)”.
La historia de dos familias de medianeros
En muchos casos, estos medianeros eran traídos, junto con sus familias, de otros lugares del macizo e incluso de fuera de la comarca de Anaga. Como ejemplo exponemos dos casos que se produjeron en el siglo XIX:
El primer caso es el de don Juan Melian Rodríguez y su esposa doña María Albertos Vera. Este matrimonio se traslada con todos sus hijos desde el pago de Igueste de San Andrés hasta Roque Bermejo, en Punta Anaga, para trabajar en las tierras de don Domingo Cruz Álvarez, vecino y alcalde pedáneo de Igueste. Este, que fue emigrante de fortuna y nuevo gran propietario de la zona, había adquirido parte del antiguo mayorazgo de la familia Ossuna en el año 1862. Los hijos de don Juan y de doña María continuaron trabajando en las mismas tierras y en otras fincas de la zona como medianeros. Sus descendientes siguieron vinculados al mismo sistema de trabajo, hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando emigraron a la zona metropolitana y comenzaron a trabajar en otros sectores económicos vinculadas a los servicios y la construcción.
El otro caso, es el de don Juan González y su esposa doña Rosa Rodríguez Fiallo vecinos de La Laguna, aunque según la tradición oral procedían de Barranco Grande, zona donde se conocía a esta familia con el apodo de Bernegal de caminos abajo. Se trasladaron con toda su familia en las décadas centrales del siglo XIX, primero a la hacienda de Los Auchones ,en Taganana, y posteriormente al valle de El Draguillo, en ambos casos trabajando como medianeros.
En esta ocasión, se produce un hecho poco frecuente, la adquisición, años más tarde, por parte de uno de los hijos del matrimonio (don Juan González Rodríguez, apodado el Rempujo viejo), de los terrenos que habían trabajado como medianeros él y su familia en mismo valle de El Draguillo. Dicha adquisición no conllevó una sustancial mejora económica en las condiciones de vida de hijos y descendientes. En unos casos, emigraron a Cuba y en otros, a pesar de ser propietarios, se verán obligados a trabajar otras tierras y ganados no propios, en régimen de medias para mejorar su situación económica. Y al igual que en el primer caso, la gran mayoría de descendientes abandonarán la zona y sus tareas agrícolas, para trasladarse a la zona metropolitana donde trabajarán en otros sectores productivos, ya en las últimas décadas del siglo XX.
Compras de tierras, fragmentación de la propiedad y estratos sociales
La adquisición de propiedades, por parte de vecinos y vecinas, en la mayor parte de los casos emigrantes retornados de Cuba y Venezuela, a las antiguas familias nobles y propietarios absentistas, así como a la Iglesia, fue un hecho que se dio en Anaga a lo largo del siglo XIX y principios del XX, al igual que en toda la isla de Tenerife.
En este sentido, son conocidos los casos don José Negrín González, que compra a la familia Ponte la hacienda de Benijo y otras tierras en Los Orovales y La Ratonera. Y la adquisición que se produce en 1900 por parte de doña Peregrina López Picar, a los condes de Siete Fuentes, de la hacienda del Conde en Taganana (conocida como Los Auchones), que fue adquirida por 30.000 pesetas.
Un caso poco conocido es el de la familia Cruz Álvarez, en concreto los hermanos Domingo, Diego y José. Nacidos en Igueste de San Andrés, partieron en la primera mitad del siglo XIX a Cuba y regresaron con importantes ahorros en la década de 1850. Como indicamos anteriormente, don Domingo Cruz adquirió a la familia Ossuna y Pereira importantes lotes de tierras en Punta Anaga. Don Diego Cruz compró la mitad del valle de Benijo, convirtiéndose en uno de los mayores contribuyentes de la hacienda en la jurisdicción de Taganana en la década de 1870, y don José Cruz adquirió la finca de Las Fajanetas, en el mismo pueblo.
Lo interesante de este caso es el posterior reparto y fragmentación de los terrenos entre sus herederos y los enlaces matrimoniales de ellos. Don Domingo Cruz contrajo matrimonio con doña Rafaela Rodríguez Rodríguez y tuvieron dos hijos y diez hijas. Don José Cruz contrajo matrimonio con doña Ana María Suarez Melian y tuvieron tres hijos y dos hijas. Y don Diego Cruz no tuvo descendencia. Las propiedades de este último fueron repartidas entre sus sobrinos y sobrinas.
Los enlaces matrimoniales, en el caso de las hijas e hijos de don Domingo Cruz, se produjeron en su mayoría con emigrantes retornados y con otros propietarios de la zona. Aunque estas uniones matrimoniales conllevaron mantener una cierta acumulación de la propiedad y de poder local, no supusieron una excesiva concentración de la propiedad. Con el paso de los años, estas y otras fincas se fragmentarán, por el reparto entre sus herederos y la venta de pequeños y medianos lotes de tierras a otros vecinos y vecinas de Anaga.
En todos los casos expuestos, estos grandes y medianos propietarios locales, utilizaron el sistema de medianería para la explotación de sus tierras y de su cabaña ganadera.
Con estos ejemplos podemos ver varios estratos sociales, según su capacidad económica y posesión de la tierra, en la primera mitad del siglo XX: el gran propietario absentista, el gran o mediano propietario que vive en Anaga, los medianos y pequeños propietarios que trabajan sus propios terrenos y los de otros en régimen de medias para mejorar sus condiciones económicas; y por último, el campesino sin tierras, que debe trabajar los terrenos de los grandes y medianos propietarios como medianero para poder subsistir. Son estos últimos los que se encuentran en la base de esta pirámide, siendo la gran mayoría de la población junto con los pequeños propietarios. Disponen en su conjunto de un bajo porcentaje de la propiedad de la tierra.
Visitantes extranjeros: sus observaciones y opiniones
El sistema de medianería, heredado del Antiguo Régimen, conllevaba unas condiciones draconianas que condenaba al agricultor a una situación de servidumbre y pobreza. De esta situación se percatarán algunos visitantes extranjeros. Elizabeth Murray lo plasma en su Recuerdos de Gran Canaria y Tenerife de 1859: “El campesino de Tenerife no se encuentra en una situación próspera; sus recursos son muy limitados. Su pobreza se debe principalmente a la costumbre que prevalece entre los grandes terratenientes de cultivar sus tierras en la que ellos llaman <<de medias>>.” Y Chas W. Thomas, sacerdote protestante norteamericano, realizará unas interesantes observaciones en su diario personal, tras su viaje por la Isla de Tenerife en la década de 1850:
«… El suelo es rico y el clima altamente propicio para la vegetación, pero por todos sitios es evidente que la agricultura se lleva con el mínimo, penoso, y menos provechoso sistema. Todo lo que cuesta dinero se evita en lo posible, incluso la compra de útiles de labranza, y esto a causa de que los labradores no son sus propietarios; e inseguros de su posesión temporal, no hacen ninguna inversión que no sea inmediatamente rentable.
Los labradores, como clase, son muy pobres y sin iniciativa; su mayor ambición y esperanza es que después de pagar las exacciones del propietario, estado e iglesia, puedan tener lo suficiente para proporcionarse las cosas necesarias de la vida, sin pensar en la educación de los niños o en los medios para asegurarse las necesidades de la vejez.
…La destrucción del feudalismo infundiría una nueva vida a estos campesinos, impróvidos y amantes de la tranquilidad, y coronaría esas provechosas colinas de continuas cosechas. Sin embargo, su futuro no promete tal cambio, ya que han aprendido a conformarse con la degradación e incluso están contentos y alegres con su posición de esclavos ante hombres de su propia sangre. Hay un conformismo que es como un vicio, ya que implica el estancamiento del progreso, moral e intelectual, y arrastra a la sepultura a las más nobles aspiraciones de nuestra naturaleza».
Situación del campo: apatía y baja productividad
Esta situación provocará en la mayor parte de los casos, la apatía por parte de los campesinos, el mal aprovechamiento de las tierras y una baja productividad. De eso será consciente don Jacinto López Laureiro, gran propietario y vecino de Chamorga. De profesión torrero, al igual que su padre don Bernardo López Balboa, quien fuera el primer farero del Faro de Anaga, contrajo matrimonio con doña Clotilde Cruz Rodríguez, hija del anteriormente mencionado y gran propietario de la zona don Domingo Cruz Álvarez. En una carta dirigida a don Manuel de Ossuna y Van Den-Heede, fechada el 12 de septiembre de 1915, se lamenta de la apatía de los medianeros y los problemas que tiene en su finca en Las Breñas:
“Contribuye mucho en esta parte la gran apatía que observo en los medianeros que nunca les sale de plantar por lo menos una higuera antes al contrario destrozan lo que existe para quedar más libre con los animales resultando de esto la miseria y la poca vida que se ve principalmente en esta jurisdicción; donde este año por las circunstancias del ganado no vale nada ni hay quien lo quiera.
A mi me tocó la mala suerte con la medianera Clementa que hace tiempo por su indigencia, se perdió una becerra y ahora pocos días una vaca grande casi mía toda que perdí unas 4 onzas.
Pasa también otra cosa, su rudimentaria les priva de toda suerte; un terreno tan bueno como es este no se dedican al plantío de tomates, etc. que podía darles resultado en los meses de más escasez y no quieren.
Aquí estuvo Juan Rodríguez el que está en Punta Hidalgo y dijo que le desconsolaba el terreno tan bueno para este plantío y hacer aquí un empaquetado. Pero yo desde luego digo que con esta clase de gente es tanto como imposible porque harían ellos con su mala fe hasta para que se perdieran.
Mire V. la rutina de ellos: este año por aquí ha sido tan próspero de uva que nada menos que en la Breña que no había llegado nunca, fue casi de 2 pipas y así por ejemplo por todas partes.
De ellos no les sale nunca ninguna iniciativa ni saben tampoco hacerla: yo tuve que arreglar la viña del lagar que por cierto con unos días de sol que parece que me asfixiaba. El medianero desde que la uva empezó su desarrollo ya quería vendimiar (en Abril por ejemplo). El 9 del pasado empezó a media madurez, a vendimiar sin orden mía; cuando llego a la Breña y veo la uva suspendí indignado la vendimia por estar aún verde y la dejé hasta fin del mes. Esta es una de las causas que muchas veces no resulta más que vinagre.
Estas y otras causas análogas es la causa de la miseria, y recuerdo mucho la expresión de un Sr. en Santa Cruz <<que la ruina de la isla eran los medianeros>>.”
Nuevamente acudimos a la obra de Galván Tudela, que recoge y realiza una serie de observaciones y análisis donde nos indica lo siguiente:
“A <<la gente de propiedades>> no les gustaba dar de medias un sector de la producción en el que se exigía mucha dedicación, cierta especialización… El vino, indudablemente, además de ser el producto tradicional, de prestigio, era el sector del mercado, del trabajo asalariado y, por tanto, de la acumulación de capital líquido. No se daba a arrendamiento, un trozo de huerta. El arrendatario <<ni cuida bien las tierras>>, dice el campesino propietario… La platanera la atendía al igual que el vino el propietario con peones eventuales”.
Los cambios socio económicos de la segunda mitad del siglo XX
El resultado de este modelo de explotación agrícola fue la nula transformación y reconversión del sector agrícola y ganadero en Anaga. El cambio económico, que se producirá en Canarias en la segunda mitad del siglo XX, causará la desaparición de la mano de obra, que “huirá de la servidumbre” para trabajar como asalariados en el área metropolitana.
La consecuencia será el abandono total de las grandes, medianas e incluso pequeñas propiedades (estas últimas, en manos de campesinos pobres, que trabajaban como medianeros en las grandes y medianas propiedades). A ello debemos sumar un accidentado relieve que no permite la mecanización y un secular aislamiento que hacía muy difíciles las comunicaciones. Como ejemplo podemos indicar que la carretera llegó al pueblo de Taganana a finales de la década de 1960. Todo esto dio como resultado la consiguiente despoblación del interior y de la vertiente norte del Macizo.
La vertiente sur de Anaga y su proximidad al área metropolitana
La vertiente sur, que recibió gran parte de este éxodo rural y experimentó un enorme crecimiento urbano y demográfico, sufrió una fuerte presión urbanística entre las décadas de 1960 y 1990. La consecuencia fue la destrucción de amplias zonas agrícolas situadas en los bordes y tramos finales de los cauces de los barrancos, así como, la urbanización de las laderas adyacentes, donde se construyeron núcleos urbanos marginales.
Fue en este periodo histórico cuando se desarrollaron o crearon núcleos como Suculum, La Ladera, Las Barranqueras o El Regente en San Andrés; Cueva Bermeja; Barrio Nuevo, La Quebrada o la urbanización Urbis en María Jiménez; Valleseco y el barrio de La Alegría. No exento de conflictividad social en algunos casos, a causa de proyectos de desarrollo urbanístico y turístico, como sucedió en el caso de la playa de Las Teresitas y su entorno.
Durante las décadas centrales del siglo XX las grandes y medianas explotaciones agrícolas vivieron un crecimiento y desarrollo muy notables, gracias a la apertura de nuevas vías de comunicación, como la carretera de San Andrés, que fue concluida en 1901 y su posterior continuación hacia el interior décadas después. La construcción de infraestructuras hidráulicas como los embalses de Tahodio o el cuchillo en María Jiménez, o la apertura de numerosos pozos y galerías donde se crearon comunidades de regantes como la del Llano del Tesoro y el Arroyo en San Andrés, la Fortuna en Igueste o el Torrente en Taganana, esta última en la vertiente norte.
Todas estas infraestructuras y organización mejoraron la productividad y la comercialización de las grandes y medianas explotaciones ubicadas en esta zona. La mayor parte de la producción era destinada a la exportación a través de empresas extranjeras como Fyffes.
Pero todas estas grandes y medianas explotaciones se quedarán sin mano de obra a partir de la década de 1970. Mayoritariamente el sistema de explotación empleado era la medianería, junto con el jornalero asalariado. Con los años y con las sucesivas regulaciones en la legislación laboral, el porcentaje de trabajadores o jornaleros asalariados aumento. Pero este tipo de agricultor asalariado era una minoría, que quedaba reducida a los encargados de las grandes fincas y a varios peones. El resto de agricultores, seguirán trabajando bajo el sistema de medias.
Las retribuciones que percibían estos jornaleros eran bajas y muy inferiores a los salarios que se recibían en otros sectores económicos vinculados a la construcción, los servicios portuarios o el turismo, que se encontraban en plena expansión y demandaban una gran cantidad de mano de obra. De ahí que, en muchos casos, estos agricultores debieran buscar ingresos complementarios, trabajando otros terrenos en régimen de medias para poder subsistir.
La proximidad al área metropolitana y al puerto de Santa Cruz, que en otros tiempos fue una ventaja para la salida y comercialización de los productos agropecuarios, se convirtió en un obstáculo y en un competidor insalvable para que el sector primario pudiera disponer de mano de obra.
Uno de los casos más significativos, se produjo en la finca de El Conde en el Valle de Las Huertas en San Andrés. Propiedad de la familia Dorta que eran también exportadores, la adquirieron en la década de 1920 a los Condes de Salazar. En la década de 1970, se vieron obligados a trasladar de forma puntual a trabajadores del norte de Tenerife, donde eran y son propietarios de varias fincas, para seguir teniendo en producción dichos terrenos, que acabarán abandonados en la década 1990.
A todo lo expuesto hay que añadir que el desarrollo de los transportes y de los puertos francos provocó la llegada masiva de productos agroalimentarios de importación con precios más bajos, para hacer frente una elevada demanda provocada por el aumento de la población y del sector turístico. El producto agrícola local dejo de ser rentable, no pudiendo competir en igual de condiciones en un mercado local donde aún no se valoraba el producto tradicional.
A partir de la década de 1980 se producirá la desaparición de las grandes y medianas explotaciones agrícolas y la del agricultor – jornalero asalariado en Anaga. Los bajos rendimientos económicos llevarán al cierre de las mismas. Con el fin de evitar una total desidia, los propietarios de estas explotaciones ofrecerán a sus antiguos trabajadores dichas tierras, con sus instalaciones y viviendas, a cambio del mantenimiento de las mismas y la entrega de una parte de la producción que obtenían. A pesar de ello, muchas de estas fincas acabarán en el abandono y la ruina total, al no encontrarse agricultores para hacerse cargo.
Una nueva interpretación de “medianero” y trabajar “de medias”
Todos estos cambios socioeconómicos producirán la transformación o modificación de lo que se conocía como medianería. Don Alberto Galván Tudela se percató de estos cambios y nos hace está interesante diferenciación entre el “medianero” y trabajar “de medias”:
“El primer sistema siempre ha sido más dominante numéricamente. Hoy sólo quedan cuatro medianeros y van a menos (dos en 1973). Nadie quiere una finca grande, pues los hijos se van fuera a trabajar a Santa Cruz y el interés por el campo es menor. Así pues, el medianero trabaja en familia (padres e hijos), el mediero solo él. El medianero tiene una finca grande, casi siempre concentrada,… El mediero sólo podón y azada, trabaja trozos dispersos. El primero trabaja para un solo propietario,… El segundo trabaja a menudo para diferentes propietarios. En este sentido, la distinción entre <<medianero>> y <<mediero>> es fundamentalmente <<sociológica>> no jurídica.
La medianería y el trabajo de medias es casi un recuerdo del pasado. Y decimos casi porque aún hoy perviven algunos agricultores, con sus familias, que mantienen y cultivan terrenos ajenos como si fueran propios, de forma esporádica o como segunda actividad. Muy lejos de las antiguas condiciones draconianas que padecieron sus ancestros. Tierras que recibieron de sus padres y abuelos (los antiguos y verdaderos medianeros) y cuyos dueños actuales, en algunos casos, no conocen o se desconocen.
Presente y futuro del sector primario en Anaga
En la actualidad, cerca del sesenta por ciento de las más de mil trescientas hectáreas destinadas a tierras de cultivo actualmente existentes, dentro de los límites geográficos de la actual Reserva de la Biosfera Macizo de Anaga, están abandonadas. Un porcentaje que podría ser mayor, si sumáramos antiguos terrenos de cultivo y pastoreo que son irrecuperables para la agricultura por encontrarse en espacios naturales protegidos y en lugares de difícil acceso.
Pero, en contrapartida, ha habido una recuperación medioambiental, con la naturalización del territorio. Amplias zonas que en su día ocupan tierras agrícolas y de pastos a diferentes cotas, han sido reconquistadas por la flora originaria, volviendo a conformar sistemas ecológicos en habitas naturales como el cardonal – tabaibal, el bosque termófilo o el monteverde. Aunque tampoco han sido ajenos a la irrupción de plantas exóticas invasoras como el Pennicetum setaceum, comúnmente conocido como “rabo de gato”, entre otras muchas especies. Un grave problema, donde la agricultura puede actuar de freno para evitar su expansión.
A día de hoy, la mayor parte de tierras agrícolas que se conservan y cultivan en Anaga son pequeñas explotaciones familiares de autoconsumo, donde se producen variedades locales de papas, batatas y hortalizas, o están destinadas a viñedos y frutales. La proporción de agricultores profesionales dados de alta en el RETA es muy baja. Los pocos que existen, están enfocando sus explotaciones a la producción ecológica, aunque es mayoritaria la producción convencional.
La gran mayoría de los actuales agricultores son personas que se encuentran próximas a la edad de jubilación o directamente están jubilados. Su dedicación es a tiempo parcial y en algunos casos, son ayudados por familiares. Por tanto, estamos ante un sector cuya media de edad es elevada.
¿Existe relevo generacional en Anaga? Aunque son pocos, hay ciudadanos de mediana edad que siguen conservando sus tierras y cultivos, ya sea por tradición familiar o porque han conseguido una fuente complementaria de ingresos a través de la venta de estos productos o para el consumo propio. La llegada de nuevos propietarios alberga otra oportunidad para el campo, inicialmente adquieren terrenos con el fin de disponer de un lugar de descanso y ocio; y terminan buscando fórmula” para poner en producción sus fincas, con el fin disponer de otras fuentes de ingresos adicionales.
Además de todo lo expuesto, hay que mencionar otros problemas que han sido detectados recientemente en el II Plan de Acción de la Reserva de la Biosfera Macizo de Anaga 2022-2026: exceso de burocracia para cumplir con la normativa actual, falta de información y asesoramiento legal, déficit de infraestructuras de riego, poca tecnificación y falta de formación, necesidad de mejorar las telecomunicaciones, progresivo deterioro de las infraestructuras agrarias tradicionales, perdida de variedades locales o la afección de terrenos y cultivos por plagas, ganado asilvestrado y especies exóticas invasoras. Estas y otras causas son los problemas a los que actualmente se enfrente el agricultor y ganadero en Anaga.
La situación en el ámbito comercial es más favorable que en el pasado, siempre que se aprovechen las oportunidades y canales de comercialización que se puedan crear. El mercado empieza a valorar y demandar el producto local, ecológico, tradicional y de kilómetro cero, así como, un trato cercano con el agricultor a través de unas transacciones comerciales directas, por medio del ecoturismo o de otras experiencias lúdicas y culturales.
Estos cambios en los gustos del consumidor final y el aumento y la mejora de los canales de comercialización abren una nueva oportunidad para estas pequeñas producciones, a las que tímidamente se están uniendo las grandes y medianas explotaciones, que pudieron sobrevivir a los cambios vividos en las últimas décadas del siglo XX.
Pero el sector se enfrenta a nuevos desafíos en un futuro próximo: el cambio climático y la preservación del medio natural, la falta de recursos hídricos y una eficiente gestión integral del agua, una mejor tecnificación para abaratar costes y la progresiva implantación de fuentes de energía renovable, mejorar la productividad y poner en valor sus producciones y productos para conseguir una mayor rentabilidad.
Las nuevas iniciativas, que empiezan a dar sus primeros pasos, van por el camino de buscar la organización y asociacionismo entre los agricultores, rescatar antiguos cultivos y complementarlos con los actuales, dar a conocer y difundir los productos y variedades tradicionales a través de jornadas y encuentros gastronómicos, buscar la colaboración económica entre diferentes sectores para facilitar la salida comercial de los productos agrícolas y ganaderos, e incentivar y potenciar políticas económicas tendentes a fomentar la economía circular y el autoabastecimiento alimentario.
El trabajo que desarrollen todos los agentes públicos y privados implicados, en cada una de las zonas y en la eliminación o minimización de los problemas comunes y generales que obstaculizan y frenan el desarrollo del sector primario en el ámbito de Anaga, será fundamental para que la actividad agrícola y ganadera tradicional, tan importante para el medioambiente y el paisaje, tenga continuidad dentro de un espacio natural protegido que es Parque Rural y Reserva de la Biosfera.
Para finalizar este extenso artículo, volveremos al pasado, aunque con una mirada romántica y literaria. De la mano de don José Rivero Vivas y a través de un fragmento extraído de su novela De Anaga es el cantor, publicada en 1999:
“Mi padre, y los demás agricultores de la comarca, ponían extremado celo en cuidar el cultivo, las orillas de las huertas, los caminos, las veredas, las paredes de piedra seca y hasta la hierba mala arrancaban con ternura, dolidos de tener que troncharla para mejora de la cosecha.
Cierto. Su padre era un verdadero amante y cuidador de estas tierras, del hilo de agua, de ese regato que alimenta la dula, lo que nos ha permitido plantar las hortalizas que nos nutrían entonces, antes de esa invasión de productos importados de Europa, de África, de Asia y de América.
Atendiendo nuestras tierras
cogemos con abundancia
acelgas, coles, pantanas;
pimientos, ajos, cebollas,
habichuelas, calabazas,
tomates y berenjenas,
zanahorias, beterradas.
Al potaje, perejil,
papas blancas y rosadas;
al mojo verde, cilantro,
con mazorcas y batatas.
Luego se le añade fruta,
que en el campo está arrumada:
moras, ciruelas, duraznos,
aguacates y papayas;
nísperos, mangos, zapotes,
plátanos, mamey, guayaba;
peras, manzanas, limones,
pumarrosas y naranjas.
Las hierbas medicinales
a cualquier enfermedad sanan:
manzanilla y alhucema,
ruda, conserva y salvia:
hay pazote y toronjil,
llantén, poleo y borraja.
Productos que en este Valle
se cultivan con el alma,
manejando firme el sacho,
la horca, el machete y la azada.”
FUENTES CONSULTADASS:
- ARCHIVO PROVINCIAL DE SANTA CRUZ DE TENERIFE.
- ARCHIVO HISTORICO DIOCESANO DE SAN CRISTOBAL DE LA LAGUNA.
- Entrevistas mantenidas con varios vecinos y vecinas de diferentes zonas de Anaga.
- FONDO DOCUMENTAL DEL ARCHIVO OSSUNA. AYUNTAMIENTO DE SAN CRISTOBAL DE LA LAGUNA.
- Galván Tudela, Alberto. TAGANANA UN ESTUDIO ANTROPOLOGICO SOCIAL. Aula de Cultura de Tenerife 1980.
- Martín Hernández, Ulises (coord.) HISTORIA GENERAL DE LA COMARCA DE ANAGA. Ediciones Idea 2006.
- Rivero Vivas, José. DE ANAGA ES EL CANTOR. Globo, Canarias 1999.
- Rodríguez Acevedo, José Manuel. CACIQUISMO Y CUESTIÓN AGRARIA EN TENERIFE (1890 – 1936) TOMO I. Ediciones Idea 2009.
- Segundo Plan de Acción de la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga 2022-2026. Elaborado mediante un proceso participativo con la ciudadanía, agentes, sectores y administraciones clave en la gestión de la Reserva de la Biosfera. Gobierno de Canarias y con la colaboración de la empresa pública Gesplan, S.A. También han participado la Unidad de Gestión, el Consejo General, el Comité Científico y el Comité de Participación de la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga. Febrero 2022.
- Sobre los datos acerca de la charca de Tahodio: https://www.eldia.es/santa-cruz-de-tenerife/2020/06/07/charca-tahodio-22395414.html
