90 cumpleaños con estado de alarma y una sirena de regalo

Un policía local de Puerto de la Cruz paró el coche policial junto al edificio donde vive Juan Marrero, vecino de la ciudad turística que celebraba su nonagésimo aniversario, y le tributó un aplauso y toques de sirenas, al que se sumó el vecindario. La cámara de Moisés Pérez captó ese momento, en homenaje a todas las personas que cumplen años en este estado de alarma sanitaria. [CON VIDEO]

VICENTE PÉREZ

No todos los días se cumplen 90 años ni todo el mundo los alcanza. Por eso para un vecino de Puerto de la Cruz, Juan Marrero, convertirse en nonagenario es un orgullo y una alegría. Pero nunca pensó en que los tuviera que celebrar de esta manera: en medio de un estado de alarma por una pandemia que mantiene confinada a toda la población no solo de su municipio, sino de España y en numerosos lugares del mundo ya.

Vive en una ciudad a la que llega la brisa del mar y en un edificio cuyo nombre evoca la cumbre de Tenerife, Ucanca, el gran llano de Las Cañadas del Teide. Él ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos, pues desde 1930 ha visto pasar una corta república, una sangrienta guerra en España y otra en el mundo, una larga dictadura, la actual etapa democrática… y tantas vivencias se agolpan en su mente que necesitaría otra vida más para poder contarlas. Pero esta no se la esperaba. Ver la ciudad turística por excelencia en Tenerife tan vacía y desierta de turistas impresiona incluso a quienes se acuerdan de los tiempos en que no venían nunca extranjeros.

Pues bien, este lunes 6 de abril cumplía 90 años. Su ventana es ahora, como para todo el mundo, el contacto que tiene con la calle, y aunque en otro momento las cosas que se ven a través de ella parecen tan anodinas y repetitivas, lo cierto es que ahora asomarse en su rectángulo es casi un privilegio, poder sentir auténticas exquisiteces como el sopla del alisio, la luz del sol y el canto de algún pájaro.

El policía local aplaudiendo a Juan Marrero. / MOISÉS PÉREZ

Así estaba Juan Marrero cuando una sirena policial vino a quebrar este raro silencio de su ciudad desierta. Un coche de la Policía Local se paró junto a su edificio, reiterando el ensordecedor sonar de la sirena, y de él se bajó un agente. Expectante, el anciano pensaba que algo malo había ocurrido, porque esa escenografía es la propia de las emergencias y las malas noticias.

Sorprendido, el nonagenario portuense observó que el guardia se bajaba del coche aplaudiendo, elevaba las manos con amplia sonrisa en dirección a su ventana y le hacía señales de lejos.  Sí, entonces este longevo ciudadano se dio cuenta de que el policía no estaba allí por ningún suceso sino que le estaba regalando esos aplausos  y toques de sirena.

Y más vecinos y vecinas se fueron sumando al aplauso desde sus balcones y ventanas,  y todas las intenciones se fundieron en una sola ovación social: el homenaje al cumpleañero, al agente y a toda la sociedad confinada por el coronavirus. Así que empezó a aplaudir él también, agradecido  y emocionado por este inesperado regalo.

Juan Marrero, en su ventana. / MOISÉS PÉREZ

Tras un largo aplauso, el agente volvió a meterse en el coche patrulla, hizo sonar la sirena de nuevo, y se fue a seguir cumpliendo con su deber. La escena la grabó el fotoperiodista Moisés Pérez, y se la ofrecemos a los lectores de PLANETA CANARIO.  Las imágenes dan fe de este gesto entrañable de la Policía Local, que vela por que se cumpla el estado de alarma en el municipio del valle de La Orotava y, siempre que puede,  ofrece  buen semblante y lanza mensajes de ánimo a la población portuense.

Para Juan Marrero, momentos como este constituyen un tesoro. Él es un veterano de la vida, sabe que el coronavirus además es un enemigo para las personas de su edad, y por eso allí está, en su casa, como mandan las autoridades. En 2021 espera volver a celebrar un nuevo cumpleaños, y para entonces esta pesadilla habrá quedado atrás, como uno de los tantos recuerdos que ya guarda en la gran alcancía de su memoria.

Salir de la versión móvil